domingo, 14 de mayo de 2017

¿Por qué me llaman SOCIO cuando quieren decir CLIENTE? La mentira de los CSC.

No pensaba yo a estas alturas -en lo personal y profesional- que fuera a tener tiempo para dedicarle al blog, al menos de forma exclusiva (con textos no publicados ya). Pero a la fuerza ahorcan, y aunque no tengo tiempo, he ido aprendiendo que por mucho que te digan que puedes escribir con libertad de cualquier tema, eso -simplemente- no es cierto.

Bueno, puedes escribir con la libertad que te salga de los cojones.
Y luego está "su libertad" de publicarlo o no.
Pero no se trata del estilo, del buen gusto a la hora de escribir, de que se aporten datos y no especulaciones, ni nada de eso. Se trata de algo que nada tiene que ver con todo eso y resulta una norma "no-escrita", pero muy real:

"No debes escribir cosas que molesten -aunque digas la verdad- a mis amigos y socios comerciales, no porque me importe mucho lo que piensan o hacen -de hecho creo que tienes toda la razón en lo que dices- sino porque hacen que suene el teléfono de mi casa, o si no consiguen nada conmigo, el del jefe/a y, recursivamente, el mío de nuevo."

Y hoy, voy a escribir una de esas cosas que -parece ser- no le gustan demasiado a algunos trepas y lobbistas emparejados, y suelen hacer sonar teléfonos de directores, editores, políticos y jefes de prensa de partidos políticos -si hace falta- para comentarles lo malo y peligroso que yo -DROGOTECA- puedo ser, en prevención de que haya contado algo que no debía contar a alguien a quien le estén ya contando sus mentiras.

Así que ahí vamos, y a ver a quién llamáis ahora.
:))





¿Por qué me llaman SOCIO,

cuando quieren decir CLIENTE,

en los puntos de venta de cannabis

conocidos como CSC?



Para empezar, un "disclaimer": yo no tengo más interés que el AUTOCULTIVO, no pertenezco a empresa alguna, no rindo pleitesía ni a dios ni al estado ni a nadie, y me la pela mucho todo lo que puedan decir de mí.  Nadie me paga por escribir esto, y lo hago de forma libre y voluntaria.

Pertenezco a varios CSC o Clubs Sociales de Cannabis (en mi ciudad y en otras de toda la península), que en su mayoría, no son sino tapaderas para la venta de cannabis y variedades escondidas bajo la Ley de Asociaciones. Son la nueva cara (amable) del mercado negro, pero con muchas más ganancias: la yerba en la calle no pasa de 6 euros y en los CSC puedes pagarla a 10 euros por gramo. El hashís en la calle lo puedes encontrar desde 4 euros, y en los CSC puedes pagar hasta 12 euros por gramo.

Al mismo tiempo, soy autocultivador desde hace unos 25 años, y aunque ocasionalmente compro (porque la compro, aunque te hagan decir que "la retiras") alguna variedad para probar novedades, y en el caso del hashís (algunos de ellos con un nivel de refinamiento exquisito, como el precio) por ver qué cosas nuevas hay en el mercado.

Hay dos grandes tipos de CSC en España. El tipo "social" que digo yo, que compran el cannabis y los derivados (extracciones como el BHO, DHO, Shatter, Budder y ROSIN que llegan a valer 120 euros por gramo) a la gente de la zona y a ocasionales traficantes, de manera que "al menos" su beneficio redunda en el medio en el que se mueven.

Al menos, esos CSC "sociales" dan trabajo a los cultivadores de cannabis locales, permitiéndoles un cauce de venta en el que ganan menos (el precio de compra suele ser el 50% del precio que vayan a marcar para su venta en el CSC) pero se evitan tener que andar tratando con mil personas distintas, con los problemas de seguridad que eso conlleva.

El otro modelo, es el CSC "con central". Es decir, es un CSC montado por gente profesional, que les dan el know-how y todo el material -cannabis, marihuana y derivados- que van a vender en ese lugar. Y el trato es así de simple: "tú me compras sólo a mí".

Eso, en empresa, se llama FRANQUICIA. Esos CSC no son sino franquicias de una organización que gestiona -obviamente- grandes cantidades de cannabis, hashís y derivados y que venden a toda España en sus puntos de venta franquiciados: los CSC "con central".

