jueves, 9 de junio de 2016

Prince; sobredosis de fentanilo para cerrar la UNGASS2016

El día final de la UNGASS 2016, la reunión de urgencia de los países miembro de la ONU para "abordar un cambio en la política de drogas", moría Prince de una sobredosis.

En un primer momento, esa opción fue descartada por la inmensa mayoría de medios y especialistas en USA. Hoy día ya se sabe que Prince murió de sobredosis de fentanilo. El portal especializado en cannabis y política de drogas, Cannabis.es, lo publicó -como la hipótesis más probable a pesar de lo que se decía- al día siguiente de conocerse su muerte.

Es un placer acertar, otro que se fíen de tu criterio.
Y una pena tener razón en un caso como el de Prince: muerto de sobredosis de fentanilo.



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Y ahora, Prince 


Con toda seguridad, hoy encontraremos grandes textos sobre Prince, el artista anteriormente conocido como Prince, y todo eso. Por que es cierto, ha muerto otro gran personaje en este fatídico último año que llevamos: Lemmy, David Bowie, Glenn Frey de los Eagles...

Y ahora, Prince.





Cuando anoche lo leí, se me borró la sonrisa y desde fuera debía verse -en lo que antes era mi rostro- un enorme “WTF?!”: era joven, demasiado joven. Si no había muerto en los “27 malditos”... ¿por qué iba a morir ahora? Y sin poder evitarlo, el aire de mi habitación se empezó a llenar de frases que me llevaban a ese paraíso de calidez, ausencia de dolor y calor compartido que era “Purple Rain”, la lluvia púrpura en la que él quería verte riendo...

I never meant to cause you any sorrow.

I never meant to cause you any pain.

I only wanted to one time to see you laughing...

I only wanted to see you
laughing in the Purple Rain.


Reconozco que Prince y su obra sonaban en un plano de existencia muy distinto al mío, y que podría haber pasado la vida sin saber de él. Y no habría pasado nada. 

Nada, salvo que me estaría perdiendo una pieza clave -un diamante perfecto- en la memoria colectiva musical; “Purple Rain” es uno de esos temas que por el título, tal vez, haya quien no lo reconozca a la primera pero que bastan unos segundos del tema para que cualquiera diga “sí!! sí la conozco!!” y hasta la sepa canturrear. Una de esas canciones que casi no importa cuando naciste, porque la vas a conocer sí o sí. Y es una de esas canciones con las que casi todo el mundo ha llorado alguna vez, o muchas.

Es un tótem sagrado, de esos que se hacen un vez y ya no hay más troncos similares con el que hacer otro parecido. Una canción cuya historia vale una película, un Oscar de la Academia de Hollywood, y sin querer desmerecer el resto del trabajo de Prince, vale toda una carrera. 

Si Prince no hubiera compuesto una nota más en su vida, sería igual de grande tras haber escrito ese tema y tras haber grabado uno de los mejores solos de guitarra de la historia en él. No me refiero a un solo de virtuoso gimnástico, sino de los que ves que la puta guitarra está hablando por el músico, mientras él está en trance. Delicia absoluta.

Para Prince, “Purple Rain”, se convirtió en “su albatros”: le perseguiría toda su vida, cada minuto desde 1983, mientras siguiera haciendo música. La canción fue compuesta primero en la estructura armónica y musical, y posteriormente Prince añadió la letra. No porque quisiera, sino porque no tuvo más remedio. 

Prince le envió a la preciosa -y llena de talentos- Stephanie Lynn "Stevie" Nicks, la cantante de Fleetwood Mac el tema para que fuera ella quien construyera la letra.




Ella “se meó del susto en las bragas” ante el asunto, por dos razones. 

La primera, que la canción era enorme, tenía una clara construcción épica que no era su registro habitual y a la vez estaba sujeta a ciertas necesidades de guión porque tenía que ser escrita para la película homónima. El reto era enorme y exigía no tomarlo a la ligera. 

