lunes, 13 de septiembre de 2021

Guerra contra las criptomonedas: el estado avanza...

 



Hace tan sólo medio año, asistíamos al primer aviso de intervención directa de las regulaciones del estado sobre la operatividad de la blockchain, en concreto sobre la cadena de Bitcoin-BTC. Aquello lo explicamos -e hice una hoja de ruta de lo que podría ser el desarrollo a largo plazo de esa situación- en un texto publicado en esta misma web. Desde entonces, han ocurrido dos sucesos, al menos, que indican la progresión de los postulados que planteaba. El primero cronológicamente fue la expulsión del mercado de varios exchanges centralizados -Bittrex fue el primero- de todas las monedas “de privacidad”, como Monero o Dash entre otras, con la inmediata consecuencia de una fuerte caída en sus precios. A pesar de que, con la actual época de subida de las alt-coins frente a BTC, Monero y las demás criptos de privacidad han recuperado y subido por encima de los precios que tenían cuando estos hechos ocurrieron, parece evidente que su crecimiento ha quedado lastrado comparativamente con respecto a su valor en proporción a los porcentajes de crecimiento experimentados por el resto de monedas.


Esto es una consecuencia directa de su naturaleza anónima ya que, al no permitir el control sobre las direcciones y/o las transacciones realizadas, son las únicas criptos que chocan de forma insalvabable con los planes de los estados para controlar totalmente el flujo económico en todas las blockchains: sin acceso a la información no existe posibilidad alguna de regulación, lo que sólo deja un camino de futuro a estas monedas respetuosas con la privacidad de sus direcciones y transacciones.




El segundo hecho acaecido, y mucho más indicativo de por dónde van a ir los tiros, es que se ha minado en la cadena de Bitcoin-BTC el primer bloque “OFAC Compliant”. Como contamos en el primer texto que abordaba esta situación como una amenaza, la OFAC es la “Oficina de Control de Activos en el Extranjero”. Un tentáculo más, dependiente del Tesoro de los USA, que nació a final de los años 80 y se utilizó para atacar finacieramente a todo el que no se comportase como los USA querían, desde el entramado de blanqueo del narcotráfico colombiano a la pura extorsión de empresas que -simplemente- no querían ser peones de las políticas y las acciones de los servicios de inteligencia de dicho país.


En estos momentos, la OFAC es el grupo encargado de gestionar el abordaje del sistema financiero basado en blockchains que soporta a las distintas criptomonedas, obviamente empezando por la más grande y la que -debido a la potencia de cómputo que la defiende- resulta más costosa de atacar.


Dentro de este esquema de control por una agencia del estado, el día 6 de mayo de 2021 sobre las 4:50 horas en horario europeo, se produjo el primer bloque que en su firma llevaba “el sello” de haber sido minado bajo las reglas de la OFAC. Para no alargar su nombre, los llamaré simplemente “bloques OFAC”. Aunque hace medio año el pool de minería que ya anunció su intención de actuar dentro de esos parámetros OFAC, fue el pool llamado Blockseer -que pertenece a la empresa “DMG Blockchain Solutions”- sorpresivamente no ha sido este pool el primero en hacerlo. El protagonista del primer “bloque OFAC” en BTC ha sido el grupo “Marathon Digital Holdings”.



Analizando el primer bloque OFAC. ¿Qué es realmente?


Los bloques que se añaden a una blockchain se componen de las transacciones aún por confirmar existentes en la mempool de esa cadena, aunque la mempool es propia de cada nodo de la red, estas mempools de nodos individuales suele contener las misma transacciones que se han propagado por toda la red como información compartida. Y el criterio lógico de inclusión de una transacción en un bloque es el del incentivo económico: dada la falta de espacio para todas las transacciones, entran sólo las que paguen mejores tarifas al minero que produce el bloque que se va a añadir.


Partiendo de este patrón lógico y alineado con el incentivo económico, se puede prever en cada momento qué transacciones entrarán en un determinado espacio y cuáles quedarán fuera del siguiente bloque. Esto permite que se haga un análisis del comportamiento de los distintos mineros, a la hora de construir sus bloques -con herramientas como Miningpool Observer- y ver las divergencias con lo esperado. Normalmente estas divergencias son mínimas y debidas a que ciertas transacciones no se han propagado lo suficientemente rápido en toda la red, y en el momento de construir el bloque no han llegado a la mempool del minero encargado de hacerlo.


Sin embargo, en este caso del primer bloque OFAC en BTC, ya hemos podido ver que se aplicaba el esperado criterio por incentivo económico y nuevos criterios, que pueden ser los de la OFAC o no sólo los de la OFAC. En concreto en ese primer bloque OFAC, y según el análisis realizado por Bitmex Research, se dejaron sin incluir -al menos- 8 transacciones que deberían (siguiendo el criterio de incentivo económico) haber sido incluidas en el bloque. Los motivos exactos por los que el minero decide no incluirlas no se pueden conocer a ciencia cierta.


Al mismo tiempo, el minero incluyó 13 transacciones que no estaban en la mempool del nodo que estaba analizando la situación, lo que parece indicar que Marathon está incluyendo transacciones específicas de manera privada, que son enviadas a su mempool pero no habían sido compartidas y propagadas en la red común. Esto abre la puerta a una minería selectiva y con intereses ocultos para el resto de mineros.


Desde ese primero bloque OFAC, el pool de Marathon ha minado ya 14 bloques OFAC hasta el momento en que se escribe este texto. Son 14 bloques minados en 13 días, que da un media cercana a 1 bloque por día, lo que no es mucho teniendo en cuenta que la media de producción de bloques en Bitcoin-BTC es de unos 144 bloques por día.



¿Y con estos números debemos preocuparnos?


Pues no, en principio. Si un actor apenas llega a influir menos del 1% en una blockchain, no parece que sus acciones puedan ser relevantes ni preocupantes. Pero un vistazo más ampliado sobre este grupo, nos puede servir de advertencia de lo que podemos encontrarnos en un futuro próximo.


Fred Thiel, el CEO de esta compañía, presenta el asunto como una acción de limpieza dentro de esta tecnología y este mercado. Así mismo argumenta que la falta de regulación (control estatal) en el procesamiento de las transacciones, es un hecho que perjudica y pone en riesgo a las industrias que desarrollan su actividad en el minado de criptomonedas.


Aprovechando esa posición de “presunta limpieza”, se ofrece como productor de “Bitcoins limpios” para compradores preocupados porque los Bitcoin que adquieran estén “manchados” por haber sido usados en transferencias que implicasen a actores que hubieran obtenido sus monedas en un contexto de ilegalidad.


Esto es tan ridículo como forzar a quien use dinero en metálico a tener que preocuparse por el hecho de que los billetes que maneje, en algún momento hayan sido empleados en cualquier tipo de operación no dentro de la legalidad. Eso incluiría desde el tráfico de drogas, los ataques por “ransomware” o el blanqueo de capitales, hasta el simple hecho de haber cobrado en negro (sin declarar a la hacienda correspondiente) cualquier pago por un trabajo realizado o por cualquier venta realizada entre particulares. En realidad no existe un dinero manchado por el uso que se le haya dado previamente, ya que todo el dinero existente puede haber sido usado en cualquiera de estos escenarios. La única forma de tener un dinero “limpio” (bien sean billetes FIAT o criptomonedas) es que lo hayas recibido directamente del emisor, sin que haya sido usado por nadie más.


Y apurando el asunto hasta esa definición, en la que este grupo se postula como surtidor de “dinero limpio”, en este momento no puede vender como limpios más BTC de los que recibe del coinbase al minar sus bloques OFAC, lo que al día de hoy es igual a unos 6 Bitcoin-BTC al día.


Esas cifras, actualmente, son insignificantes y poco afectan a la realidad de las criptomonedas. Pero hay que ser conscientes de que esto es sólo el primer paso en un camino muy claro y determinado, que el propio grupo Marathon explicita sin miedo en su web.


El grupo Marathon está actualmente incorporando 103.120 equipos de minería que producirán una capacidad de cómputo de 10'37 Exahash, lo que resultará en la producción estimada de entre 50 y 60 Bitcoin-BTC al día.”


Cuando este grupo desarrolle lo que anuncia, controlará entre el 34% y el 41% de la blockchain de Bitcoin-BTC. Y esos números sí que dan miedo. Si esta es la hoja de ruta de un sólo grupo, basta con que haya uno o dos actores más de cierto peso que apliquen esos criterios OFAC, para que la cadena se encuentre bajo un ataque del 51%, desarrollado a la vista de todos y sin ninguna prisa. 





En ese momento, con un porcentaje superior a 51% del control de la blockchain, las posibilidades para quienes controlen esa cantidad de cómputo, son ilimitadas. No sólo podrán ejercer una censura activa en cada bloque que ellos minen, sino que podrán rechazar los bloques minados por otros que contengan transacciones que -por el motivo que sea- ellos no quieran que se produzcan. De facto, podrán provocar que los bloques minados por otros pools pasen a ser orfanados (declarados huérfanos) y rechazados en la cadena mayoritaria.


Resulta evidente que un proyecto de este tamaño y repercusión a futuros, no es algo que haya salido de la nada y que lo hagan por el bien de todos los participantes. Este grado de actuación sobre una blockchain viene con la bendición del estado que alberga a este grupo, y que les ofrece convertirse en el censor de esa criptomoneda que, otrora, era incensurable.


A mi entender, queda plenamente establecida la “guerra contra las criptomonedas” por parte del estatismo, ya que la existencia de las criptomonedas (tal y como fueron concebidas desde la creación de Satoshi Nakamoto) es el mayor ataque a la existencia de los estados desde su fundación, ya que les priva del control efectivo del flujo del dinero y de su emisión a capricho. Es un esfuerzo tan grande y a tan largo plazo como lo ha sido la inútil “guerra contra las drogas”, pero con una diferencia importante: en lugar de usar mecanismos de legislación prohibitiva sobre la materia y desarrollar estructuras para que luchasen contra los actores de dicho mercado, en la aproximación al control de las criptomonedas no necesitan ilegalizar su posesión ni su tráfico ya que les basta con absorber los mecanismos intrínsecos de la idea de la blockchain, mediante un lento -pero inexorable- ataque al 51%, e imponer sus criterios e intereses mediante estos grupos que pretenden tomar el control de las transferencias y emisión de criptomonedas.


Un futuro distópico que violaría sin pudor la esencia del dinero creado y emitido de forma ajena al estado, con su característica de ser resistente a cualquier forma de censura.


PS: Este texto contiene una errata al realizar un cálculo, que parece que pasó inadvertida a todos. Días después de su publicación me di cuenta de ella. Lo dejo SIN CORREGIR, por curiosidad para ver si alguien se da cuenta de cuál es y nos la comenta. ;)



lunes, 2 de agosto de 2021

Juanma y sus traficantes humanitarios

Todos los lectores de este blog -y otras muchas personas ajenas a este lugar- conocen a Juanma.

