viernes, 29 de agosto de 2008

Test de Marquis. Probando 2C-B y 2C-I de forma comparada.

Ya se ha hablado alguna vez en esta página de la conveniencia de que las personas que consumen sustancias, apliquen medidas dirigidas a que su experiencia sea lo más positiva posible y al mismo tiempo, implique los menores riesgos.

Es la llamada política de Reducción de Riesgos, o como también se le llama ahora Gestión de Placeres y Riesgos, siempre asociado al consumo de drogas -legales o no- y a comportamientos asociados a esos contextos.

En muchas ocasiones se ha insistido en que lo primero que debe tener un consumidor, es responsabilidad para asumir sus actos, en todo momento.
Y eso comienza por algo muy sencillo (hoy día): conseguir información sobre dosis, efectos y otros aspectos de la sustancia que se vaya a consumir.

El segundo paso, sería siempre estar seguro de que la sustancia que se posee, que se compra, que alguien te ofrece, es la que crees que es. Alguna de las muertes asociadas a sustancias que usadas correctamente no presentarían ese riesgo, se debe a que las han confundido con otras.

Tomar una dosis de cualquier sustancia, implica elegir de acuerdo a lo que se busca, la vía por la que se tomará y la cantidad que se usará.

Ahí nos topamos con el primer gran problema. La información la adquirimos sin problema, pero ¿cómo saber que sustancia tienes en tus manos?
Cuando alguien compra cualquier droga en una farmacia, no tiene que preocuparse de ello: puede tener la seguridad de que -salvo gravísimo error- es lo que dice ser, y que contiene la cantidad que dice contener. Esto es equivalente a conocer la sustancia y la pureza, sabiendo que no lleva otros añadidos que puedan modificar su efecto y resultar tan peligrosos o más que la propia droga.

Los consumidores de drogas ilegales, pagan (además de grandes precios subvencionados por el gobierno) el pato de tener que comprar sin la certeza de qué es lo que compran.
La confianza en el vendedor, el que sea conocido, el que hayamos probado lo que vende otras veces, son los parámetros de referencia en los que nos movemos cuando se trata de sustancias ilegales. Es decir, ponemos nuestra salud en juego, y en manos de alguien.

Ese riesgo es el primero que se debe minimizar, o eliminar siempre que sea posible.

La única forma es saber que tenemos lo que queríamos tener. Y para ello, la mejor opción es usar los servicios de análisis de sustancias que ofrecen varias ONG, como Energy Control o Ai Laket!, aunque en ocasiones eso resulta imposible (y de hecho si todos los consumidores de drogas lo hicieran, necesitarían más personal para análisis que jueces hay en este país).

Cuando eso no es posible, en especial haciéndolo con antelación (lleva siempre algo de tiempo), deberíamos recurrir a otros métodos legales que nos permiten saber algunas cosas.
Son los test cromáticos. Y el más común para las sustancias psicoactivas es el test de Marquis.

Lo que un test como el Marquis nos puede decir, es qué tipo de sustancia tenemos delante.
Su uso es simple, aunque requiere ciertas precauciones. Y no tiene la fiabilidad de un análisis por otros métodos de laboratorio, pero ya ofrece un margen de error para la persona muchísimo más bajo que si sólo toma decisiones confiando en que lo que le den, es lo que dicen.

Según reacciona el reactivo de Marquis (que es una combinación conteniendo entre otras cosas ácido sulfúrico y formaldehido), cada sustancia da un color. O no lo da.
O comienza reaccionando en un color y luego va cambiando a otro, más rápido o más lento.
Eso nos sirve para poder descartar muchas cosas, y aproximarnos con un grado de fiabilidad aceptable a saber si tenemos la sustancia que creemos.
Y combinando la reacción de varios de estos test, se puede afinar casi hasta el 90% en alguna ocasión. Pero sólo con Marquis ya podremos descartar muchas cosas, aunque eso es para otro tema muy largo (en otra ocasión será).

Esta entrada es un ejemplo de su uso, sin entrar a explicar como se realiza correctamente, pero para que cualquiera se pueda hacer una idea de sus resultados.
Para el ejemplo se usan imágenes y datos de dos sustancias que son muy parecidas: 2C-B y 2C-I.
Una contiene un átomo de bromo (la 2C-B con sus famosos y supuestos efectos afrodisíacos y potenciadores del orgasmo) y la otra de yodo (ambas con efectos entactógenos a dosis bajas, y usadas en encuentros sexuales), en el mismo lugar en los dos casos. El resto de su estructura es idéntica. Podéis leer sobre ellas en el libro llamado "Pihkal", sobre feniletilaminas de A. Shulgin.