En ambos casos, estos lugares están montados bajo la ley de asociaciones 1/2002 que es una Ley Orgánica reguladora de este derecho esencial. Es decir, están montados como si aquello fuera una club de amigos, o de personas con un interés común y que aportan todos en parte proporcional para sostener la asociación y su función declarada (todas tienen una).

Por supuesto esta ley, regula las asociaciones sin ánimo de lucro, cosa que -de entrada- ya provoca una carcajada cuando hablamos de CSC que, en sus mejores momentos en la zona catalana, tenían decenas de miles de socios (clientes: 18.000 una de ellas), y decenas de cuentas bancarias con decenas de miles y miles de euros. SIN ÁNIMO DE LUCRO.... xD

Está claro que NADIE curra gratis.
Está claro que NADIE se juega una petición de 22 años de cárcel, por amor a una asociación.
Está claro que NADIE de los que allí vamos A PILLAR, cree estar en una asociación, salvo en el nombre.

Cuando vamos A PILLAR, porque a los CSC se va a pillar (aunque usen el eufemismo que se quiera), no tenemos ningún tipo de derecho de decisión sobre el lugar, quién lo dirige y gestiona, los precios, las compras, cómo se lleva, las cuentas de cada año, etc....

Cuando vamos a PILLAR a un CSC, vamos exactamente igual que a pillar a un camello: aquí tú solo pagas y punto, y si no te gusta, te piras.

¿Somos socios?
Claaaaaaro, yo tengo varios carnet de CSC en los que pone que soy socio, pone mi número de socio, pone mi cara y mis datos. ¿Eso no es ser socio o qué?

No, no eres socio de nada.
Simplemente te llaman socio porque es una tapadera legal.



Los socios en cualquier asociación, AL MENOS UNA VEZ AL AÑO, pasan una cosa que se llama "Asamblea General" y que es el órgano asociativo de mayor poder: si en la "Asamblea General" de tu CSC, la gente vota que a partir de ese día lo van a llevar otras personas, legalmente pueden hacerlo y la ley les ampara y defiende.

Esa es la Ley de Asociaciones bajo la que están metidos estos camellos, camuflados como clubs. Los órganos directivos se han de votar cada año, se han de ratificar las cuentas (qué se ha gastado, y qué se ha ingresado, y cómo.....) y se ha de votar TODO AQUELLO QUE CUALQUIERA PROPONGA, les guste a los "dueños del chiringuito camello" o no.

Pero, como la mayoría podréis comprobar, aunque seáis socios de un CSC, no os respetan derecho alguno como socios: de hecho, usan ese falso nombre para proteger su negocio, que es venderte cannabis.

¿Has asistido a alguna asamblea general en un CSC?
Yo conozco un grupo de gente que sí:
una vez vieron una "Asamblea General" en un CSC.

La cosa fue así: llegó uno de los que allí trabajan y dijo que "iba a venir un abogado a dar una charla". Acto seguido repartió porros a todos los presentes -totalmente gratis- y el mencionado "abogado" dio una charla. Cuando pregunté a los presentes si alguno de ellos, era capaz de decirme una sola cosa que se hubiera dicho en esa charla, la respuesta fue unánime: "Ni de coña!! Estábamos todo ciegos y ellos sólo querían que firmáramos no sé dónde. A nosotros mientras nos regalen los porros....nos da todo igual!!"

Claro, a esos CSC también acuden personas con formación como para darse cuenta de lo que está pasando, como otros abogados o personas realmente implicadas en asociaciones de verdad, donde las cosas se votan y no son tapaderas para vender cannabis de forma pseudo-legal. Y casualmente, ayer, hablando con uno que acude a uno de los CSC donde yo acudo, me dijo:

"Cuando me hice socio, pedí ver los estatutos:
me dijeron que no se podía, que no estaba permitido."

¡¡¡Con dos cojones!!!
Te haces socio de una asociación que... NO TE DEJA VER SUS NORMAS!!

Claro, como me dijo él: "De haber querido tocar los cojones, me hubiera ido al registro autonómico y hubiera pedido los estatutos y todos los datos, junto con una denuncia de que se niegan cumplir la Ley de Asociaciones pero yo sólo quería UN SITIO FIJO DONDE PILLAR, SIN TENER QUE ANDAR LOCALIZANDO OTRO CAMELLO, porque estos están siempre y siempre tienen material."

Es decir, la gente vende sus derechos con tal de poder tener un camello con tienda y horario fijo.