Juanma Rodríguez Gantes saltó al conocimiento público en el año 2008, gracias a un reportaje de la ya desaparecida revista "Interviú", en que se narraba su caso. Juanma se había quedado hacía años tetrapléjico de la misma forma que Ramón Sampedro (el personaje inmortalizado en la película "Mar Adentro", que terminó suicidándose) pero a diferencia de él, Juanma quería seguir viviendo.

Lo que también quería Juanma, era tener una cierta calidad de vida a pesar de sus lesiones, pero una infección y su tratamiento acabó provocándole daños neuropáticos extra que le producían fuertes dolores que nada era capaz de aliviar.

En ese estado se topó con la marihuana, lo que le dio de nuevo una calidad de vida mejorada, pero le obligaba a recurrir al mercado negro, con los costes y la falta de calidad del producto que se suele dar en ese contexto. Así que decidió cultivar su propio cannabis, pero al estar viviendo en el CAMF de El Ferrol (un centro residencial para personas con discapacidad severa) le impidieron cultivar en su habitación e incluso llevaron el caso ante un juez.

El juez, por supuesto, no le condenó a nada (su cultivo era mínimo y ajustado al consumo propio) pero al mismo tiempo le dijo que no le podía conceder permiso para ello, porque no estaba en sus manos.

Juanma se vio atrapado y pidió ayuda para su compleja situación, en que a diferencia de cualquier persona no podía cultivar y necesitaba el cannabis para paliar sus dolores.

Fueron muchas las voces que en aquellos días de 2008 se manifestaban a favor de Juanma, pero la realidad es que el problema persistía, ya que solidarizarse con su situación no resolvía la falta de cannabis con el que evitar los fuertes dolores que sufría.

Sin embargo, y de forma totalmente oculta para la gente, hubo una pareja de jóvenes que decidieron tomarse el problema como algo que no podían dejar pasar. Juanma necesitaba al menos 500 gramos de cogollos de marihuana para cubrir un año de tratamiento paliativo de sus dolores, y las buenas intenciones no se lo iban a facilitar: había que actuar de forma eficaz.




Esta pareja de anónimos traficantes, con la colaboración de algunos usuarios de un foro secreto de venta e intercambio de drogas que se llamaba "Mercado Gris", reunieron medio kilo de cogollos de marihuana y decidieron cruzar media España para entregárselos gratuitamente a Juanma, a quien no conocían de nada previamente.

Cómo se organizó todo, el viaje y sus peligros y el resultado, es una historia que -hasta ahora- muy pocas personas conocían.

La revista Cannabis Magazine ha realizado una entrevista a la pareja que tomó la iniciativa y la llevó a cabo y a Juanma, quien no podía creerse que alguien se fuera a jugar el ir a la cárcel por echarle una mano hasta que los protagonistas se encontraron cara a cara y todo se hizo realidad.

Desde La Drogoteca os animamos a conocer, de mano de los protagonistas, esta historia que ha sido un secreto durante más de una década.

Podéis leer la entrevista en este enlace:

Os aseguramos que merece la pena y que sirve de ejemplo de que cuando existe un porqué de suficiente importancia, siempre se encuentra el cómo.

Y desde aquí, nuestro agradecimiento a esos dos anónimos que se la jugaron, no por el cannabis, sino por una persona que les necesitaba y con la que acabaron desarrollando una larga amistad que sigue viva hoy día.

:)



domingo, 24 de enero de 2021

Vendo opio, tripis, marihuana, heroína...

 

Vendo opio, tripis, marihuana, heroína...

De camello a timadora online desde Granada.



**ACTUALIZACION: La timadora Emma está usando un número nuevo de móvil según nos han informado diversas fuentes. El nuevo número que parece que también usa la estafadora es: +34 610 05 63 9X (no damos el último dígito para evitar publicidad) además del +34 722 10 54 1X.



Empezamos este año 2021 con una información importante, para todos aquellos que usan las redes e Internet para establecer contactos con camellos que les puedan surtir de los productos que desean. De unos años a esta parte, los presuntos camellos en Internet se han multiplicado como setas: los encuentras en foros, en Instagram, en multitud de redes sociales...


Y parece que no les importa usar cuentas o dar datos que podrían llevar a la policía a su captura. Supongo que si eso ocurre, es porque la práctica dice que no pasa nada en la mayoría de las ocasiones, que la policía no puede controlar todo Internet y que no se van a dedicar a montar operativos para dar caza a trapicheadores de poca monta, teniendo miles de narcos que mueven cantidades muchísimo más grandes.


Dentro de lo que se anuncia en las redes, podemos encontrar de todo. Hay camellos muy respetables que hacen bien su trabajo y hay timadores que se dedican a sacarle el dinero a los clientes, apoyándose en que no creen posible que un cliente les vaya a denunciar si la estafa se produce en una supuesta compra de drogas. Y también existe el caso del que ha funcionado un tiempo como camello, haciendo tratos y enviando el producto pagado por sus clientes, pero por lo que sea tocan fondo y su despedida del negocio es terminar estafando al personal que aún les queda cerca.


Emma, la tipa protagonista de esta historia.


Se sienten seguros creyendo que al tener que ver con drogas, no van a ser denunciados, pero no se dan cuenta de que en España no es delito comprar drogas si es en una cantidad que se ajuste al criterio de consumo propio, pero venderlas -o regalarlas incluso, por poca cantidad que sea- sí es un delito de tráfico de drogas.


Y en este aspecto hay que tener en cuenta otra cuestión. Entre los usuarios de drogas ilegales, también se encuentran jueces, fiscales, policías, políticos, etc. A ellos les asiste el mismo derecho a comprar y usar drogas en su vida privada, aunque por las razones de sus cargos o profesiones, no suelen ser personas que se dejen ver públicamente al ir a conseguir el producto que desean. Por ello, estas personas suelen acudir con más frecuencia que el resto a métodos que no les obliguen a hacerlo presencialmente -como la compra a través de Internet- dejando que todo el mundo pueda ver que son consumidores de alguna droga, debido al estigma que esto genera en muchas personas.


De esto, los timadores que pululan por la red se aprovechan, hasta que dan con el hueso que no debían morder... como es el caso que a continuación voy a narrar.


Hace algo más de un par de meses, un amigo me preguntó si conocía alguna persona que vendiera opio, ya que tenía el antojo de probar el efecto de dicha droga. Yo tenía referencias de una mujer que en el pasado había hecho tratos con otros amigos míos, y se habían hecho sin problema. En principio, era un punto de fiar.


Así pues le pasé a mi amigo el contacto de esta persona, de nombre Emma, y que había hecho tratos en el pasado con otros conocidos míos. El contacto era un número de teléfono, el +34 722 10 54 1X (no doy el último dígito del teléfono para no hacerle publicidad, pero doy el resto para que cualquiera pueda comprobar si está en tratos con esta impresentable). **ACTUALIZACIÓN: La timadora Emma parece ser que hoy día usa, además del anterior, otro número de móvil: el +34 610 05 63 9X.


Mi amigo se puso en contacto con ella, le preguntó si seguía teniendo opio y ella le aseguró que sí. De esta forma mi amigo le hizo un pedido mínimo -2 gramos de opio- para comprobar tanto la fiabilidad de la persona como la calidad de lo que decía vender. Luego establecieron la forma en que se llevaría a cabo, para que quedase constancia de que el envío se producía correctamente.


La forma más habitual para realizar estos intercambios es mediante una carta postal en formato urgente. ¿Por qué? Si el envío lo realizas de forma normal, no hay prueba de que se haya producido. Y si lo envías certificado, la persona que envía debe dar sus datos reales. Sin embargo, mediante el envío urgente, nadie te exige tus datos y al mismo tiempo -en el ticket de pago que Correos te da- obtienes un número de seguimiento del envío, que puedes comprobar mediante la web de Correos. De esta forma, tanto cliente como vendedor pueden seguir la evolución del envío, y comprobar si ha sido entregado o no.


Pues bien, al cabo de unas 2 semanas de haberle dado el contacto a mi amigo, este me consultó si debía pensar que le habían timado, ya que él había efectuado el pago a esta mujer mediante BIZUM y el producto no había llegado a su destino, a pesar de que ella le decía que lo había enviado.


En este punto, yo me puse en contacto con la vendedora para ver qué ocurría. Ella aseguraba haber enviado el producto, pero cuando le pedí que me diera el número de seguimiento del envío, dijo que no recordaba dónde lo había puesto y que lo había perdido. Aquí empecé a sospechar, ya que lo habitual en estos tratos es darle el número de seguimiento al cliente en el mismo momento que se realiza el envío (una foto con el móvil y listo), y ella no lo había hecho.


Como no tenía ninguna prueba de haber realizado el envío, y aseguraba que ella no le estaba timando a nadie, le hice ver que le tocaba realizar de nuevo el envío, y que esta vez lo hiciera correctamente: entregando el número de seguimiento al cliente en el mismo momento que se enviara para que -en caso de problemas- quedase claro que el envío se había producido y que no se había entregado.


La tipa recibió el mensaje con claridad, y específicamente cómo debía de proceder para que no hubiera sospechas. Le especifiqué que debía enviar una foto del ticket con el número de seguimiento en el mismo momento que se enviase el producto. Y ella simuló no tener problema alguno con ello.


Sin embargo, empezaron a pasar los días y mi amigo no recibía noticia alguna, ni llegaba paquete alguno. Así que me tocó volver a contactar a la tipa y preguntarle qué estaba pasando.


Y aquí comenzaron las excusa surrealistas y los intentos de generar una prueba de envío falsa para intentar fingir que lo había enviado. Primero se hizo muy difícil lograr que te respondiera los mensajes por Whatsapp (la tipa hace los tratos así, ni siquiera saber usar Telegram en modo seguro para evitar dejar huellas que la incriminen en un delito de tráfico de drogas), y cuando lo hacía decía que es que había estado “trabajando”. Cuando le pedí de nuevo las pruebas del envío, dijo que es que aún no había podido enviarlo, que estaba “mala”, pero que ya tenía preparado todo. Pasaron unos días y seguíamos igual, así que me puse en contacto con ella de nuevo, y me dijo que es que había ido a enviarlo pero que la oficina de Correos estaba cerrada (aunque al principio decía que lo había enviado pero que no salía hasta el día siguiente... WTF??!!). Pasaron otros días sin saber nada, y al volver a pedirle explicaciones, me pasó unas imágenes de unas “etiquetas” que se pueden generar en la web de Correos para adelantar tiempo y facilitar el envío, pero que no demuestran que se haya llegado a enviar nada.





La primera de las etiquetas, además de contener datos como su nombre y apellidos (que puede ser real o no) y su dirección en Granada, correspondía a un paquete preparado para enviarse de forma común. Es decir, no era ni una carta urgente ni iba como urgente ni nada que tuviera que ver con cómo se habían acordado las cosas. Y además, aunque figuraba el nombre del destinatario, el paquete se enviaba a una oficina de Correos y no a la dirección que le habían facilitado para ello.