La segunda, es que la guapísima “Stevie” tenía la sensación de que Prince quería “algo más que el que ella hiciera la letra”. 

Sé que dicho así, puede sonar fatal, pero no quiere decir -ni negar- que Prince quisiera “roce” con esa chica: sólo quiere decir que ella sabía que la elección de su persona no era puramente profesional sino que contenía “un afecto complicado” que no quiso entrar a manejar.


Así que Prince se la tuvo que escribir él solito -hay al menos dos versiones con letras distintas en algunos puntos, pero iguales en concepto- y le salió de las manos una obra perfecta. 

Para quien no se haga una idea, puede visitar la web del Washington Post animando a que todo el mundo difunda “ese trozo de las letras de Purple Rain que te capturó” y con una aplicación expresamente para ello, orientada a redes sociales.

Bien, vale. Hasta aquí la parte emotiva, la que me duele como melómano y músico que ha perdido a un creador de esos que al nacer rompieron el molde y nos dejó su alma en forma de música. Ok.

Ahora la fea, la que hace todo aún más triste, más injusto, estúpido todavía. Prince tenía 57 putos años, y no estaba enfermo de un cáncer como les pasó a otros. 
¿De qué coño ha muerto Prince?

A ese chico le encontraron tirado en un ascensor. La llamada a emergencias es muy simple: “hombre inconsciente, no respira”. La autopsia se efectuará hoy viernes, pero en principio la policía que asistió a la retirada del cadáver -fue pronunciado el “exitus” allí mismo tras no responder a la resucitación cardiopulmonar, en 10:07 a.m. 21/04/2016- ha declarado que no hay signos de violencia o extraños que hayan podido observar, que no hay nada que indique la razón de la muerte en ese ascensor.

Tan sólo 6 días antes, Prince había tenido que interrumpir un vuelo y causar un aterrizaje de emergencia para recibir ayuda médica urgente. Por supuesto los datos médicos son privados, pero Prince -como otros tantos “reconocibles”- vio los datos filtrados (los pagan muy bien) sobre la actuación médica. Y mientras su personal se encargaba de dar una explicación irrisoria -una gripe- del hospital salían informaciones que aseguraban que se le había tenido que dar un “save shot” o “chute-salvavidas” de naloxona, el antídoto de los opioides como el fentanilo o la heroína.

Venga, vamos a aceptar ambas posibilidades. 

Podía tener gripe como para tener que para un avión, ir al hospital, y volverse a casita como si nada. 

Podía tener una sobredosis mortal de no ser tratada. 


La primera opción la ha explorado mi querido David Kroll en Forbes. ¿Pudo morir Prince de una gripe? Sí, claro que pudo. La gripe mata todos los años gente, a veces más y a veces menos, y suelen ser personas con un sistema inmune disminuido para hacer frente a una infección que el cuerpo, normalmente, supera cada año. Y Kroll aprovecha para explorar dicha posibilidad, con la habitual generosidad de buenos datos que suele usar.

Pero Kroll vive en USA y es un experto en drogas, farmacia, química y esas cosas. No es ajeno a lo que todo el mundo parece estar pensando y nadie puede decir de momento: que Prince murió de una sobredosis de opioides, como otras decenas de miles de personas cada año en USA desde hace una década o así. Kroll argumenta con buen juicio de la “deshidratación severa” que es el “motivo oficial” por el que fue atendido en el hospital tras aterrizar de emergencia, está dentro del cuadro posible en una gripe severa. ¿Pero aterrizar de emergencia? ¿No tenían nada para “hidratar” a Prince en el avión? ¿De verdad?

Llegados a este punto, en que no puedo tragarme la historia del avión y la gripe (al menos tal y como ha sido contada de momento) pienso en las opciones restantes, que los mánagers del artista querrían ocultar y a pesar de que -ahora- fuera vegano y Testigo de Jehová, los creyentes también pecan, y algunos gustosamente. 