Para que el Marquis pueda ofrecer conclusiones aceptables, no sirve únicamente observar el color final (¿final en qué momento?). Hay varios "finales" en algunas sustancias, como en estas dos.

Aparte de que aún conservándolo en condiciones, en frío y sin luz, un test de marquis empieza a perder validez algo después de los 2 meses (se recomienda no pasar de 3, aunque a veces algunos vendedores digan que hasta 6 meses), muchos aspectos pasan desapercibidos si no se hace de forma adecuada.

Lo primero es que la luz sea suficiente y si no es natural, lo más neutra posible.
Lo segundo, que se haga sobre cristal -recordad que es ácido sulfúrico- y que bajo este, se coloque un material totalmente blanco, que permita ver la transparencia y matices de la reacción.

La concentración del marquis, también es importante. De hecho, en este caso, si el marquis hubiera estado menos concentrado y hubiera tenido mayor proporción de retardante que hiciera más lenta su reacción, se hubieran podido ver más diferencias.

Aún así, se han tomado secuencias de 3 fotos por segundo con trípode durante diferentes puntos de la reacción. Y se han seleccionado algunas para ilustrar.

Una vez preparada la pieza de cristal -llamada "porta" en ocasiones- sobre la que se va a hacer reaccionar la sustancia -una pequeñísima cantidad es suficiente- y el marquis, se dejan caer dos o tres gotas de marquis sobre la sustancia... y comienza la reacción en el acto.

Comenzamos el test con la 2C-B.
Esta primera foto es el instante en que la primera gota de marquis toca el 2C-B:

Lo más notorio de esta imagen es que apenas han transcurrido 0'3 segundos.
El color, viéndolo con los ojos y no con la cámara, es un amarillo con toque muy ligeramente verde.



La segunda gota cae sobre el 2C-B:


Ocurre lo mismo, un amarillo con ligero tono verdoso, pero la gota anterior, ya ha pasado a un verde oscuro.
Aquí han pasado 0'3 segundos desde la anterior gota.
La reacción es DEMASIADO RÁPIDA. Sobre todo si se pretende diferenciar dos sustancias con tanto parecido, habría que prestar muchísima atención.


Resultado del marquis sobre 2C-B en unos 10 segundos:



Este es el color que alcanza y que tiene cierta estabilidad, la reacción se ralentiza mucho pero NO desaparece del todo. Sigue reaccionando como veremos después. Luego se ve cual es el final de la misma.


En otro "porta" de cristal, limpio, colocamos la muestra de la otra sustancia, que en este caso es 2C-I. Y repetimos el proceso.

Marquis sobre 2C-I. Segunda imagen de una serie de 3 disparadas automáticamente en 1 segundo:


Es aquí donde se observa la mayor diferencia entre la 2C-B y la 2C-I.
La 2C-I en lugar de dar un tono amarillento con matiz verde en el primer instante, lo que da es un color marrón oscuro que muy rápidamente se va a un tono casi negro.
En la imagen se ven las dos primeras gotas sobre 2C-I, y la tercera cayendo sin tocar aún la sustancia.
Mientras que la primera gota que cayó, está ya casi negra, la que acaba de tocar la sustancia tiene el color marrón que adquiere inmediatamente.


Resultado "estable" de la 2C-I en unos 10 segundos:


Aquí se ve que el color es más oscuro que el que da la 2C-B. Un verde mucho mas oscuro (se nota más con la vista, pero fijaos en los bordes para notarlo aquí).
Como la gota ha quedado menos esparcida, los matices se perciben menos y hay que fijarse ayudándose del contraste sobre el papel blanco que está bajo el porta de cristal.


Comparación de las dos sustancias, poniendo juntos los dos "portas" con la reacción:


Colocando una plaqueta sobre el borde de la otra, tras haberlas inclinado un poco para poder observarlas bien.
El color azul, corresponde a la continuación de la reacción del 2C-B. En ese momento, puede llevar unos 5 minutos de reacción... y por eso ha llegado a ser azul.
El color verde es la gota del 2C-I, estirada sobre el cristal. En ese momento lleva algo así como 2 minutos de reacción.
Aunque sería bueno ver como han evolucionado las dos reacciones a la vez, de haberlo hecho así no se habrían captado los detalles que más diferentes las hacen en este test.