Le pregunté sobre ambos asuntos, y sobre que fuera un paquete y no una simple carta en un sobre acolchado, me dijo que es que no se podía enviar como nosotros le habíamos indicado, que tenía que ser como paquete. Eso es falso, ya que para enviar 2 gramos de opio (que ocupan lo que un botón), no necesitas un paquete. Ella decía que sí, porque lo mandaba oculto en un doble fondo, y porque además -como compensación por los problemas- había incluido unos tripis y marihuana en el envío. No tiene mucho sentido intentar montar un escondite para el producto y al mismo tiempo poner tu teléfono y tus datos... ¿verdad?


En cuanto a que el envío no fuera dirigido a la dirección que tenía que ir, sino que iba a ser entregado en una oficina de Correos, me intentó convencer de que esto era así, de que era normal que no apareciera la dirección real y de que apareciera la de una oficina de Correos. Por supuesto esto no es normal, y menos cuando se ha acordado que se envíe una simple carta urgente. En este punto yo ya tenía casi al 100% claro que estaba timando al cliente y que ni había realizado el primer envío ni iba a realizar ningún otro.


Pero tampoco había nada que perder ya por dejar pasar unos días, y como era de esperar, siguió sin ocurrir nada: ni llegaba el envío, ni le pasaba al cliente el número de seguimiento. Así que volví a contactar con ella y a hacerle notar que “todo el asunto olía fatal” y que el cliente a quien estaba intentando estafar era alguien que le podía complicar la vida mucho, por su trabajo y su relación con el ámbito judicial y policial. Y que complicarse la vida por 60 euros (el dinero que había estafado) era una jugada muy poco inteligente.


Ella seguía argumentando que no estaba timando a nadie, y de paso me reconoció que era cierto que la etiqueta que me había pasado estaba mal, pero que ya lo había corregido y que tenía el paquete listo para que pasasen a recogerlo. ¿Cómo? ¿Para que pasasen a recogerlo? Y me envió otra captura de pantalla hecha con el móvil de una supuesta recogida que se iba a producir al ese mismo día, y que no servía de prueba de nada (salvo de que aún no lo había enviado, y ya había pasado un mes desde el inicio de toda la movida).





Por supuesto, pasaron los días y ni llegó el paquete ni dio un número válido de seguimiento (el número que aparecía en la captura de pantalla no producía ningún resultado, ya que el paquete no se había enviado). Cuando volví -días después- a preguntarle por el tema, se hizo la cabreada contándome un cuento de que a su marido le habían metido en la cárcel y tenía que ir ella a sacarle... y que no estaba para otras tonterías.


Le pregunté si creía que éramos gilipollas y que no sabíamos cómo funcionaba una detención: la policía te mete en el calabozo hasta que te ponen ante un juez, que es quien decide si te deja en libertad o te manda a prisión. Y ella siguió inventando cosas y diciendo que no teníamos ni idea de cómo funcionan esas cosas, y que ella tenía que ir a sacar a su marido de la cárcel.


Aquí la cosa estaba ya totalmente clara. Aunque en el pasado había realizado tratos con otras personas, ahora no era más que una estafadora que se buscaba marrones por 60 euros de mierda, dejando un reguero de huellas que nadie en su sano juicio dejaría, menos si estás estafando a alguien. Cuando le advertí que el cliente no iba a dejar pasar el asunto, aunque esa cantidad de dinero le diera igual, y que se iba a publicar todo lo ocurrido a petición del estafado (y que yo no tenía intención de que se manchase mi reputación por vincularme con una cutre-estafadora) su reacción ya fue la habitual en estos casos: insultar, negarlo todo, amenazar e incluso hacerse la víctima.


La cosa nos había quedado totalmente clara. Mi colega tuvo la mala suerte de hacer un trato con una tipa que había pasado de camello a estafadora online. Y la decisión estaba tomada: se publicaría todo el material para evitar otras víctimas y dejar al descubierto a la timadora.


A la vez, me tomé la molestia de avisar a todo aquel que sabía que había hecho tratos con ella, para que fueran conscientes de que se había convertido en una "palera" online y de que no debían hacer trato alguno con esa persona ya.


Al dar esa información, hubo personas que me contaron cosas curiosas de la tipa esta, como que hacía unas semanas había enviado un mensaje de Whatsapp a varias personas, pidiéndoles desesperadamente en plena madrugada que le enviasen dinero para “pagar al cerrajero” como excusa de una emergencia. Por supuesto, nadie le envió ni un duro. 


También había enviado mensajes a la gente unos meses atrás, intentando vender un teléfono móvil que aseguraba que estaba casi sin usar, y tampoco tuvo éxito alguno ya que nadie picó en su oferta. Eran señales propias de una yonqui desesperada buscándose la vida con mentiras y cuentos que, de haberlas sabido a tiempo, hubieran evitado que mi amigo se viera estafado por esta tipa.


Ahora, mirando hacia atrás desde este punto, yo recuerdo un hecho que encaja perfectamente con alguien que ya no tiene problema en engañar para conseguir algo de dinero. Hace casi un año, me envió un mensaje de Whatsapp preguntándome si sabía de alguien que quisiera comprar una “inyección de epinefrina”, que tenía una amiga en el hospital que la había robado y se la había dado, y que era una droga muy potente que te ponía “de la ostia”


Yo pensé que era la ignorancia propia de estos trapicheadores de bajo nivel, y que realmente se creía que esa inyección servía para colocarse. Le expliqué que dicha inyección no colocaba, que la epinefrina era uno de los nombres de la adrenalina, y que inyectarse eso sólo provocaría taquicardias y malestar a quien lo hiciera. De hecho, esas inyecciones son las mismas que suelen tener algunas personas alérgicas, para poder inyectárselas si sufren un shock alérgico por alguna razón. Y se pueden comprar sin demasiado problema en la farmacia. ¿Era ignorancia o desesperación por intentar timar a alguien?


Hay otro detalle “divertido” en todo este asunto, y es que cuando la tipa hacía los tratos con sus clientes, les contaba una película totalmente falsa sobre el opio que vendía. Según ella, era “opio de la Bayer”, que provenía de plantas modificadas genéticamente para producir más morfina -más potentes- que extraían del látex de la planta. Para empezar, la compañía Bayer no cultiva opio (ni en España ni en ningún sitio). La única productora de dicho material era la compañía Alcaliber. Además, el opio que se planta en España para usos legales, no se recoge mediante la extracción del látex, sino que se recoge toda la planta y se extraen los alcaloides de la llamada “paja de adormidera”, en donde va toda la planta triturada en seco. Y no, no existen plantas de opio modificadas genéticamente para producir más morfina. Otro montón de imbecilidades que esta tipa le contaba a la gente para que pensaran que ella tenía un producto mejor que otros.


De ese cuento tenemos el audio que la timadora envió al cliente, y que os dejamos aquí para que podáis escucharlo y de paso conocer la voz de esta tipa, para que no pueda estafar a nadie más aunque cambie de teléfono.


https://sndup.net/3mkx


Y ya sabéis, no dejéis que los timadores se salgan con la suya. Divulgad la información y no tengáis miedo en denunciar: el delito lo cometen ellos y no vosotros.


martes, 1 de diciembre de 2020

Nacimiento de la guerra de los estados contra las criptomonedas.

 

Este es un texto publicado en elbitcoin.org hace unos pocos días, en los que exploraba el hecho de que un primer pool de minería empiece a aplicar censura a las transacciones de Bitcoin basándose en una lista elaborada por un organismo dependiente del Tesoro de los Estados Unidos.

Espero equivocarme en las conclusiones a las que llego, que os guste en todo caso y espero que os haga pensar en las derivadas de este tema.





La guerra ya ha comenzado.


El día 11 de noviembre de 2020, a través de un tweet de Ricardo Spagni (el desarrollador líder de Monero), tuve conocimiento de un hecho que es un hito importante en cómo se va desarrollando la disputa de poder que suponen las criptomonedas frente a los estados.


En dicho tweet, Spagni señalaba que un nuevo pool de minería (de momento en versión beta y modo privado) iba a comenzar a aplicar nuevas reglas a las transacciones de Bitcoin (BTC) que admitían en sus bloques.

Las nuevas reglas según el texto publicado por dicho pool -de nombre Blockseer- impedirán hacer transacciones a ciertas direcciones que (por la razón que sea) consideren “sucias”, bien por estar vinculadas a actos criminales, bien por otros motivos más triviales como puede ser que la hacienda de un determinado país considere que son defraudadores fiscales.


De momento, la empresa ha dicho que aplicará las restricciones que les comuniquen desde un organismo usano llamado OFAC(Office of Foreign Assets Control) u “Oficina de control de los activos en el extranjero”. Es una agencia que depende del departamento del tesoro en USA, y que tiene como objetivo establecer controles y recabar información de todas esas cuentas, fortunas o acumulaciones de dinero que se encuentran fuera de su alcance, y si bien la blockchain de Bitcoin (BTC en este caso) no se encuentra exactamente en ningún lugar concreto a nivel de fiscalizar o controlar lo que en la blockchain ocurre, la situación de los USA (como de cualquier otro país) es equivalente a tener que vérselas con una organización extranjera, que no responde a sus demandas ni a sus intereses.


Curiosamente, Blockseer es sólo una de las empresas subsidiarias de “DMG Blockchain Solutions”, que desarrolla diversas actividades sobre criptomonedas, y esto sería tan sólo su rama de minería. Y dichas empresas, tanto Blockseer como su matriz DMG, no son ni siquiera empresas de USA, sino que son empresas radicadas en Canadá.


¿Qué sentido tiene que una empresa canadiense adopte restricciones que se derivan de un organismo de USA? Pues de momento, sólo anticiparse a lo que es posible que venga a partir de ahora. Canadá, junto con USA, Reino Unido y Australia, son un grupo de países que comparten mucho a nivel de procedimientos legales, reforzándose mutuamente en las decisiones fiscales y de persecución de ciertas personas o empresas, que por la razón que sea, cualquiera de estos países considere delictiva.


El pool de minería, Blockseer, está vendiendo este mecanismo de censura sobre las transacciones como algo positivo, proclamando que ayudará a limpiar el ecosistema de Bitcoin de los personajes indeseables que lo usan, y que esto mismo promoverá su adopción masiva a nivel mundial, al aumentar el prestigio de dicha moneda eliminando a esos posibles usuarios.


Para Ricardo Spagni, es sólo cuestión de tiempo para que esta forma de operar (filtrando ciertas transacciones para que no sean incluidas en los bloques minados) sea el estándar y no la excepción. Consultando el asunto con el ingeniero Javier González, creador del BMP (un mecanismo de gobernanza mediante voto por hash power en las blockchains), nos comentó que su opinión es que esto era sólo una “prueba de concepto” para ver cómo iba, antes de intentar expandirlo al resto de mineros. Y realmente yo coincido con ambas opiniones.