Suena más a sobredosis que necesita atención de vida o muerte que a gripe severa. Otro artista que “destruye su vida y su potencial creador” por las drogas, aunque sea el topicazo esperado, es el titular final más plausible que los medios darán a esta historia.

Desconozco si Prince tomaba alcohol o drogas o era abstemio a muerte, y no me importaba hasta tener que escribir esto, pero me parece algo perfectamente probable. Recuerdo como cuando murió Amy Winehouse (otra que cayó a los “malditos 27”) la primera explicación fue la de la sobredosis de alcohol. Y era cierto que se hundió en la botella ese día, pero los medios no quisieron explicar que su tolerancia no era la habitual (la misma cantidad de alcohol que antes la dormía, ahora la mataría). 




Amy Winehouse murió por dos razones combinadas: su agresivo consumo de alcohol, y la terapia que se vio forzada a tomar (Rehab? I said no, no, no....), presionada por su familia y el entorno que de ella también sacaba beneficio. Su tratamiento, lejos de aliviar las causas que le hacían recurrir de esa violenta forma al alcohol, lo que hizo fue eliminar sus defensas naturales adquiridas con el tiempo y uso. Las dos cosas, combinadas, la mataron a la primera ocasión.

Aventurar si Prince pasaba una situación similar con un posible consumo de opiáceos/opioides es excesivo, pero si fue una sobredosis como todo parece -a pesar de lo que digan sus representantes- no sería nada extraño que estuviéramos presenciando una situación idéntica, salvo en la droga de sobredosis, a la de Amy Winehouse.

Ayer murió Prince. 
Ayer terminaba la UNGASS 2016, esa reunión de urgencia bajo el auspicio de la ONU en la que los países iban a cambiar la criminal política de drogas, que ha sembrado de muertes -de todo tipo- el planeta en nombre de una axioma imposible: un mundo sin drogas y sin gente que quiera drogarse. 

Casi consiguen lo segundo, a base de matarnos, los muy hijos de la gran puta. Aún no he querido meterme a bucear el tema de lo que ha sido esta UNGASS, porque me voy a poner de muy malaostia explicando lo que era previsible y no queríamos -tampoco- decir: que nos la han vuelto a jugar.

Seguro que -si no sois cardiólogos o algo similar- si nombro a René Favaloro os quedaréis como cuando a mí me dicen el nombre de un futbolista. Era un tipo que desarrolló algunas de las técnicas coronarias de cirugía que han salvado más vidas en la historia. 

Si un familiar tuyo ha sido operado de corazón, es posible que tuviera mucho que agradecer a ese hombre. Favaloro dedicó su vida a difundir el conocimiento en ese área, que dominó y expandió para salvar corazones heridos. Lo dio todo por los demás, en cierta forma, entregando su vida a ese trabajo. 

En el año 2000, en la crisis monetaria (eterna) en Argentina -de donde era este señor- su fundación, el instrumento que había servido para salvar vidas por todo el mundo formando a más cardiocirujanos, se vio ahogada con una deuda enorme: 18 millones de dólares. Grande para una fundación, pero ridícula para un gobierno.

Favaloro pidió ayuda al gobierno, de forma oficial, para poder salvar todo ese trabajo, y las vidas que de ello dependían. 

El gobierno, simplemente, pasó de contestar. 



"Debe entenderse que todos somos educadores.

Cada acto de nuestra vida cotidiana
tiene implicaciones, a veces, significativas. 

Procuremos, entonces, enseñar con el ejemplo."


El 29 de julio del año 2000, tras comprobar que le ignoraba totalmente el gobierno del país -por el que renunció, toda su vida, a ser la mayor eminencia en USA en su especialidad- se encerró en el cuarto de baño, sacó un arma, apuntó a su corazón... y disparó.

El tiro el el corazón de Favaloro, es mucho más que lo que se podía expresar -con un gesto o acto- de cualquier otra forma.

Y tal vez esta muerte, de un chico tirado en un ascensor que no respira, de esa forma y en el día final de la UNGASS 2016, sea otra tragedia llena de un significado más amargo que la muerte del propio Prince.



lunes, 30 de mayo de 2016

Neurotoxinas como chocolatinas: pastis que dan miedo.