Alguien se preguntará...
¿si la "Asamblea General" es el máximo órgano de cualquier CSC, por qué no sabemos nada de él?


Simple.

Los responsables de la arquitectura legal de estos puntos de venta CSC no quieren que lo sepas (eso llamado abogados) porque se dieron cuenta de que si alguien aplicaba la ley de asociaciones, los socios (en teoría, y CLIENTES en realidad) podían dar un "golpe de estado legal" y quedarse con él y su control, así como con todo su dinero y con todo lo que contuviera, así que la orden que se dio fue la de "no hacer asambleas generales" y falsificar dichos registros con firmas de personas de confianza. Esto es el método más usado a día de hoy.


Otros CSC, los de tipo "social", y que NO están organizados en torno a una CENTRAL DE ARQUITECTURA LEGAL Y ABASTECIMIENTO DE CANNABIS, han procurado tener en cuenta este punto, ya que es la pieza clave que les puede tirar cualquier CSC abajo, y lo que hacen es obligarte a firmar una "cesión de voto para la Asamblea General".

¿QUÉ? ¿Una cesión de voto OBLIGADA para poder hacerte socio/a? Pues sí, y de esto doy fe personalmente ya que he podido ver el documento que les hacen firmar (conmigo prefirieron no intentar que lo firmase). Con eso, y con no avisar de forma "adecuada" a todos los socios (en caso de que se intente "simular" una asamblea general), mas echar media horita y esperar a que en 2ª convocatoria (normalmente unos 30 minutos después de la 1ª) haya "quorum" legal para poder tomar las decisiones que quieran, está todo hecho. Si a una asamblea general mal convocada, se presentan (en el mejor de los casos y supuestos) 10 personas, no tienen nada que hacer contra 50 cesiones de voto en la mano del "dueño del CSC". Nada....

Así que dichos CSC no son sino "la cara amable del mercado negro del cannabis", en unos casos organizada con una central que les abastece y da cobertura y en otros casos de forma más casera.

Pero son empresas realmente. Son empresas en las que hay trabajando (con contrato legal en muchos casos) mucha gente, y que han llegado para quedarse: la inversión que hay en algunos CSC, sin contar el cannabis que venden, es realmente tan grande y seria como la que se hace para montar y hacer funcionar un negocio de hostelería.

Y no va desencaminada la comparación; hace pocos días, hablando con el dueño real (el que pone la pasta y no aparece en ningún papel) de un CSC (al que un amigo mío le estaba vendiendo -en ese momento- un kilo de marihuana) cuando le comenté lo "durilla" que se estaba poniendo la cosa en los últimos meses, me contestó sin el menor atisbo de preocupación: "no me preocupa la policía y lo tontos que se pongan. Si caen estos [los currantes en el CSC] pondré a otros y listo, porque el objetivo ahora no es ganar dinero siquiera, sino mantener el CSC abierto hasta que llegue la regulación. Entonces sí que vamos a ganar dinero..."


Es decir, que existe un enorme negocio montado sobre el cannabis y su venta es algo innegable. Pero que esos CSC que son la cara oculta del mercado negro, quieren hacernos creer que ellos no son mercado negro ni camellos, es un juego de palabras que esconde aviesas intenciones.

Al menos, los camellos que he conocido toda mi vida, tienen un orgullo por su trabajo (e incluso por hacerlo bien). No pretenden escudarse detrás de asociaciones, minando el sentido real del asociacionismo. Asumen lo que son con orgullo -camellos- y con el orgullo de que a pesar de la proliferación de CSC y Clubs de venta de cannabis, todavía ellos tienen mejor material y mejores precios.

Y no es de extrañar: la regulación multiplicará los precios por dos, como mínimo, y si se realiza sin que el autocultivo sea la base del proyecto, conseguirán asegurarle el negocio al narco, que ahora se llama CSC y va de empresario-asociacionista.


Las cosas por su nombre.

Y no, no eres socio de nada: 
eres un puto cliente, 
así que pon la pasta y lárgate.


PS: Aparte de este tema, quiero señalar que me preocupa la cantidad de "autocensura" que estoy viendo en el mundo del cannabis, especialmente en las Redes Sociales como Twitter. Hay mucha gente que no está de acuerdo con la PNL traidora que abandonó al autocultivo y nos intentó vender, del grupito de Ciudadanos con el cuento de la "Juana de Arco cannábica". Otros muchos que no lo está con la ILP vergonzosa y traidora, que pretende -también para favorecer el mercado de los CSC- que no podamos cultivar en nuestra casa -un derecho ya establecido incluso por el Supremo- sin estár registrado por la policía.