Para mí, esta es la noticia más importante en el mundo de las criptomonedas desde su creación, ya que las criptomonedas a quien retan de entrada es a los estados -produciendo una serie de monedas que escapan a su control- y es esta su característica más importante: separar moneda y estado, para que las monedas no sean un instrumento de los políticos y gobernantes, de manera que no puedan usarlas para robar la riqueza que representan, mediante la emisión a capricho de más moneda, lo que resulta en inflación y pérdida de valor de la moneda ya existente. La inflación es la forma de robo estatal que resulta más efectiva y afecta por igual a todos los bolsillos, provocando que ese dinero fiat valga cada día menos. Precisamente, para luchar contra esto, nació Bitcoin hace ya más de 10 años.



¿Qué puede pasar de ahora en adelante en este aspecto?



Pues vamos a explorar distintos escenarios.


-Escenario 1: sólo 1 pool de minería aplica esos filtros de censura.


En este escenario, no se plantea ningún problema real para los usuarios de dichas direcciones “prohibidas” por la OAFC. Sus transacciones, aunque se realizasen en el momento en que Blockseer consiguiera minar un bloque y decidiera no incluirlas en el mismo, serían incluidas en el bloque de cualquier otro minero, poco después.



-Escenario 2: la norma -de aplicar dicha censura con filtros- se extiende (forzosamente) a todos los pools de minería bajo jurisdicción de USA.


En este caso, empieza a haber problemas. Y esos problemas van en relación directa a la potencia en hash power que tengan los pools de minería de dicho país. Ya serían bastantes más los bloques minados por grupos que aplican esos filtros, y los usuarios de las direcciones censuradas se verían con problemas para incluir sus transacciones en los bloques de estos grupos que, si representan un alto número en el ratio de hash power total, conseguirían que dichas transacciones tardasen (de media) mucho más tiempo en ser incluidas en un bloque, produciendo una pérdida de calidad y fiabilidad en la red, ya que cierta proporción de la misma se guiaría por razones distintas del incentivo económico de incluir las transacciones con mayor tarifa en sus bloques.



-Escenario 3: la aplicación de censura con filtros se extiende entre países amigos, creando una serie de listados de direcciones que todos ellos consideran “no usables”, y fuerzan por ley a los mineros y pools radicados en dichos países a aplicar dichos filtros.


En esta situación, que sería la lógica a nivel internacional para grupos como los 5 grandes angloparlantes que comparten información y cooperan legalmente (USA, UK, Canadá, Australia y Nueva Zelanda), nos pondría en una situación ya más compleja (y seguramente previa a un nuevo giro de tuerca que exploraremos en el siguiente punto). La suma del hash power de todos esos países, si bien no parece llegar hoy día al 51% del total de poder de cómputo en BTC, es ya bastante grande, y sería un pequeño calvario realizar una transacción desde cualquier dirección que estos países determinaran como prohibida. El usuario se vería obligado a esperar que un minero -radicado en un país que no sea uno de estos 5- incluyera su transacción en el bloque, significando esto que el aumento de la incertidumbre y del tiempo de espera para lograrlo, resultasen realmente comprometedores. Cabe también apuntar a que Europa, en general, suele seguir en el tema de las prohibiciones y las persecuciones legales (por motivos fiscales o de otro tipo) lo que le solicitan desde estos países ya mencionados. Y que no sería extraño, menos aún viendo cómo en Europa se empiezan a desarrollar legislaciones que intentan violar el secreto inherente a las criptomonedas, que Europa acabase por aceptar el uso de dichos filtros para obligar a los mineros y pools a censurar estas transacciones.



La calma antes de la tormenta:

el “switch” para iniciar la gran batalla final.


Hasta el momento hemos explorado los escenarios que se producirían a medida que más actores y países se sumasen al uso de filtros de censura sobre transacciones en la blockchain. Lógicamente, esta misma censura por filtros se aplicaría a otras monedas y otras blockchains, porque de nada vale que si tienes varias fugas en una tubería, sólo tapes un agujero en ella: lo previsible es que se taponen todas las posibles salidas, que en este caso son las distintas criptomonedas.


Y hemos asumido una cuestión: los pools o mineros que aplicasen los filtros de censura, no incluirían las transacciones prohibidas en sus bloques, aunque seguirían construyendo bloques sobre los bloques de otros mineros que sí las incluyesen, de manera que la cadena continuase sin problema.


PERO... ¿¿qué pasaría si se diera la orden a los mineros de ignorar aquellos bloques que contuvieran transacciones de dichas direcciones “prohibidas”??


-Escenario 4: se prohíbe minar bloques sobre otros bloques que contengan direcciones que pertenezcan a la lista de censura.


Este escenario llevaría a un problema en la blockchain a nivel mundial, que supondría de facto que BTC (en este caso), sufriera un split que lo dividiera en dos monedas distintas. Por llamarlas de alguna forma, si se aplicase dicha norma, se generarían 2 cadenas: una sería BTC-USA-Y-AMIGOS (que contendría a los países que aplicasen dicha prohibición sobre sus mineros y pools) y la otra cadena sería BTC-RESTO-DEL-MUNDO, que incluiría a los países que se negasen a entrar en el juego de aplicar censura o prohibiciones a la blockchain. Estos países podrían ser, por ejemplo, los enemigos tradicionales del “bloque USA”, como serían Rusia o China (y hay que recordar que China es el país con mayor capacidad de cómputo y minería en la blockchain).


Las distintas normas aceptadas para validar los bloques, harían que se produjeran 2 cadenas (en BTC y en todas las monedas afectadas) que no serían reconciliables. Una cadena no aceptaría transacciones de determinadas direcciones, y la otra cadena las aceptaría de cualquier dirección.


Este escenario es ya uno de gravedad mayúscula, que fracturaría la mayoría de monedas, con consecuencias imprevisibles. En este escenario no entrarían, por cuestiones puramente técnicas, las monedas con un alto grado de anonimato como puede ser Monero, por ejemplo. Dado que las direcciones implicadas en los bloques de su modelo de blockchain no son visibles para el público en general, no habría forma de implementar una prohibición basada en direcciones contenidas en una “blacklist”.


Pero es de suponer que los estados que quisieran imponer dicho control de transacciones, tendrían que actuar contra las monedas de alto anonimato, ya que de lo contrario serían el agujero por el que escaparían todos aquellos que quisieran saltar dichas limitaciones. Así que en este escenario, sería previsible que -al mismo tiempo- las monedas de alto anonimato quedaran todas bajo una prohibición legal, de manera que minarlas o colaborar con dichas blockchains, se considerase directamente un delito informático-fiscal.



-Escenario 5: se produce un acuerdo entre todos los países del planeta, o un grupo que manejase mayoritariamente el hashpower de toda la minería de criptomonedas, para aplicar dichas listas de censura de direcciones y no aceptar bloques que contengan transacciones con dichas direcciones.


Pues aquí habríamos llegado al GAME OVER. Sería la muerte de las criptomonedas, tal y como fueron concebidas: monedas fuera del control de los estados, para evitar su manipulación y restricciones de flujo por sus leyes fiscales. Aunque no fueran todos los países del planeta, sino que hubiera algún país que no incorporase dichas normas de censura, si el hashpower del país o países -que se negasen a aceptar esas normas de juego- no fuera un porcentaje elevado, el resto de estados habrían conseguido dar por muerto el movimiento de las criptomonedas como dinero fuera del control estatal, que es su “leitmotiv” más esencial.


Además los países que no aceptasen dichas prohibiciones, se verían expuestos a sanciones económicas y diplomáticas que afectarían gravemente a su economía, mercados y calidad de vida, de manera que -tarde o temprano- tendrían que terminar claudicando o convirtiéndose en zonas autárquicas, que no podrían relacionarse eficientemente con el resto del planeta.


Esto es posible porque, si bien las criptomonedas son descentralizadas por su diseño en el que cualquier minero sin permiso puede incorporarse a la red y trabajar en ella, los pools de minería y los mineros sí son organizaciones y personas con uno o varios responsables legales, de manera que el estado podría actuar contra ellos, privándoles de sus derechos, posesiones y libertad. Y como consecuencia directa, su trabajo en la blockchain, desaparecería finalmente.


Es un escenario muy similar al de la prohibición internacional de las drogas, en que todos los países han ido incorporándose a los tratados prohibicionistas que surgieron de USA y su entorno, muchos por compartir las ideas generales de estas prohibiciones, y otros cuantos porque no querían sufrir las consecuencias de no hacerlo: el aislamiento internacional y las sanciones económicas.


Personalmente opino que, por desagradable que parezca, hemos iniciado el camino hacia ese futuro distópico que acabará con las criptomonedas y su razón de existir. Esta es una guerra a medio-largo plazo que estaba declarada desde el día que se creó el primer bloque de la primera criptomoneda, dado que el nacimiento de la criatura suponía la primera amenaza real y sólida para las estructuras tradicionales del modelo de estado actual, especialmente al quitarle el control de la moneda y al privarle de poder operar a su antojo sobre ella. Así que no nos puede sorprender que vayamos acercándonos a ese escenario de guerra, ya que resulta algo inherente a la co-existencia de los estados y las criptomonedas: no hay suficiente sitio para los dos, al menos como están concebidos actualmente ambos actores.


Esto puede llevar a que exista una mayor conciencia de la población frente al robo y la manipulación limitante sobre sus vidas, que implica tener que usar el dinero fiat, y tal vez (en un futuro muy esperanzador y optimista) puedan plantar batalla y encontrar soluciones técnicas para solventar el problema del estado y sus arbitrarias prohibiciones.


Pero al mismo tiempo, la otra cara de la moneda, nos llevaría a un mundo en el que la minería de criptomonedas fuera un negocio “estanco” -que pertenezca al estado y sea este quien decide sus normas- de forma que los mineros pasarían a ser trabajadores estatales (formalmente o sólo de facto) que serían a la postre los encargados de la vigilancia y censura de las operaciones en las blockchains: habríamos llegado a la muerte de las criptos mediante la “minería estatal”. Y no es necesario que los estados inviertan en capacidad de cómputo para intervenir la minería, ya que les es suficiente con usar su recurso legislativo para prohibir, y sus brazo de coacción violenta (policía y otros órganos represores) para ejecutar los castigos ante quien se negase a aplicar las normas.


Soy una persona que no suelo equivocarme mucho en mis análisis, y este me resulta tremendamente evidente y un camino que era previsible que llegase a plantearse en la realidad. Pero nada, nada me haría más feliz que equivocarme totalmente en lo planteado en este texto.


Lo deseo con todo mi corazón y con toda mi cabeza: espero que el ser humano encuentre la forma de evitar un futuro como el que he descrito aquí.