Este texto fue publicado en VICE.
Esperamos que os guste.

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La pastilla más tóxica.


¿Quién no ha cometido nunca una locura, ha hecho algo que se supone que no debía hacer o se ha saltado una ley que prohibía algo? 

Todos, absolutamente todos, lo hemos hecho. 

Que esa escapada romántica con “tu nuevo amor que conoces sólo por internet” y en la que te encierras con alguien que realmente no conoces en una casa rural -en lo alto de una montaña sin cobertura en el móvil- acabase en una simple decepción, entretenida pero decepción, y no ocurriera nada que te pusiera en peligro, fue suerte. 

Que ese viaje a Perú no fuera exactamente para conocer su cultura, y que no acabases preso en el mismo aeropuerto, fue suerte. 

Que esa pastilla que aquel día te comiste en una rave -que salía directamente de una bolsa zip surgida del escroto de un cani que os encontrasteis en el parking- no te hiciera daño o te matase, fue también suerte.

Y quien dice una pastilla, dice un gramo de MDMA o aquella bolsa de aquella cosa rara que parecía ketamina, que no fueron analizados antes de su consumo. 




Lo más normal es que no pase nada ya que, aunque algunos intenten dibujar a los traficantes de drogas como seres perversos que no tienen reparo en matar gente, la realidad es que los “dealers” o camellos no quieren problemas con sus clientes, ni con la policía y el sistema judicial, y un cadáver o un herido grave trae muchos problemas cuando se achacan los daños a una droga y esa droga señala a una persona como vector. 

La mayoría de camellos intenta suministrar aquello que el consumidor demanda, pero en un mercado distorsionado hasta lo impensable por la nefasta intervención prohibicionista, y en el que los vendedores no son titulados en Farmacia sino supervivientes con oscuro pronóstico, puede ocurrir de todo.

A lo largo de los lustros que llevo metido en esto de la reducción de riesgos en consumo de drogas, he visto vender arena (sí, arena de playa) como speed, incienso como MDMA, efedrina por anfetamina, sangre coagulada de cordero como hashís, y todo tipo de ocurrencias increíbles. 

Eso dentro de la sección de “engaños de camello cutre”. Pero hay otra sección a tener en cuenta, tanto o más peligrosa, que es la de los camellos que simplemente no tienen forma de saber lo que venden, y que venden aquello que su distribuidor habitual decide darles, y que a su vez este proveedor responde a otro distribuidor más grande de la misma forma: sin tener ni puta idea de lo que le dan y de lo que realmente vende. 

No conozco más que unos pocos casos aislados de camellos que procuran analizar sus fuentes de drogas regularmente o que tengan un pequeño kit para testar mínimamente las sustancias que pasan por sus manos, y los que lo hacen suele ser porque ellos mismos son consumidores de lo que venden y tienen en cuenta el riesgo que implica tomar drogas sin analizar.

El trabajo duro lo hacen ONGs como Ai Laket! en España, con sus análisis, alertas y seguimientos como el realizado sobre los peligrosos “supermanes rojos” que contenían PMMA (altamente tóxico) y que han circulado por nuestro país. 

En Bélgica, el sistema de alerta temprana que tienen para analizar la droga circulante en Europa, difundía en septiembre del pasado año lo que puede ser la detección de la pastilla más tóxica circulante en el mercado negro. Y lo hacía en una alerta en la que además de dicha pastilla, se encontraban otras 3 de las que se puede suponer que, al menos 2 de ellas, eran “engaños” en que se vende una droga como si fuera otra y que contenían DOB y Flakka o alfa-PVP.

La ganadora del concurso de pastis chungas no tiene logo alguno impreso en ella, era de color violeta y tenia 142 miligramos de muy malaostia convertidos en peso.