La cosa es que a aquellos que opinaban contra la PNL fraude de "los falangitos y la pareja lobbista", fueron represaliadados en las redes. A algunos se les difamó, a otros se les bloqueó, a otros se les increpó y se pretendió hacerles quedar como si fueran enemigos del cannabis.

Incluso se han elaborado listas de "personajes non-gratos" conteniendo a los que no apoyamos opciones que no nos convencen (ellos las apoyan porque les va la $$$ en ello, para algo son lobbistas) a los que se acosa en el momento que expresan una opinión que no le gusta a la abeja reina o a algún otro zángano cercano.

Es una pena ver una red como es Twitter, que está para expresarse y que se nos escuche, llena de candados (cuentas privadas) que se han tenido que poner para que estas personas -que piensan diferente a lo que estos grupos organizados con dinero del extranjero quieren- puedan seguir usando las redes sin sufrir el acoso de cuentas falsas, haters y otros entes (¿también pagados con el dinero que os dan de fuera?).

Yo jamás me pondré un candado en mi cuenta, aunque entiendo que la presión, insultos, difamación, imputación de falsos delitos y todo tipo de despropósitos, no son fáciles de aguantar...

Vosotros haced lo que queráis, pero a mí no me callan ni muerto.


A por ellos, que son pocos y cobardes.
Drogoteca.


domingo, 7 de mayo de 2017

Ballena azul, reto paracetamol y otras mongoladas de la prensa

Este texto fue publicado en la revista VICE cuando ciertos medios en el extranjero empezaron a difundir información sobre un supuesto reto que consistía en tomar paracetamol hasta casi matarse (lo cual es sencillo, hace falta poco) y que en realidad era una invención de los propios medios, como siempre ávidos de noticias chorra y clickbait.

Lo mismo que ha pasado hace unos días en España con el supuesto reto de la ballena azul: aquí hay niños a los que les hace falta un buen tortazo, padres que no deberían tener la potestad y editores que son responsables de difundir ideas que, por desgracia, entre adolescentes movidos por las redes sociales, tienen su público. Lo mismo ocurre con las noticias escandalosas que llevan mezcla de hechos reales e inventados, como el inefable karkubi al que el más inefable Lucas de la Cal ha rebautizado como "pastilla roja" relanzando sus cuentos en prensa. Una desgracia como otra cualquiera.

Esperamos que os guste.


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El “Reto Paracetamol” puede matarte pero, ¿es real?

Tenemos prisa. Mucha prisa.
El consumo de noticias escandalosas en los medios empieza a alcanzar proporciones epidémicas, empujado por un público que ya no lee en profundidad sino que rasca la superficie rebotando de un titular curioso a otro titular más llamativo aún. Eso ha generado una cultura del "todo vale" en algunos medios del Reino Unido que, sumada a la guerra contras las drogas -en la que todo vale-, está dando rienda suelta a las fantasías más estúpidas de algunos "periodistas". La última es el "Reto Paracetamol".
De primeras no llama mucho la atención; con ese nombre me suena a promoción de medicamento, como si fuera pasta de dientes o un yogur para ir al WC como un reloj. Pero es "la nueva locura entre adolescentes" descubierta por los medios de UK. Descubierta y redescubierta, porque a la primera no se explotó bien el asunto.
El "Reto Paracetamol" o #ParacetamolChallenge es una leyenda urbana de reciente creación. En este caso, como en el de otros conocidos hoax, se alerta a los padres sobre comportamientos peligrosos de sus hijos en edad escolar. En España, hace unos años, circuló con fuerza una leyenda urbana sobre niños de escuela consumiendo LSD en pegatinas con una estrella azul, que incluía hasta un informe -falso- de un médico de un servicio de pediatría de Sevilla. La gente suele cooperar con la difusión del mismo en base a que pretenden alertar a otros de un mal que acecha a sus hijos y que tal vez no conozcan, provocando el efecto de una profecía autocumplida: creando tendencia.
Por supuesto que la historia de la estrella azul y la LSD no hizo que ningún escolar lo consumiera por la moda de la noticia: no venden LSD en las puertas de los colegios a los niños. Pero en este caso es distinto: ¿quién no tiene a su alcance paracetamol?
La cosa parece arrancar de unos comentarios de un responsable educativo de Ayrshire en Escocia, que supuestamente recibió el aviso de la policía de que había jóvenes retándose unos a otros a tomar sobredosis de analgésicos comunes a través de las redes sociales.Todo surgía a raíz de un supuesto caso de sobredosis de paracetamol en un adolescente, lo cual no debe sorprender a nadie: es la primera causa de fallo hepático por sobredosis de medicamento en buena parte del mundo.
Desde que los tabloides publican la noticia en el mes de marzo, no volvemos a tener noticia de nada semejante relacionado con el paracetamol hasta el día 5 de mayo, cuando una radio local anuncia en Twitter que va a hablar, entre otras cosas, del #ParacetamolChallenge que está poniéndose de moda en las redes sociales que usan los jóvenes. Y una policía que dice haber oído hablar de ello, les sigue la corriente. La última locura adolescente, dicen.