Y como extra, aquí el podcast de "No hay almuerzo gratis" en el que pude debatir y exponer este asunto con los habituales de dicha emisión libertaria... ;)








viernes, 13 de noviembre de 2020

Y van 2 millones!!

 ¡¡2 MILLONES DE VISITAS 

EN "LA DROGOTECA"!!


Y van dos millones...

Hace tiempo que no tengo el placer de sentarme con calma y escribir para la gente que visita “La Drogoteca”, para aquellos que siguen enviando preguntas a los comentarios de los post que hay publicados y para los nuevos visitantes que siguen apareciendo. 

Hoy puedo hacerlo.

Esta aventura que se inició en el año 2007, con el empeño de facilitar información sobre drogas que no se encontraba de forma sencilla en la red, hace ya sus 13 años de existencia (bueno, los hizo en febrero, así que vamos por los 13 años y medio). Siento que mis actuales ocupaciones no me hayan dado el tiempo que requiere plantear nuevos temas y divulgar información: este año 2020 ha sido un año complejo, me temo que para todos. 

“La Drogoteca” ha seguido en pie con el material existente hasta el momento (aunque tengo material guardado para seguir haciendo publicaciones), y no ha tenido apenas supervisión. Eso sí, he seguido controlando los comentarios que se intentaban publicar (y yo tengo que autorizar) y respondiendo a muchas de las preguntas que planteaban esos comentarios. 

También he de decir que cada vez son más los comentarios que intentan usar este lugar para establecer contactos para la venta de drogas, mucho camello imbécil (no por ser camellos, ojo, sino porque son unos tarados por su comportamiento en la red) que escribe dejando como contacto emails o incluso números de teléfono. El último, hace tan sólo una semana, es un cretino que adjunta su número de teléfono y afirma vender marihuana y hash en toda España mediante envíos, y también afirma realizar entregas en persona en diferentes ciudades de España (os adjunto una foto para que veáis el percal).



Obviamente no publico esos comentarios ya que podría incurrir en un delito que como consecuencia tendría (entre otras) el cierre de la web. Aparte, nunca se puede saber si el comentario es original de quien pretende vender drogas y establecer contactos a través de la web, o si es falso y sólo busca hacer daño al titular del email o teléfono que muestra, simulando ser quien no es.


Yo mismo fui víctima del mismo método, cuando un hijo de perra en el CannabisCafé, aprovechándose de que tenía permisos de moderador en dicho foro, solicitó “niñas para follar” con mi nombre y apellidos. Y tuve que acudir a la policía y a los tribunales para solucionar el asunto con ese tarado. De esa historia, dejé constancia en un post con los datos y contando cómo se había resuelto, que podéis ver aquí.


Tampoco es posible saber si se trata de camellos estúpidos pero “reales”, o si son sólo intentos de estafar a la gente. En todo caso, pueden dar gracias de que yo no tenga ningún aprecio a las fuerzas y cuerpos de in-seguridad del estado (maderos, picoletos o pitufos), y de que no tenga intención de facilitarles las cosas cuando se trata de estos asuntos.


Todos los aquí presentes (o el 99'9%), hemos recurrido muchas veces a los camellos, ya que es la única forma de comprar ciertas drogas que siguen estando ilegalizadas: desde el cannabis a la heroína. Y un buen camello es un tesoro que hay que proteger y cuidar. Por supuesto que los camellos se dedican a vender drogas porque consiguen un dinero con dicha actividad, pero hay una gran diferencia entre algunos “vendedores” que ni conocen su mercancia ni tienen escrúpulos a la hora de adulterarla, venderla a menores o engañar al comprador, y los “buenos camellos” que conocen su mercancía, no la adulteran, no venden a menores y te informan adecuadamente sobre los productos que adquieres.


Y los “buenos camellos” son más raros que un unicornio rosa, auténticos especialistas de su trabajo que nos dan la vida a aquellos que recurrimos a sus servicios. Una especie en peligro de extinción que hay que cuidar, especialmente de los miserables con uniforme... ;)


Volviendo al tema original de este post, vengo a agradeceros a todos los lectores que hayamos llegado a los 2 millones de visitas!! Sí, ayer cuando eché un vistazo para buscar una información que tenía publicada, me di cuenta de que el contador de visitas marcaba ya por encima de los 2 millones. El número real, seguramente, llegue a los 2 millones y medio, pero Blogspot sólo empezó a contabilizar las visitas en mayo del año 2010 (por lo que hay más de 3 años de visitas que no están contabilizadas).





Nunca esperé llegar al millón de visitas, y eso ocurrió en abril de 2016. Y desde aquí lo celebramos con un “concurso” para ver quién acertaba la fecha exacta del visitante 1 millón, y con una serie de regalos a quienes habían participado y más se habían aproximado. Ahora hemos tardado poco más de 4 años en duplicar esa cantidad.


No voy a repetir todo lo que dije en ese momento, los agradecimientos siguen siendo los mismos que en aquel día (y que podéis leer aquí), ya que poco ha cambiado con respecto a esta web. Tan sólo que amplié la información y comencé a publicar también post relativos a las criptomonedas, en principio porque son la forma de poder comprar drogas en los mercados de la darknet, y posteriormente porque terminé siendo consciente de que son la mejor herramienta para restarle poder al estado, y yo soy de los que opino que nos sobra estado por los cuatro costados!!


Por lo demás, nada ha cambiado. 

Y la intención sigue siendo que nada -de esta web- cambie, que siga siendo un punto de referencia sobre drogas -y otros asuntos- en el mundillo de habla hispana (aunque recibo visitas de muchos países que no pertenecen a ese grupo, y usan el traductor para poder leer lo publicado).


Así que sin más que añadir... 

MUCHAS GRACIAS 

POR ESOS 2 MILLONES DE VISITAS

A “LA DROGOTECA”!!


Espero veros a todos cuando en el futuro, lleguemos a los 3 millones.... ;)

Gracias.


Drogoteca.


jueves, 24 de octubre de 2019

Fernanda de la Figuera y la garrapata que la está parasitando.



Fernanda de la Figuera 
y la garrapata que la está parasitando.


Hace meses que este blog dejó de publicar material -dentro de un parón elegido por mí mismo- ya que mi trabajo y actividades se encuentran ahora enfocados en otros campos. 

Sin embargo, por una causa que considero inexcusable y de fuerza mayor, rompo el silencio de este blog para explicar -a quien quiera saber- una situación lamentable y degradante que se cierne sobre Fernanda de la Figuera (y no, no estoy hablando del juicio que en menos de una semana tiene que enfrentar), aprovechándose de ella y su situación y, por extensión, contra el activismo -real y de buena fe- del cannabis en España.




A Fernanda de la Figuera la acusan de un delito por cultivo de cannabis para una asociación, pena por la que puede enfrentar varios años de prisión. Se la juzga en la “Ciudad de la Justicia” de Málaga el día 30 de noviembre de este mismo año, 2019. Fernanda es, sin lugar a dudas, la activista más antigua de España en el movimiento asociativo cannábico, desde hace muchas décadas (cuando las asociaciones eran asociaciones de verdad y no meros puntos de venta de drogas, camuflados tras un paraguas legal).

Yo, no he tenido nunca contacto con Fernanda, ni para bien ni para mal. La considero una persona de una gran valía y de las pocas activistas que realmente tiene las manos limpias, es decir, que no se ha lucrado ni montando falsas asociaciones -que hacen caja en connivencia con el mercado negro- ni de ninguna otra forma usando el cannabis para ello. De hecho, Fernanda es una de las grandes defensoras del autocultivo y fue de las primeras personas posicionadas para defender activamente cifras de hasta 10 gramos diarios por persona consumidora, ya que muchos enfermos que usamos cannabis para nuestras dolencias, no consumimos como los usuarios recreativos a quienes les puede valer con cantidades mucho menores para abastecer su consumo. 

Fernanda es, ante todo, una luchadora que ahora requiere el apoyo de la comunidad cannábica y de todo aquel que esté a favor de la justicia frente a los crímenes sin víctima, como puede ser cultivar cannabis para otros enfermos sin ánimo de lucro.




Sin embargo, aprovechándose de la situación de debilidad, necesidad de apoyo y ayuda en que se encuentra Fernanda de cara a su juicio, un nefasto personaje está sacando partido de esas circunstancias, pretendiendo ser el responsable de organizar el apoyo a Fernanda de cara al proceso.

Él se presenta como una fuente de INFO sobre CANNABIS, y finge ser el cabecilla de un grupo activista, ficticio e inexistente (el grupo es “él solito”), que dice luchar por la legalización del cannabis en España. Pero la realidad es que este personaje tiene un largo historial de diversas estafas a toda clase de personas, vinculadas casi siempre al mundo del cannabis, donde Fernanda no es más que su última víctima... 

La prensa generalista -como boba que es- le ha dado hueco y le muestran como organizador de la movilización que va a dar apoyo a Fernanda. Desde esa prensa, ignorante y desinformada, han caído en la trampa dando cancha a que este estafador se exhiba ante los lectores como si fuera realmente un activista, blanqueando así su imagen ante la gente más joven, que desconocen los fraudes y engaños de este tipejo.

Por supuesto, la prensa especializada (y las empresas cannábicas que están detrás), no solo no quieren saber nada de él, sino que el hecho de que él esté mostrándose como el organizador de la ayuda a Fernanda de la Figuera -en este trance legal que está pasando- hace que muchas empresas, así como las publicaciones cannábicas, se nieguen a colaborar en este asunto. Como me han contado los profesionales del sector, este parásito está aprovechándose ya del tema, exigiendo dinero para sus acciones y chantajeando a las empresas diciendo que no ayudarle a él y sus planes, es igual que dejar tirada a Fernanda de la Figuera.

Hace ya unos tres años, recibí la petición de escribir un texto sobre este parásito. La idea surgía de un muy conocido activista con décadas de lucha a sus espaldas, que quería que se supieran la clase de cosas que este tipejo le hacía a sus víctimas. Dicha acción fue respaldada por la directora del medio para quien yo trabajaba en ese momento, dando su autorización sin problema. 

Así pues, recibí el encargo de escribir una pequeña historia de semi-ficción, donde el nombre de este estafador quedaba ligeramente velado, pero de forma que cualquiera que conociera mínimamente las andanzas del tipo, podría darse cuenta de que se hablaba de él y de sus muchos fraudes realizados. 

El texto, aún publicado en la web original, es este:


Mi vinculación previa con este personaje, y anterior al texto que me pidieron sobre él, era muy simple. A principios del año 2014, recibí una llamada telefónica de este parásito. Yo ya tenía sospechas de que no era un tipo del todo limpio, pues ya me habían llegado algunos datos de sus chanchullos -siempre con dinero y/o cannabis de por medio- por los que le tenían "sentenciado" en varios lugares, de Internet así como del mundo real.