Contenía, ni más ni menos que 5 compuestos diferentes. No es extraño ver pastillas que contienen varios compuestos, a veces con la intención de engañar simulando ser lo que no son y otras veces intentando mejorar el efecto de la pastilla en general y consiguiendo así un mejor precio en el mercado. También empieza a ser desgraciadamente común encontrar pastillas que tienen una cantidad mínima de MDMA para reaccionar engañando -como si fuera su principal compuesto- cuando les hacen un test con un reactivo colorimétrico. ¿Pero 5 compuestos a la vez?

La elección de los candidatos no podía haber sido más nefasta. La pastilla contenía PMA o para-metoxi-anfetamina y PMMA o para-metoxi-metanfetamina, dos sustancias altamente tóxicas y que han causado incontables muertos cuando han sido consumidas creyendo que se consumían pastillas de MDMA. Parte de sus efectos estimulantes podían resultar engañosos si uno cree estar tomando éxtasis, y sus efectos sobre el corazón y la termo-regulación las hacen 2 de las grandes drogas asesinas que circulan en el mercado negro. 

Cabe destacar que, siendo ya ilegales ambas drogas y mucho más dañinas que la también ilegal MDMA, no tiene mucho sentido que alguien sintetice -salvo por tener mayor facilidad de acceso a los productos necesarios- y decida producir un “batch” de pastillas con un producto pésimo, tóxico y conflictivo cuando menos, y sin embargo tanto la PMA como la PMMA siguen estando desgraciadamente presentes hoy día: una pastilla con PMA o PMMA (o ambas) no es motivo de noticia, aunque sí lo es de alerta para los consumidores.

Lo que hace diferente a nuestra protagonista es que además de llevar 2 de las drogas más tóxicas del mercado, llevaba también 2 neurotoxinas. Sí sí, has leído bien: NEUROTOXINAS. La pastilla contenía otros 2 compuestos conocidos como para-cloro-anfetamina o 4CA, y para-cloro-metanfetamina o 4CMA. Ya sé que el nombre de los compuestos acaba en “anfetamina” como pasa con muchas “drogas recreativas” pero no os dejéis engañar, ya que eso sólo alude a una estructura química y sus efectos con el cambio de posición de un sólo átomo ya pasan a ser otros distintos.

Aquí nos encontramos con la zona gris de esas sustancias que pueden tener efectos psicoactivos pero cuyos daños derivados del consumo las hacen “no-consumibles”. Uno puede elegir “matarse unas cuantas neuronas” con MDMA o con alcohol (que son compuestos cuyo consumo tiene cierta neurotoxicidad también) porque la relación entre consumo y daño es pequeña, pero en el caso de estos compuestos el daño es muy grande y el efecto, de existir, despreciablemente pequeño.

De hecho, a la 4-CA y su prima se las usa para “matar de forma selectiva neuronas dopaminérgicas en animales de experimentación” o dicho de otra forma: se usan para provocar la muerte de las neuronas en determinadas zonas del cerebro de los bichos y causarles daños cerebrales para estudiar las enfermedades humanas que sólo se pueden certificar con seguridad “en la autopsia”, como el Parkinson o el Alzheimer. 

Pues ese mismo compuesto y su primo -con un grupo metil adosado- también iban en la letal pastilla: si la dosis o sobredosis de PMA o PMMA no te mata, el resto de compuestos en la pirula se pueden encargar de que el cerebro te quede como un bonito adorno sin mucha utilidad.

Y como guinda de la tarta, el 5º compuesto de la pastilla de marras, que es la etilona. La etilona es la versión “beta-ketona” de la MDE, un compuesto íntimamente emparentado con la MDMA y que comparte casi íntegramente su estructura. La etilona es tan similar a la MDMA en un 95% como para que su presencia pueda resultar engañosa a la hora de realizar algunos análisis a la pastilla, pero sus efectos no son los mismos que los de la MDMA y, ya puestos a elegir entre los diversos compuestos que podían usar para engañar a los test, eligen uno de los que tiene también historial de muertes, completando lo que sería -por derecho propio- la pastilla más tóxica -en el momento de escribir el texto- del mercado recreativo detectado.