La cosa consiste, según cuentan, en algo muy simple y estúpido: tomar paracetamol en dosis superiores a las seguras. ¿Para qué? Para nada. El paracetamol no coloca, no produce ningún efecto agradable, sedante, estimulante o psiquedélico. No hace nada salvo bajarte la fiebre si tienes y quitarte algún dolor leve, y si lo tomas en dosis excesivas, pues destrozarte el hígado ofreciéndote una muerte segura en unos días como mucho. Según argumentan, la base del asunto es el reto en sí mismo y no la búsqueda de efectos psicoactivos, en una especie de juego impuesto por la presión grupal. Un juego similar a correr con una bicicleta contra un muro y ver quién es el último que frena -el más valiente se supone- o a reírse de cómo "los valientes" se estampan contra el muro con ayuda de sus bicis. ¿Realmente tenemos una juventud tan gilipollas? Yo creo que no. Lo que tenemos es mucho gilipollas trabajando en medios, necesitando algo que contar que atraiga incontables visitas, lectores u oyentes.
Esta última locura de adolescentes -que no parece tener base real alguna- no es una cosa aislada. Los medios crean y manipulan, convirtiendo cosas simples en supuestas tendencias que, de ser ciertas, indican que la selección natural está obrando con aceleración. ¿Recuerdas haber jugado en tu infancia a "algún juego para marearte o perder el conocimiento"? No es tan extraño, muchos hemos jugado a esas cosas en nuestros años de escuela. El que yo recuerdo haber probado, consistía en hiperventilarse en clase de gimnasia y hacer al mismo tiempo ciertos ejercicios con los brazos hasta no poder más: en ese momento te tumbabas en el suelo, estirabas los brazos y entre el cansancio provocado más el aturdimiento por una respiración poco fructífera, la sensación era que tu cuerpo se hundía en una pesada carga plomiza mientras tus brazos parecían alzarse sin peso alguno sin que pudieras evitarlo. Un juego de niños, no muy recomendable, pero que jugábamos delante de los profesores en la escuela como parte de la búsqueda de efectos psicoactivos a nuestro alcance. Por supuesto, de estos mismos juegos existen versiones mucho más peligrosas en que no se trata de hacer un sobre-esfuerzo sino de provocar la asfixia o el corte del riego sanguíneo a la cabeza, provocando la pérdida de consciencia inmediata.
De un juego así se trataba cuando los mismos medios sensacionalista inventaron -a raíz de una muerte real- la locura adolescente del mes de abril: la locura del "Dormilón" o "Sleeper Craze". El terror que recorría todas las escuelas del país, provocando que los niños jugasen a asfixiarse unos a otros. ¿Es cierto que hay niños que se implican en estos juegos? Sí, es cierto en casi todos los lugares y muchas veces provoca resultados fatales. Pero de ahí a que sea una tendencia viralizándose, en la que los jóvenes enloquecen por ahogarse, hay mucha distancia.