En esa llamada, el tipo me dijo que estaba muriendo de SIDA en fase terminal (que contrajo, según él me contó, inyectándose heroína con jeringuillas usadas) y que estaba intentando -como épico gesto final- hacer una última acción activista en su vida. Me dijo que no estaba tomando medicación alguna, que la rechazaba y se negaba a ser tratado, y que no le quedaba más de un año y medio de vida. Me juró y aseguró que todo era cierto, y que incluso era posible que no llegase a ver finalizada la acción que quería llevar a cabo, sino que era probable que muriese antes de completarla. Y aseguraba querer limpiar "sus errores" y dejar un buen legado, para sus hijos y para la lucha por el cannabis, tras su inminente muerte....

Me pidió ayuda para organizar en las redes sociales un movimiento que apoyase dicha acción sobre la regulación del cannabis en la ciudad de Alicante, y para ello se usó el hashtag #AlicanteRegulaCannabis en Twitter y otras redes sociales. La acción finalmente no consiguió sus objetivos, pero sí que sirvió -por desgracia- para dañar a las asociaciones de cultivadores de Alicante y enfrentarlas a graves situaciones, que ponían en riesgo de cárcel a sus responsables. Varias de estas asociaciones terminaron siendo chantajeadas por este personaje -amenazándolas con meterles la policía dentro de sus clubs- para que siguieran sus órdenes y se amoldasen a sus intereses, cosa que afortunadamente nunca llegó a lograr.

Yo en aquel momento, tras su llamada, me planteé con cuidado lo que iba a hacer, porque no me hacía ninguna gracia que este tipo estuviera estuviera allí donde hubiera manejo de dinero. No supe valorar que -aparte del dinero- hay cosas, como la publicidad gratuita en los medios y la visibilidad en las redes sociales, que pueden monetizarse de varias formas: pequé de ingenuo, ya que él sí sabía muy bien lo que estaba haciendo. Pero lo que más pesó en mi decisión, es que -según él- su muerte por SIDA no ocurriría más tarde de 18 meses tras esa llamada, y el hecho de que aparentemente no había ninguna clase de dinero por medio: era sólo movimiento en redes sociales y presión a los políticos.

En esos días, había salido publicada la foto de un cargo político del PP, preparándose unas rayas de cocaína, y eso lo usó este parásito para amenazar a los distintos grupos políticos con que, si no colaboraban con él, era posible que otras fotos de ese tipo salieran a la luz. Les hizo creer que él tenía acceso a más fotos de ese tipo, que afectaban a diversas formaciones políticas. 



De esta forma, aprovechando la ayuda bienintencionada de miles de personas en las redes sociales, el montajista consiguió sentarse en la mesa con Ciudadanos, con el PSOE, pasar por el despacho del PP, y sobre todo engancharse a la gente de Izquierda Unida, a quienes convenció para llevar ante el pleno del ayuntamiento, su propuesta regulatoria. De todo esto, el tipejo iba sacando nuevos contactos, información, fotos y vídeos para su álbum particular, que -al estilo del “Pequeño Nicolás”- servía luego para engañar, a más personas y colectivos, al mostrar imágenes donde aparecía con todo tipo de personajes públicos, artistas y políticos. 

Reconozco que, en aquel momento, yo no era consciente del objetivo real de ese comportamiento -la búsqueda obsesiva de personajes públicos y de espacio en los medios de comunicación- ya que el parásito siempre la justificaba como “acciones para poner el asunto del cannabis en el candelero”.

¿Qué había de malo en darle a un moribundo la oportunidad de llevar a cabo una última acción en su vida, que además fuera positiva para el activismo cannábico? 

Nada. O eso creí yo.... que como un completo pardillo, accedí a colaborar con él y a organizar en redes sociales un movimiento que fuera visible y tuviera apariencia de fuerza, aunque en realidad no había nada detrás (la asociación activista que él decía representar no tenía miembros reales): todo era simple ruido en las redes.

No vi nada de malo en ello y así comenzó la única colaboración que yo he tenido con este parásito. En aquella época, una chica de nombre Raquel -con un conocido nick cannábico en Twitter (D...conWeed)- y que trabajaba en Valencia para una empresa cannábica, me insistía mucho en organizar algo dentro del activismo cannábico. Cuando todo este movimiento se puso en marcha con las acciones en redes sociales para darle fuerza, ella me pidió que la conectase con este tema. Así pues, la puse en contacto con este tipejo, para que le ayudase con las cuestiones organizativas. Y fue a través de ella cuando me di cuenta de que algo no iba bien....

La primera señal me llegó, fue cuando el parásito organizó un sorteo para quien colaborase en redes sociales e hiciera difusión de sus mensajes, cuyo premio consistía en 2 saltos en paracaídas con una empresa que -teóricamente- colaboraba en el asunto. El sorteo fue falso: el propio estafador decidió a quienes darle el premio y, casualmente, se lo dio a Raquel y a otra persona que él mismo eligió. Cuando se intentó cobrar el premio, nunca fue entregado y nunca se realizaron dichos saltos en paracaídas, ni fueron sustituidos por nada. Era todo puro paripé....

Eso me lo contó la propia premiada, Raquel, pero lo pasó por alto como si fuera “aceptable” que el sorteo estuviera amañado, para darle los premios a aquellos que más colaboraban. Sin embargo, lo que no pasó por alto -aunque no me contó hasta haber finalizado su colaboración con este tipejo- es que el falso activista se dedicaba a tratarla como a una “chacha” (en el sentido más despectivo del término). La explotaba con exigencias y malos tratos, haciéndola sentir como un cacho de carne a la que le podía pedir lo que quisiera, al estilo “jefe abusando de la secretaria acosada en el entorno laboral”.

Lo cierto es que Raquel era una chica muy joven y guapa, pero de todo lo que yo sabía de este tipo no se incluía que tratase a las personas como a esclavas sumisas, nunca lo sospeché y conmigo jamás dio señales de algo así: el tipejo sabía elegir a sus víctimas. Cuando ella me contó como la humillaba y le exigía las cosas, mi pregunta inmediata fue: “¿Por qué no me lo has dicho desde el primer momento? Sabes que jamás hubiera tolerado ni la menor falta de respeto a tu persona...”

Ella me contestó:No sé. Como era tu conocido y fuiste tú quien me pusiste en contacto con él.... al principio pensé que sería un mal día o una mala época, siendo alguien que se estaba muriendo... en teoría. Luego ya me di cuenta de que no, de que estaba abusando de mí, haciendo que trabajase para él como su criada, entre comentarios inapropiados, abusos verbales y todo tipo de improperios y exigencias”.

Cuando Raquel me informó de esos hechos, todo había terminado ya, y la relación entre este acosador y su víctima ya se había roto, por suerte, para siempre. La acción llegó al pleno del ayuntamiento, aunque el tipo hizo el payaso con un discurso que a nadie engañó. Convenció a 3 grupos políticos para firmar unos papeles inútiles y hacerse "la foto" -hablando de montar una mesa de diálogo sobre el cannabis- y aquí paz y después gloria. Ya no había nada que hacer, salvo tomar nota e informar a la gente de mi confianza de lo que este tipo había hecho a una activista que se había ofrecido para ayudar, de buena fe y sin cobrar nada por ello.

Cuando yo llamé al tipejo para pedirle explicaciones -sobre el acoso y los abusos a esta joven chica- él lo minimizó todo y lo planteó como que Raquel era una niñata que no sabía trabajar y que se ponía a la defensiva por cualquier comentario o palabra en tono más alto de lo normal. Dijo que "al activismo se venía llorado de casa" y que si la chica no era capaz de soportar la presión, que se hubiera largado en vez de quejarse y de andar dando pena con sus cuentos. 

Pero no le creí, porque yo ya había empezado a acumular información sobre lo que realmente había pasado en torno al falso grupo activista que decía encabezar, sus verdaderas acciones y las estafas de las que se sirvió en el pasado: las huellas de los daños en otras víctimas de este tipejo, recogido todo ello de una forma mucho más seria, profunda y sistemática. Ni un acosador sexual o laboral, ni un maltratador, ni un estafador aparecen sorpresivamente un buen día: siempre han dejado un largo rastro previo, que encuentras si te tomas la molestia de buscar.

Para empezar, la falsa asociación activista (que tenía un local físico, usado sólo por él), resultó ser -en origen- el intento de montar un punto de venta de cannabis tipo CSC. El dinero necesario, ya que el tipejo no tenía ni oficio ni beneficio, lo había logrado engañando a una mujer que conoció mientras estuvo unos meses en un CSC catalán, donde la víctima acudía a comprar cannabis. 

Esta mujer, socia de ese mismo CSC, cayó en su trampa, y mediante engaños consiguió que le diera 12.000 euros, para montar otro punto de venta en Alicante, copiando el modelo ya conocido: funcionando mediante la compra-venta de cannabis, comprado al narcotraficante de turno y vendido a clientes que figurasen como “falsos asociados”.

Cuando el tipo vio que no tenía hueco ni fuerza para montar ese tipo de negocio en la ciudad, quiso instalarse como “grupo activista”. Con ese disfraz y sin grupo alguno que no fuera él mismo, intentó que las ya existentes asociaciones cannábicas de Alicante, respaldasen sus pretensiones y asumieran sus planteamientos. 

Lejos de conseguirlo, hizo que todos los grupos cannábicos de la ciudad coincidieran absolutamente en una cosa: en huir de todo lo que tuviera que ver con él. Esto fue así, hasta el punto en que el día del pleno en el Ayuntamiento, los representantes de las asociaciones, acudieron para expresar de forma pública que no querían saber nada del tipejo, ni de sus formas, sus pretensiones y sus amenazas.

Lo que sí terminó consiguiendo, fue llamar la atención de la policía, y de la peor forma. El tipo tenía la fantasiosa idea de que cuando él escribía algo en Twitter, por ejemplo “¡¡Acción cannábica a las 20.00 horas en la plaza tal o cual!!”, la gente iba a responder acudiendo a su llamada, como si fuera el caudillo del ejército del cannabis. Pero en realidad, aparte de verse siempre tan solo como la una, los únicos que parecían responder a sus convocatorias, eran los agentes de policía de calle, quienes al observar su huidizo deambular y sus pintas de yonqui demacrado, sí terminaban respondiendo a su presencia: pidiéndole la documentación y regalándole un cacheo. 

Él fabulaba con que todo se debía a que la policía estaba pendiente de él en las redes sociales y de sus mensajes sobre activismo cannábico, y que por ello su mera presencia ya les "preocupaba y alertaba", en previsión de lo que él podría organizar con su fingido grupo activista.

Esto que cuento, lo he vivido yo mientras él -por teléfono, en directo- me iba narrando cómo la policía aparecía por un lado, él se iba por otro, aparecían otros agentes por otro lado, él huía por otra calle... así sucesivamente hasta que le cazaban e identificaban. No era -en ese momento- nada más que el habitual control de la seguridad en las calles, por parte de la policía. Pero incluso esas patochadas -provocadas por su propio comportamiento y aspecto- él las vendía como si fuera un mártir, perseguido y acosado por la policía debido a su lucha por el cannabis. 