La próxima vez que vayas a tomar una sustancia que viene del mercado negro, sin analizarla primera a través de uno de estos servicios de reducción de riesgos con los que contamos en Europa (no todos los lugares tienen esa posibilidad) recuerda que la suerte -esa compañera que ha evitado que ya estés en una caja de pino o entre rejas- se le puede acabar a cualquiera en la siguiente pastilla. 

Por tu salud, di no a la droga... 
...si no tienes ni puta idea de lo que te -en realidad- te vas a meter.

jueves, 5 de mayo de 2016

Entrevista a Antonio Escohotado: frente al miedo.

Esta entrevista que realicé a Antonio Escohotado por encargo de VICE, fue publicada en dicha web. La recojo tal y como se sacó, no añadiendo nada a lo ya existente. Esperamos que os guste.

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Frente al miedo: 
charlando con Antonio Escohotado.


Hace unas semanas salía al mercado el libro Frente al miedo del ensayista y profesor Antonio Escohotado, publicado por la editorial Página Indómita

Se trata de un conjunto de textos -de muy diversa factura en lo temporal y recorrido en lo conceptual- que nos dan a conocer una selección de los mejores escritos, de todas esas distintas personalidades que se integran en el genial pensador. 



La mirada que aportó el criterio, para separar grano y paja, en esta equilibrada y honesta composición “a dos mentes” fue la de Guillermo Herranz. El quién no es casual, tratándose del editor habitual de Escohotado. Guillermo, con el vasto material producido ya por Antonio -y algún texto inédito- ha sido capaz de trenzar conceptualmente (en forma de caminos sencillos de transitar para el lector) una útil visión del pensamiento, en varios aspectos, de este prolífico autor. 

La estructura que sostiene el libro tiene cuatro grandes partes -todas al trasluz del cristal del miedo- en las que se tratan aspectos relativos a pensar sin miedo -en libertad- y las implicaciones del miedo a nosotros mismos expuesto como miedo a las drogas, el miedo a los demás y las cuestiones de la política y, por último, el miedo al mundo como reservado para las indagaciones en la religión, el más allá, la ciencia y la filosofía. 


Para aquellos que tenemos el placer de conocer previamente la obra de Escohotado, la estructura de la obra y elección de los pasajes resulta tan oportuno como un “diccionario sobre el autor”, que ayuda a ubicar con facilidad el lugar donde se encuentra tal o cual idea, previamente publicada.

Sin embargo, el libro no arrastra una pretensión exhaustiva ni antológica. Según nos comentó Antonio, dentro de la selección realizada por Guillermo Herranz, quedaron excluidos (con vistas a la producción de otra obra) aquellos textos referentes a sexo y salud. 

Posiblemente esta otra selección de escritos verá la luz en un futuro cercano, también de la mano de Página Indómita
Tras haber degustado el plato que Guillermo nos cocinó -con la amplia despensa de las ideas de Escohotado- tuvimos ocasión de hacerle algunas preguntas al profesor, y esto es el resultado.






Pregunta: Discúlpeme que empiece así, pero hace unos días he leído que el Ministerio de Hacienda le había dado un “premio por ser el mejor cliente de Amazon: 5.000 euros de multa por desgravarse el IVA de los libros que compra”. ¿Es cierto? En su caso, los libros son su herramienta de trabajo y como tal debería poder desgravarse de forma similar a otros autónomos. ¿Piensa pelear contra esta resolución o no cabe recurso?

Respuesta: Es totalmente cierta la multa, y que no admitieron desgravar un solo euro por compra de libros. Al parecer, debería haberlo presentado "en hoja Excel". Ya felicité al joven jefe de la Delegación por "quitarle a un anciano el pan ganado", y contestó a mi gestora que chitón o podría ser peor, sin perjuicio de quedarse con los tomos 1 y 2 de “Los enemigos del comercio”, solicitados como "información".