Aunque lo de las "locuras" cíclicas no solo llegan del mundo real. Un sacerdote de la Iglesia Católica en EE.UU. se ha apresurado a advertir que la locura de "Charlie Charlie" -sí, también locura: "Charlie Charlie Craze" le dicen- es peligrosa para quien la practique. Corre el riesgo de atraer espíritus y demonios al convocarlos sobre un papel, dos lapiceros y las palabras "SÍ" y "NO" escritas. Al parecer la cosa es tan simple como convocar a "Charlie", un ocupado espíritu, diciendo "Charlie, Charlie, estás ahí?" y a continuación preguntándole a los dos lápices cruzados si tu novio te pone los cuernos, si vas a ganar la lotería o si te vas a casar con la chica de tus sueños. Y parece ser que el condescendiente espíritu te contesta. Flipa.Sobre todo porque Charlie se supone que es un espíritu mexicano. Y porque el medio que lo publica invitaba a sus lectores a probar esa locura: en este caso era claro que no tenían ningún escrúpulo en darle bombo al estúpido juego.
En el caso del #ParacetamolChallenge existe un aspecto preocupante: dar ideas a los chavales. Muchos dirán que hablarles de drogas -en un contexto de reducción de riesgos- es también darles ideas, por darles información útil sobre cómo colocarse. Bueno, puede ser.
Desde luego la información que se facilita a los jóvenes -cuando se les forma sobre las drogas que hay en su medio- busca dar herramientas para que, respetando sus decisiones, se puedan evitar los daños asociados a consumos "poco sensatos" de drogas. Pero crear de la nada una tendencia, que se lanza el día 5 de mayo, pasan semanas sin escuchar nada al respecto, y hace dos días vuelve a resurgir con fuerza, es inmoral. Lo es porque es falsa, porque no hay adolescentes hablando del Reto Paracetamol en las redes y menos aún retándose a tomar sobredosis de analgésicos accesibles a cualquiera. Si alguien se toma la molestia de leer el hashtag #ParacetamolChallenge verá que precisamente lo que falta en él, son los supuestos protagonistas de dicha tendencia viralizándose.
No es parece creíble que haya nadie buscando ingerir fármacos sin esperar una recompensa psicoactiva por ello -aunque no esté acertado en su elección- en un contexto adolescente y nada terapéutico. Pero mezclando unas locuras y otras, no resulta descabellado pensar que en este caso los medios están induciendo una tendencia que, si se imita o si se malinterpreta pensando que dosis altas de paracetamol tienen un efecto agradable, puede acabar llegando a oídos de algún poco informado adolescente, y en ese caso acabar provocando daños reales o la muerte.
La muerte por sobredosis de paracetamol no es agradable. Y es común, bastante. En USA se producen unas 56.000 intervenciones de emergencia por sobredosis de paracetamol, de las que se derivan 2.600 hospitalizaciones y unas 460 muertes por fallo hepático agudo, cada año. Ahora imagina el resultado de jugar al Reto Paracetamol: molestias estomacales, sensación de malestar, tu hígado deja de funcionar, los metabolitos de la bioquímica de tu cuerpo dejan de ser procesados, tu hígado se muere a gran velocidad mientras caes en un estado extraño producido por toda la mierda no procesada por el hígado, sopor, picores por todo el cuerpo, delirio y movimientos incontrolados incluso durante el coma que acaba por llevarte a la muerte.
El Reto Paracetamol, además de ser otra invención de los medios, puede matarte.
No tengas duda de que tomadas de golpe, unas pocas pastillas de esa medicación presente en todas las casas, lo harán. 
Si tienes apego a la vida, no hagas tonterías.