Otra foto tomada de ambas reacciones:


La plaqueta superior, con la gota desplazada al borde de un azul oscuro, es el 2C-B.
La otra, con la gota centrada, es el 2C-I continuando la reacción (se nota como el verde se va convirtiendo en azul), a los 4 minutos.
Aunque se ve la diferencia, cada vez tienden a igualarse más.


Imagen final de ambas reacciones (final absoluto, pasados ya más de 10 minutos):


Y aquí se ve como acaba la cosa.
Ambos compuestos, si uno se atiene simplemente al color de un punto temporal en la reacción, pueden no ser distinguibles en absoluto.
En este caso, cuando se metieron las plaquetitas -portas- en la solución con bicarbonato para eliminar el ácido sulfúrico sobrante, excepto por la diferencia de tamaño de ambas piezas de cristal y ambas gotas, no se podía distinguir que compuesto era cada uno.

El acostumbrarse a observar, medir tiempos, usar instrumental adecuado y la experiencia, facilitarán mucho el saber qué puede ser una sustancia. Y si se usa un marquis de igual concentración siempre, a la misma temperatura (este estaba a 3º grados), uno puede darse cuenta de que haya algo extraño, una mayor concentración (pureza) o menor, diluyentes, etc, aunque la única prueba segura para eso, no se puede realizar en casa y sin material y maquinaria especial. Pero esas son las pruebas que SÍ realizan las ONG's antes mencionadas, como Energy Control.

Lo ideal ahora, y teniendo sólo un método como éste de análisis (da igual marquis que otro de reacción cromática), sería poder hacer dos o tres preparaciones más de marquis, con distintos grados de concentración y retardante, para poder observar con más calma la reacción.

Como todo lo artesano y técnico a la vez, es una cuestión de práctica y método.
Pero cualquier persona, puede aprender en menos de 1 hora, y eso puede ser la diferencia entre una noche de fiesta, o una en el hospital.

Esta entrada no pretende enseñar a nadie a usar el test de marquis, aunque es muy sencillo, pero sí animar a la gente que consume a que si no pueden enviar las sustancias a analizar, por falta de tiempo, que compren un bote de test de marquis, y aprendan a hacerlo.
Otras sustancias que no son casi exactas entre sí, como estas dos, tienen reacciones mucho más claras y sencillas, como por ejemplo el MDMA, que al fin y al cabo es la droga de síntesis más consumida, bien sea en forma de pastillas o en forma de "cristal".

Y de esa forma, con cualquiera pastilla que probaseis con este test (un bote de 15 euros os sirve para 100 veces o más) podríais saber, si al menos lleva MDMA o MDA, o si por el contrario os están vendiendo otras drogas, más peligrosas, o incluso si os están dando una pastilla de azúcar.

Espero que os guste, os pique la curiosidad y os animéis a probar...
QUE NO OS ENGAÑEN!!

De que los consumidores aprendan a usar métodos para probar la calidad de lo que se les vende, depende en buena medida que lo que se vende, sea de mayor pureza, y de que muchos timadores, se queden sin posible negocio.


Symposion.

viernes, 1 de agosto de 2008

Cocasex y el timo de la fórmula secreta.

Hace unos días contábamos en esta página el descubrimiento que había hecho un asiduo al foro de la ONG Energy Control, dedicada a la Reducción de Riesgos en materia de consumo de drogas.
Había encontrado una página que vendía una supuesta sustancia legal y que se publicitaba como un estimulante imitador de la MDMA y que además servía como supuesto potenciador sexual.

La historia completa de lo que había pasado desde ese momento, en un intento generalizado de conseguir saber qué demonios era lo que se vendía dentro de esas cápsulas, se puede leer aquí y en el foro de Energy Control.

Resumiendo la historia, la cuestión es que resultaba extraño que un producto que aseguraba ser legal y con esas propiedades, no resultase conocido, y mucho más extraño que su vendedor asegurase no saber qué era lo que tenían dichas cápsulas.

Tras conseguir algunas de las cápsulas del producto en cuestión, se pusieron en manos de los encargados del servicio de análisis de sustancias de Energy Control. Y se esperó a salir de dudas.
Curiosamente, y a la vez que este tema se iba tratando en ese foro y en otros lugares, la web que vendía las cápsulas, modificó ligeramente sus contenidos, e incluyo unas frases que contradecían lo que el supuesto vendedor comentaba por email: afirmaba que el contenido de las cápsulas eran minerales y aminoácidos.