Finalmente, la policía había empezado a mostrar un interés más concreto sobre el local del presunto grupo activista, donde extrañamente sólo era usado por este tipejo. Lo que hacía el parásito, era entrar y encerrarse dentro del local,  permaneciendo dentro sin responder a las llamadas de la policía. En cuanto el tipejo vio que la cosa se complicaba más, y le comentaron que la policía ya preguntaba por él en las tiendas y bares de la zona, dejó de ir por el local hasta que creyó que todo había pasado. Sin embargo, la policía consiguió cazarle mientras entraba  días después en el local, acceder con él al interior, y documentar todo lo que allí había. 
¿Por qué hicieron esto? 

Pues porque el tipo había sido denunciado por estafa, por un total de 12.000 euros, por parte de la “socia catalana” a la que había engañado prometiéndole ganancias rápidas con su inversión. Se había montado su chiringuito personal, con el dinero de una mujer enferma y usuaria de cannabis, que había sido brutalmente estafada. Una vez que trincó el dinero de esta mujer, había desaparecido de Cataluña y dejó de contestar a sus llamadas, emails y mensajes.

La policía le requirió que pasase al día siguiente por comisaria a declarar al respecto (ya se habían iniciado diligencias por la estafa) pero el tipo, muerto de miedo, no tuvo el menor reparo en gastar 180 euros del dinero estafado para llevar un abogado con él: abogado que -en declaración ante la policía- no puede hacer nada, salvo decir que no contestes o darte “apoyo moral”. Todo al módico precio de 180 euros, que podía permitirse gracias al dinero de la mujer estafada. Pagando por no tener el valor de ir solo a declarar, o negarte a hacerlo si no es ante el juez. 

Lo que ante la policía -en comisaria- contó fue que no había engaño alguno, y que la denunciante le había dado 12.000 euros para montar un club de activismo y nada más, y que él había hecho simplemente lo acordado.... Es decir, aseguraba que la mujer le había dado 12.000 euros -por la cara- sin esperar nada a cambio. Un dineral que él intentó justificar con dudosas facturas de las compras y obras que había hecho -se había montado hasta una sala de proyecciones, para ver cine- y había acondicionado el local como si fuera su oficina, con unas instalaciones que nunca nadie usó (salvo él mismo, claro). 

Los datos sobre el dinero estafado y el coste del abogado, me los facilitó el propio timador cuando volvió a llamarme para pedirme ayuda con ese asunto, ocasión en que yo ya no piqué y le mandé a pasear un rato. Por supuesto, de esta víctima de los 12.000 euros me decía que era una "enferma mental e histérica, una loca del coño" que, si bien reconocía que le había dado el dinero, argumentaba que se habría arrepentido porque no quería ser ya "activista como él, viendo lo duro que era ese trabajo"

Yo, sin creerme ya nada y escuchaba cómo me reconocía la estafa a esta mujer con excusas que daban risa, no dejaba de preguntarme cuánto iba a durar la vida de “ese enfermo de SIDA en fase terminal que se moría y rechazaba ser tratado”, pero que sin embargo estaba sacando provecho directo de todo lo que se había organizado, teóricamente para apoyar una buena causa.

El montaje del parásito era simplemente una cuestión de estética, para vender su imagen aunque, en el inicio, su intención fuera la de montar un CSC para vender cannabis comprado al mercado negro. Este tipejo nunca ha cultivado realmente ni su propio cannabis, sino que fumaba de lo que le sacaba a la gente, empresas y asociaciones con distintas excusas, y si no conseguía que “le donasen”, compraba hachís (chocolate en argot) en la calle a los camellos. Por esto, esos porros de mala calidad de hachís que fumaba, los activistas que le conocían de tiempo atrás -a él y a los métodos de sus primeras estafas- le llamaban “PAQUITO EL CHOCOLATERO”, entre otras cosas peores siempre asociadas a su largo historial de fraudes.

Tras la acción en las redes sociales, la información empezó a llegarme a chorro, a través de un montón de activistas y estafados. Al susodicho, había quien decía tenerle preparada “una cuneta en barbecho” (palabras textuales) para cargárselo en cuanto pudiera, ya que en su haber se contaban estafas a asociaciones, engaños a muchísimas personas e incluso robos, justificados por él mismo -ante mi persona vía teléfono- como “cobros de lo que le debían por su asesoramiento cannábico”, como fue el caso en una asociación cercana a Santander. Había dejado víctimas de estafas, timos y robos en varios puntos del estado, de Euskadi a Andalucía, de Cataluña a Cantabria. Incluso había llegado a robar toda una cosecha, de una asociación catalana que había plantado cannabis no psicoactivo para la extracción y uso del CBD. Para mas INRI, en redes solía mostrarse con fotos en mitad de una plantación: precisamente la que se encargó de hacer “desparecer”. Aprovechando que la asociación se enfrentó a problemas legales y judiciales, y cuando los socios no estaban en condiciones de ocuparse de nada más, decidió "ocuparse" él de aquel cannabis, para finalmente desaparecer de la zona, mudándose y reapareciendo en Alicante. Aunque como me indicaron las víctimas del robo, es una deuda que no caduca y que tienen pendiente hacerle pagar, tarde o temprano.

Una de las primeras estafas que el tipo había llegado a organizar hace ya décadas, fue una falsa empresa que defendía a los consumidores y cultivadores de cannabis, con un "carnet cannábico" que -obviamente- no servía para nada. Mediante el engaño del carnet, consiguió sacarle a mucha gente bastante dinero dinero que -llegado el momento de responder- cuando los cultivadores o consumidores tenían problemas con la policía y los jueces, nadie les prestaba la ayuda que teóricamente habían contratado con este timador, con ese inútil carnet y los inexistentes servicios que estas víctimas pagaron para esas situaciones.

Esta fue su estafa económica más masiva, allá por primeros años del siglo, y la que menos le costó, ya que detrás no había nada, ni organización ni abogados.... tan sólo una foto pegada en un cartón, vendida como conjunto de servicios contratados, por la que mucha gente habían estado financiando -sin saberlo- el tren de vida de este mangante en los años 2000.

La más cruel de las estafas que montó, fue un supuesto “Banco de Cannabis Medicinal”, con el que teóricamente abastecía y asesoraba a enfermos que necesitaban cannabis. Muchos cultivadores de buena fe quisieron colaborar, pero no sabían en manos de quién estaban cayendo y, como había conseguido que la prensa difundiera el montaje, muchos creyeron (como yo mismo en aquel momento) que era real. El resultado fue claro: el cannabis donado nunca llegó a ningún enfermo. Nunca hubo un solo enfermo o enferma que se viera beneficiada por dicha acción... sino que las donaciones desinteresadas de los cultivadores, desaparecieron en los pulmones y la cartera de quien ya podéis imaginar

A raíz de ese “Banco Medicinal de Cannabis”, que fue publicitado en la prensa -de la misma forma que ahora se hace publicidad a costa del proceso contra Fernanda de la Figuera- fue como yo le conocí y contacté con él, allá por el año 2009. 

Sin conocerle de nada, conseguí su teléfono y me puse en contacto con él para informarme directamente de la actividad del supuesto "banco de cannabis", y para preguntarle por qué no estaban ayudando a Juanma, el llamado “Ramón Sampedro” de la marihuana,tetrapléjico y activista en un centro del Ferrol

Él me contestó que es que “su banco” sólo actuaba en Euskadi, y cuando le pregunté cómo podía escudarse en eso ante un caso tan crítico y necesitado de ayuda como era el de Juanma, su respuesta fue: 
“¿Y por qué no le ayudas tú? 
¿Por qué tengo que hacerlo yo?”






Yo no era nadie, no pertenecía a ninguna asociación, ni tenía relación alguna con el activismo del cannabis. Pero no dude a la hora de responder a aquel fantasma: “No sabes con quien estás hablando. Pero tranquilo tú en tu Euskadi, que ya me encargo yo de ayudarle”, mientras no podía creer que un tipo que se publicitaba en los medios como el gestor de un banco de cannabis para enfermos, negase a un enfermo -en situación crítica- la ayuda, sólo por ser de otra comunidad autónoma. No daba crédito a lo que escuchaba a este “pseudo-activista”, aunque entonces yo aún no tenía ni puta idea de que dicho banco de cannabis -aunque saliera publicitado en la prensa, incluida la nacional- era un absoluto fraude. 

Y por mi parte -tal y como dije que haría- me encargué de organizar la ayuda que necesitaba este tetrapléjico que vivía en Ferrol y a quien yo no conocía de nada. Meses después, tuve la suerte de conocer a Juanma, tras un viaje por media España donde 2 personas se arriesgaron a caer en varios años de cárcel para llevarle -de forma 100% gratuita-, medio kilo de marihuana y entregarla a Juanma en su residencia de El Ferrol, sin ayuda de aquel falso “banco de cannabis para enfermos"

Los hechos aquí narrados, son sólo una pequeña parte del largo historial de este tipo, que es como una infección recurrente, causando daños una y otra vez, siempre sobre el mundo del cannabis... 

¿Qué conseguía, además de dinero de los estafados y fumar de gratis por los donantes? Visibilidad y posicionamiento para su nombre con su falso grupo activista, de cara a seguir medrando a costa del colectivo cannábico. La gente habitualmente no tiene tiempo para investigar a fondo algo -ni siquiera las noticias que les interesan- pero quienes llevan décadas en el activismo real (o incluso en el pseudo-activismo, ese que tiene afán de lucro) ya sabían de él y de sus engaños; el objetivo -preferente pero no único- del parásito eran los más jóvenes, ya que por edad no están en condiciones de saber, les falta experiencia y carecen de contactos que les informen y prevengan de esta garrapata cannábica.

Hay escenas tan esperpénticas -y al mismo tiempo tan clarificadoras- como cuando este tipejo -tras la acción de Alicante -gracias a la visibilidad que su nombre había adquirido en las redes- llegó a presentarse en las oficinas de un conocido grupo editorial y empresarial del sector del cannabis, exigiendo ver al dueño para demandarle una cuota de 500 euros al mes, por su labor como activista

La argumentación para pedir dicho dinero, es que según él las empresas del sector se beneficiaban de sus acciones, por lo que debían costearle las mismas y su tren de vida. En esa ocasión, se presentó precisamente en la empresa donde trabajaba Raquel -la activista de quien había abusado y maltratado- y por supuesto no consiguió ver al jefe sino a un empleado que, tras escuchar su charla y sus majaderías, le mandó con viento fresco por donde había venido. 

Esto fue algo que no sólo intentó en esa empresa, sino que lo repitió en otras muchas, de semillas, de material de cultivo, de publicaciones cannábicas: debéis pagarme por ser un “activista”. Así funcionaba monetizando su visibilidad, ganada a costa de la buena voluntad de las personas que creímos apoyar una causa cannábica, y no a un parásito del cannabis.