sábado, 29 de abril de 2017

El verdugo

Este texto, hace un tiempo, fue publicado en el portal Cannabis.es y, por desgracia, no sólo no ha perdido vigencia sino que las cosas aún pintan peor.
La pena de muerte es una vergüenza como especie, y su nefasta aplicación lo es más aún. Vergüenza tras vergüenza, aquí seguimos...

PD: Me gustaría añadir que una vez escuché en TV a un conocido personaje ya fallecido, el "Cojo Manteca", contar como cuando le tuvieron que amputar la pierna por el accidente que tuvo, su madre fue llamada para "asistir al entierro de su miembro" y a él, siendo como era, le hacía mucha gracia y se descojonaba vivo. Se puede escuchar en la entrevista que le hace Jesús Quintero y está colgada en Youtube.

Me pregunto qué dice la ley que deben hacer -en Arabia Saudí, la dictadura terrorista amiga- con los miembros amputados en cumplimiento de su puta ley.
:P


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Hace unas semanas, pudimos ver en los medios una cierta campaña internacional para detener unas ejecuciones en Indonesia.
Ejecuciones legales, en todo lo que la palabra legal puede dar de sí, ya que se atienen a unas penas previstas en un código penal de un país soberano.
Las ejecuciones, anunciadas meses antes y ejecutadas con marcial precisión, tenían un punto de interés que otras muchas no tienen: de 8 ejecutados por el gobierno de Indonesia, 7 eran extranjeros. Así que el tema se trató con canallesca marrullería por parte de los gobiernos afectados, que se rasgaron las vestiduras e incluso hubo presidentes de estado llamando por teléfono para conseguir un indulto para los condenados. Pero de nada sirvió. No quiero decir o suponer que ninguno de los intentos que se hicieron para frenar esas ejecuciones fueran sinceros, pero era evidente que no era más que “el detalle social” en la agenda de esos días para algunos mandatarios occidentales. Indonesia hizo “lo que tenía que hacer” porque para eso se le ha enseñado que eso es lo que debe hacer.


¿Cómo enseñas a tu perro lo que quieres que haga y cómo lo que no quieres que haga? Pues con recompensas y juego si eres un buen educador, y con castigos si lo que quieres lograr es que te tenga miedo y obedezca asustado. No hablo, por supuesto, de la población castigada con dichas condenas sino de los gobiernos que las aplican sin que les tiemble el pulso. A Indonesia le hemos enseñado nosotros, los occidentales gobiernos escandalizados, a ser como es.
Indonesia es uno de esos países complejos por su geografía -cientos de islas, como la de Bali- y por su historia. Hace 70 años que les dio por declarar la independencia, en un movimiento oportuno en plena rendición de Japón a los USA tras haber soportado los bombardeos atómicos de Hiroshima y Nagasaki. Y tras 4 años de lucha los originales colonizadores holandeses acabaron cediendo el asunto, así como reconociendo la soberanía del territorio. El héroe de aquella jugada se llamaba Sukarno y era el hombre fuerte del asunto: un líder nacionalista que iba a aprovechar la jugada de tener a una fuerza enemiga como Japón totalmente inoperativa tras la rendición a USA. Eso ocurrió en 1945 pero este “buen hombre” había llegado para quedarse, mucho tiempo, como otros dictadores de la época.
Del 45 en adelante, y especialmente tras la “rendición” holandesa de 1949 ante la presión internacional de las últimas descolonizaciones, el país se fue convirtiendo en una jaula en la que la mano dura era la política a aplicar, y se habían ido enterrando los mecanismos democráticos para dar paso al autoritarismo del “gran líder”. Sukarno supo sacar partido en las relaciones exteriores a las disputas de los dos bloques en la guerra fría, consiguiendo los favores de la China comunista y de la URSS en su política expansiva tras el final de la Segunda Guerra Mundial, pero al mismo tiempo siendo cortejado por USA en el juego de la misma política: todos poniendo dinero y más dinero hasta ver quién se quedaba con el “amigo”.
Así fue tirando hasta 1965 en que un golpe de estado, en el que fueron asesinados 6 generales, les sirvió de excusa para efectuar una purga salvaje dentro de los aparatos políticos del Partido Comunista con un saldo de unos 500.000 muertos. Poco después, su estado de salud y sus riñones le dejarían en un segundo plano, controlado por el General Suharto -los nombres molan mucho- quien tomaría los mandos del país en 1968, con el apoyo explícito de la administración USA.
Tras eso, el general Suharto gobernó otros 30 años hasta que la salvaje crisis económica que azotó los mercados en la década de 1990 le hizo tener que apearse y ceder el puesto a otros -en 1998- que desde entonces intentan abrir de nuevo una sociedad realmente democrática, en un embrozado camino pavimentado por corrupción económica y política, a imitación de sus mejores aliados occidentales. Es cierto que en Indonesia el tema de la religión, el Islam y sus manifestaciones, es un tema a tener en cuenta: es un país que intentó poner la sharia o ley islámica como primera norma legal, ya en el año 1945. 

A día de hoy, todavía existen ciertas formas de ley derivada de la sharia en algunas zonas del país, que también cuenta con tribunales religiosos. Aunque es justo decir que el contacto de Indonesia con la riqueza occidental -bajo el abrigo de USA- les ha hecho comprender las ventajas de un Islam alejado de fanatismos como los que observamos en Oriente Medio. Pero la ley islámica es algo que tiene un eco cultural para muchos Indonesios, que han vivido en zonas con autoridades cuyo poder emanaba de lo administrativo-estatal y de lo religioso al mismo tiempo.
Por un lado las ejecuciones no son algo “llamativo” para los habitantes del país, que saben que es un castigo para muchos delitos, incluidos los de drogas aunque no impliquen violencia alguna. Esa parte, en la que aceptan que los delitos de drogas (delitos de libre comercio sin daño a terceros) pasen a ser castigados de la misma forma que el homicidio y el asesinato, es nuestra marca cultural.