La cosa se fue poniendo interesante hasta que hoy, finalmente los análisis dieron sus resultados (esos que otro supuesto laboratorio que las analizó no pudo revelar... la fórmula secreta).

¿Qué es "cocasex"? La mezcla de dos sustancias: Metilefedrina y Fentermina. Una variación de un medicamento para los procesos catarrales y un fármaco que se usa básicamente para quitar el hambre en personas que tienen sobrepeso, bajo control médico.

Ni minerales ni aminoácidos, señor vendedor.
Y por supuesto, esas dos sustancias ni están exentas de riesgos ni producen efectos como los del MDMA, ni la cocaína. Y menos aún, resultan ser afrodisíacos para "orgasmos escandalosos". El timo de la estampita.

Ahora que ya sabemos de mano de un laboratorio cuál es la composición de lo que venden, resulta más llamativo aún lo irresponsable y peligroso de la despreocupada campaña de ventas que esa web está haciendo (para la salud del cliente-consumidor).

¿Recomienda esnifar metilefedrina y fentermina? Eso sólo provoca que sus efectos sean más rápidos y breves, además de aumentar los riesgos.

Ambos producen liberación de catecolaminas y actúan sobre el corazón, provocando taquicardias, aumento de la presión sanguínea, la ansiedad y todas las respuestas corporales que dependen del sistema de respuesta que el cuerpo tiene para situaciones de emergencia, también conocido como respuesta "fight or fly" (lucha o huye). Y ambas tienen una larga lista de contraindicaciones, y de sustancias con las que producen efectos peligrosos para la salud de quien las consuma.

¿Cómo se puede aconsejar que se combine con cocaína? De ninguna forma. Aunque esa sea la forma de apoyar químicamente un efecto placebo creado por las expectativas del usuario.

Hay otros aspectos que han resultado ser también puro humo.
En la web se asegura que el producto no da positivo en ningún control de drogas y es falso.
Las dos sustancias que lleva, darían positivo en cualquier control antidopaje que se hiciera en el ámbito deportivo, ya que las dos están controladas y prohibido su uso.

También se asegura que lo que vende es un producto legal.
Esto sólo es cierto si consideramos que la fentermina que contiene su producto, está en la misma lista de fármacos controlados a nivel internacional que la anfetamina, la ketamina o los barbitúricos.
Es legal, sólo cuando un médico la receta y la vende un farmacéutico autorizado para ello.
Es ilegal, como lo serían las anfetaminas, si se poseen o se venden sin que haya una prescripción médica que lo autorice.

No se puede creer todo lo que se lee, ni que una página de internet diga algo hace que sea verdad.


Al final de la historia, lo esperado.
Las cápsulas no eran lo que decían que era, y su mayor ventaja que era la supuesta legalidad (arriesgado afirmar eso si no se sabe lo que se vende), ha resultado ser falsa.
Y de los efectos, esa supuesta imitación del mágico MDMA, ha terminado quedándose en un anticatarral que te quita el hambre (en el mejor de los casos).

Desde esta web apoyamos e insistimos (hasta la pesadez) en que los consumidores de cualquier sustancia, legal o ilegal, debe ejercer un consumo responsable de la misma, y por su propio bienestar debe aplicar en el mayor grado posible aquellos consejos que van destinados a reducir los riesgos que puedan derivarse de los consumos de esas sustancias.

Y sobre todo, que se aproveche la oportunidad que tenemos en este país, en el que hay varias asociaciones que ofrecen servicios gratuitos de análisis de sustancias, como pueden ser Energy Control o Ai Laket!!.

Nunca debemos olvidar que cuando ingerimos un alimento o una sustancia en nuestro cuerpo, estamos poniendo nuestras vidas en manos de quien nos facilita aquello que vamos a tomar.

Y si no podemos saber, con un mínimo de seguridad, qué es lo que vamos a consumir, o quien nos ofrece un producto no puede asegurar su calidad y composición, es un riesgo que resulta mejor no asumir.
El riesgo nunca es divertido, aunque parece que hay quien sólo recuerda eso cuando sufre sus consecuencias.

Con cuidado, por el camino que cada cual decida, pero siempre con cuidado.