Su último “logro”, fue trabajar para una desaparecida revista cannábica y la empresa que había detrás. Lo hizo consiguiendo el teléfono de la persona que era dueña de la misma, justo en el momento en que la empresa acababa de cambiar de manos. El tipejo se dedicó a llamar a casa de este empresario, sin éxito al principio ya que no le pasaban con dicha persona, pero finalmente consiguió hablar con él y convencerle de que era la persona que necesitaba para navegar el mundo del cannabis en España, por los contactos que decía tener. Finalmente el empresario -alguien que afirma que su único porro lo fumó en 1984- tragó con el engaño y le dio un puesto en comunicaciones y redes sociales, del que en el menor tiempo posible le tuvo que despedir al darse cuenta del trepa acosador que había metido dentro de su empresa (el tipejo no tuvo problemas en acosar incluso a familiares directos del dueño). 

Tras su despido, una persona de esa empresa me envió unas fotos del estafador en una cama de hospital y con cara de estar muy enfermo. Se las había enviado el propio parásito, que añadió junto a la foto un mensaje: que estaba muy grave por un cáncer, y que estaba a punto de morir.

“¡Anda! ¡Pero si ha cambiado de enfermedad!
Mi reacción no pudo ser más escéptica, y aunque el trabajador que me pasó la foto me aseguraba -convencido- que el tipejo estaba muy jodido, que estaba ya muriéndose y que no saldría vivo del hospital, le dije que no se preocupase: “le verás resurgir en breve sin el menor problema, vivo y dispuesto a parasitar a otros”. 

Desde aquel momento, en que además de SIDA (como me contó a mí) se moría de cáncer en un hospital (como intentó hacer creer a otras personas), han pasado ya unos 4 años, y no: ni ha muerto ni parece que lo vaya hacer en un tiempo prudencial, para todas esas enfermedades que dice acumular. Lo de dar pena -con enfermedades reales o falsas, le da igual- sigue funcionándole especialmente en personas con buen corazón, por desgracia.

Para colmo, esa empresa -radicada en Andalucía- que le contrató y le tuvo que despedir rápidamente, se dio cuenta, pasados varios meses tras su despido, que el tipo seguía utilizando de forma oculta sus comunicaciones y redes sociales: les controlaba las comunicaciones y ofrecía a los clientes conseguirles lo que pedían, pero de forma más barata con otras empresas de la competencia (quienes le pagaban una comisión por los clientes robados). 

Sí, tú te ponías en contacto con la empresa y terminabas recibiendo una oferta mejor, enviada por el parásito despedido, robándoles poco a poco la cartera de clientes a quienes tuvieron la nefasta idea de darle trabajo. Cuando le pillaron -porque vieron un mensaje en los privados de una red social que olvidó borrar- y le enfrentaron con los hechos, el tipejo no tuvo escrúpulos en decir que había sido cosa de hijo... que lo había hecho jugando y sin querer. 

Cazado con las manos en la masa robándoles clientes, precisamente por una de las personas a las que envío esa foto desde el hospital diciendo que se moría de un cáncer, no dudó en echarle toda la culpa mierda a su propio crío -un niño menor de edad- como si eso fuera creíble. La empresa, como ya sabía que el parásito es un muerto de hambre sin un duro (y por la pena que les daban los familiares del tipejo) finalmente pasó de denunciarle, a condición de no volver a saber nada de él, nunca jamás.

A día de hoy, este parásito está volviendo a hacer su jugada, aprovechándose de la miserable situación que vive Fernanda de la Figuera. Según la información que me han facilitado, se presentó en una fase previa del juicio y consiguió llegar hasta Fernanda, a quien convenció de que él iba a hacerse cargo de todo e iba a organizar la respuesta del activismo cannábico. 

Fernanda se lo tragó, no sabemos lo que le contó o cómo lo hizo, pero no hay que dejar de tener en mente que hablamos de una señora que ya tiene 76 años y que -a pesar de su excelente y desinteresado trabajo como activista- puede que su lucidez y capacidad para ver cuando alguien se arrima por interés, no esté tan activa y eficaz como debería, siendo por ello una víctima propicia para este parásito, versado en todo tipo de fraudes y engaños a toda clase de personas.

Hay varios activistas que -procurando ser lo más delicados posible- se han puesto en contacto con Fernanda para preguntarle por esta fraudulenta situación, en la que este estafador se ha presentado como el “ángel salvador” que va a darlo todo por ella. 

Lejos de ayudar a Fernanda, la perjudica porque hace que una gran parte del activismo cannábico del país (el más potente y con más medios, el de verdad) no quiera saber nada del asunto. Esto no es por ella, obviamente, sino por no darle oxígeno a esa garrapata humana que ha conseguido parasitar a esta nueva víctima por su una alta visibilidad en los medios de comunicación, debido a ser quién es y el proceso que enfrenta. 

Nadie que conozca el historial de este parásito quiere mancharse con él, lógicamente, y eso hace que muchas empresas y asociaciones se vean en un punto complicado: no piensan intervenir en el “circo” que este estafador está montando, se dan perfecta cuenta de que está usando a una persona en una situación de necesidad, y aunque quieren colaborar con Fernanda no saben cómo hacerlo sin favorecer el blanqueamiento público de este timador. 

Sobre todo, como hacer algo sin permitir que el dinero y los recursos sean gestionados por este personaje, únicamente orientado a sacar beneficio de la terrible situación de que vive esta mujer. Tienen claro que, a este viejo artista del timo, le importan poco los cadáveres que deje a su paso, siempre y cuando él sea quien saca beneficio del asunto, de una forma u otra.

Algunas personas me han hecho saber que el tipejo que ahora parasita a Fernanda de la Figuera, está consiguiendo dinero de diversas fuentes y presionando a otras (empresas cannábicas, mayormente) para que aporten más dinero, con el argumento de que “no colaborar con él, es no ayudar a Fernanda”. Este hecho -el chantaje, usando a Fernanda como palanca para abrirse las puertas y los bolsillos de empresas cannábicas- ha puesto en alerta a una buena parte de las mismas, que ahora se ven inmersas en una situación muy complicada.

Ahora mismo -a una semana del juicio- no hay mucho que se pueda hacer. Sobre todo porque Fernanda ha caído en la trampa de esta garrapata humana, y resulta muy complicado intervenir sin que sea Fernanda la que sufra las consecuencias, ya que en gran medida es una rehén del parásito, quien la usa para volver a darse publicidad, manejando el dinero y recursos que la gente -con toda su buena fe- están aportando para ayudar. 




Sin embargo, la situación de Fernanda en este punto, no es un problema que se resuelva con dinero; no el problema de Fernanda, pero sí los intereses de su particular garrapata cannábica, que está usando la movilización del colectivo para presentarse como lo que no es, blanqueando sus imagen y re-escribiendo la historia de sus estafas y fraudes sobre cientos de personas que acabaron siendo sus víctimas, en lo económico y en otros aspectos.


Resulta muy sencillo, y es totalmente habitual en el "modus operandi" de este tipejo, hacer que una empresa te facture con una determinada cifra, mientras te da una comisión (oculta) por el servicio que contratas, y así la garrapata se lo lleva calentito mientras los donantes y colaboradores de buena fe, no se enteran de lo que hay. Esto es algo que el parásito maneja perfectamente, desde hace muchos años, y es algo que ya ha hecho anteriormente para justificar estafas previas (como la de los 12.000 euros a la enferma en Cataluña) y otros engaños. Con una pagina web y un par de papeles impresos simulando apariencia de factura, es suficiente para que muchas personas de buena fe, caigan en la trampa. También para que la prensa, desinformada y amarillista, trague con el fraude y presente a un montajista como el organizador del activismo cannábico en España.

¿Por qué yo escribo este texto y lo publico,
 si reconozco que 
ya no hay mucho que se pueda hacer?

La razón es simple: nunca me he callado al saber de ningún fraude, estafa o injusticia, y no tengo ninguna intención de comenzar a hacerlo ahora. Menos aún si me toca presenciar -sin reaccionar, como un cobarde- cómo se utiliza a la activista cannábica más grande que ha tenido nuestro país, como método de blanqueamiento de una garrapata que, por donde ha pasado, sólo ha causado daño y lo ha hecho precisamente a la gente más inocente y con mejor corazón que encontraba en su camino. Callar o mirar para otro lado en este momento -ya que yo ni soy parte del activismo del cannabis, ni quiero serlo- no me resultaba excusa suficiente para mi inacción (por muy tarde que haya sido consciente de todo ello e independientemente de lo que decidan hacer otros).

Me he informado directamente sobre cómo están actuando otras personas, dentro del activismo cannábico real en España, frente a este asunto y parece ser que el miedo a quedar mal les ha dejado bloqueados, sin saber cómo enfrentar el tema. Por lo que me han dicho, es posible que los pocos que tienen capacidad real de respuesta -los medios y las empresas que realmente pudieron y podrían hacer algo- no vayan a hacer nada, salvo ponerse de perfil. 

Y me han dejado muy claro que no piensan levantar la voz, e informar al colectivo cannábico, sobre lo que hay detrás de este estafador usando la situación de Fernanda para unos fines que nada tienen que ver con el interés de esta mujer.




Habiendo sido informado de todo esto, a día de hoy no tenía mas opción que -como poco- contar lo que sé sobre este parásito y su nueva víctima, si quiero seguir durmiendo con la conciencia tranquila y sabiendo que yo, al menos, he hecho lo que estaba en mi mano para no callarme ante otro fraude de la misma garrapata cannábica. Seguramente ya es tarde para que se reclame el dinero entregado, o para que una acción coordinada -desde el activismo real- pueda arreglar el engaño que está sufriendo el colectivo cannábico y la propia Fernanda. 

La inacción previa, por parte de los que ostentan capacidad efectiva para actuar, es la que ha permitido que el mismo parásito -que ha ido dejando un reguero de víctimas por donde ha pasado- esté sacando provecho de la injusta situación que sufre esta anciana activista, que ha pasado su vida luchando, sin ánimo de lucro, por los derechos de todos y la planta de cannabis.

Así pues, aquí tenéis un montón de información que podéis molestaros en comprobar, preguntando a aquellos con más años de experiencia en el cannabis y por ende con más conocimiento sobre este parásito, para que aunque estéis ya implicados en las acciones que este tipejo ha organizado, no acabéis siendo cómplices ciegos -y futuros estafados- de alguien que nunca hizo nada positivo en el activismo, salvo usar el cannabis y a las personas cercanas a esta planta para engañar, timar, robar y beneficiarse él mismo.

Más cara que  espalda: esa es la marca imborrable que os permitirá detectar -siempre- a esta garrapata.


Ahora ya, vosotros también sabéis lo que hay...


Drogoteca.