La marca que occidente ha impreso sobre terceros países, en la desmedida guerra contra las drogas y sus usuarios, convenciéndoles de que existía una especie de equivalencia entre comerciar con drogas y matar inocentes que justifica castigar con la pena de muerte esos delitos. En Indonesia, llevar cocaína en tu maleta es peor que haber violado a una menor o que haber traficado con armas.
No resulta muy distinto de lo que pasaría en Irán si te pillan con ese marrón, o en Corea del Norte -a pesar de su “Oficina 39” con la que consiguen divisas sintetizando y vendiendo drogas a los cárteles- gracias a la universalidad que hemos conseguido “en la guerra contra las drogas”. No podemos adiestrar a los países para que repriman con toda dureza un crimen sin víctima como la compra-venta de drogas y pedirles que “lo dejen pasar” cuando se trata de “extranjeros”. Eso no es más que un resto colonial en las mentes políticas más obtusas.
A los países se les “educa” a base de dinero: te abro el grifo y te cierro el grifo. El dinero quita y pone dictadores y, por supuesto, hace lo mismo con políticas implantadas desde fuera. Si occidente -como conjunto- cree que es una barbaridad ejecutar personas, debe dejar de cooperar con esos países. El gesto de llamar a consultas a los embajadores, que algunos países afectados por las nacionalidades de los ejecutados en esta ocasión pusieron en escena, no es más que lenguaje diplomático que -los otros países- se pasan por el arco del triunfo porque no significa nada.
Si quieren que los países “menos civilizados” dejen de ejecutar personas por delitos insignificantes, no les hablen de derechos humanos. Háblenles de tratados de comercio y de recortes en la cooperación: hablen de cómo les van a cerrar el grifo de la pasta si no hacen caso.
No es que nosotros estemos mucho más “civilizados”: hoy tenía que comer viendo en TV cómo un policía municipal de Palma de Mallorca (una ciudad poco sospechosa de infradesarrollo) pateaba la cara de un detenido que no podía defenderse. ¡¡Un garbanzo negro no hace cocido!! Ya, pero alrededor de ese garbanzo, había otros 5 policías que “estaban en la fiesta” de la tortura al maniatado: uno de ellos evitando que una cámara grabase los golpes -estilo karateca macarra de gimnasio- contra la persona indefensa. Tan culpable es el garbanzo que pega como el que calla y tapa, ambos son necesarios en el crimen.“Policías en Mallorca”; como si fuera un programa de ficción.
Supongo que si esos policías hubieran nacido en otra parte del mundo, donde las torturas son “legales”, serían grandes miembros productivos de su sociedad. Y si tuvieran que torturar -en nombre de la ley- a un comprador de cannabis, pues lo harían. O si tuviesen que cortar un brazo a una persona por haber robado, también lo harían -supongo- si lo manda la ley.
¿Y qué más harían, estos policías, si lo manda la ley?
Ahora mismo hay una abuela de casi 60 años de edad que espera para ser la próxima ejecutada en Indonesia. Se llama Lindsay Sandiford y su país -el Reino Unido o UK- al tratarse de una señora que llevaba cocaína en su viaje a Bali, ha decidido no ayudarla más. Política de drogas, le dicen.

La pobre abuela sabe que, tras la ejecución de “los extranjeros” que nadie pudo detener, ella es la siguiente en morir ante un pelotón de fusilamiento (compuesto por policías-militares). Ya ha escrito cartas a toda su familia porque morirá sin ver a su nieta de 2 años.
Al menos, allí no sufren la escasez de verdugos como les ocurre a nuestros amigos de Arabia Saudí. En Indonesia tienen el ritmo cogido, pero no nuestros “socios de estado” que hace poco cambiaron de rey porque se les murió el que tenían: a rey muerto rey puesto pero seguimos igual. Total, que no les parece que los 85 ejecutados en lo que va de año sean suficientes, y el ministerio responsable de esos asuntos en Arabia Saudí ha sacado una oferta de empleo pública: necesitan 8 verdugos para decapitar y seccionar miembros según la ley.

Me pregunto si conocen a Berlanga.