P: Profesor, su libro comienza con una impresionante exposición de méritos académicos, que no le evitó cosechar 7 ceros como calificación por parte de 2 tribunales universitarios. Ese hecho resulta mucho más inaudito que obtener la máxima calificación posible. ¿Qué es lo que no le perdonan? ¿Qué fue capaz de unir a esas dos salas -separadas por más de 20 años- contra usted?

R: Ni idea, porque se trata de 14 personas distintas. La verdad es que acabé tomándomelo como un homenaje.

P: Afirma dar gracias a haber ido preso en la encerrona que le montó la policía -un año a la cárcel de Cuenca- porque de no haber sido así, hubiera sido considerado el chivato o el delator, y eso hubiera tenido un coste muy peligroso para usted y los suyos. ¿Qué más aprendió de ese año “a la sombra”?

R: Recuerdo el año de Cuenca como uno de los más felices, porque me van los retos y ese fue uno de los primeros.


P: El gobierno hizo llover a la policía nacional una paga por productividad, para repartirse entre todos, de 50 millones de euros justo antes de las elecciones. Me recuerda a los pasajes de “Los enemigos del comercio” en que nos cuenta cómo cada nuevo César en Roma debía asegurar su posición -y la fidelidad de sus soldados- con abundantes pagos.
¿Ha mejorado la policía, desde que usted la sufrió, o sigue fiel a su antigua substancia? 

R: La policía es incomparablemente más de fiar en regímenes democráticos. 




P: En “Rameras y esposas”, al analizar los papeles de la mujer en 4 mitos y momentos históricos, nos llegó a hablar de una “virgen” María, que podría haber sido preñada por Herodes siendo una niña “santa” y casada urgentemente con un José -escogido entre los solteros del pueblo por ser el que tenía la verga más pequeña- que termina como “padre putativo” ninguneado por el niño dios y su madre. ¿No tenemos ningún mito más moderno que nos pueda servir para superar el estancamiento en ese modelo patológico de familia?

R: Al enumerar esos cuatro modelos arquetípicos me propuse sondear fantasmas inconscientes ante todo, para abrir una perspectiva no convencional a la relación entre géneros. No hay nada normativo en ese libro. La obsesión de María -y de los Evangelistas- es el sexo como personificación de la impureza, y si algo se deduce de los apócrifos es una milagrosa forma de evitarlo. De ahí, mucho más tarde, el dogma de la inmaculada, según el cual siguió siendo virgen incluso tras el alumbramiento.

P: ¿Es el salto de lo puro (pyros) a lo inmaculado (sine macula)? 

R: Exactamente, del pyros al sine macula.


P: “Frente a la tentación de convertir todo en mercancía, el ser humano cuenta con el antídoto de que el hecho de amar es infinitamente superior al de ser amado”, nos dice en ese mismo libro. 

¿Sólo el hecho de amar queda fuera del mercado? 

R: Como pensionista con servicios médicos gratuitos, debo reconocer que buena parte de mi existencia es extramercado. Por lo demás, no tengo nada contra la fijación de precios por concurso espontáneo de oferta y demanda, y me alegro de que los Estados de tipo europeo combinen providencia y competencia. 

P: ¿Es compatible el amor como vida de pareja con plenitud, con una vida de investigación científica o de estudio profundo? 

R: Nunca he tenido problema con mis parejas a cuenta de ello.

P: ¿Es la monogamia una mentira impuesta o esconde suficientes ventajas evolutivas como para adoptarla?

R: Las instituciones tienen lógica propia, como el resto de los seres de tercer tipo, ni subjetivos ni objetivos exclusivamente.

P: ¿Qué le parece el papel que parece que adopta el feminismo de ir contra los intereses manifestados por las propias trabajadoras sexuales, argumentando “que lo hacen por su bien”?

R: Me parece ridículo. Hay rameras vocacionales, sin duda alguna, y pretender salvarlas de sí mismas por medios coactivos es sencillamente un crimen. Un capítulo de Frente al miedo aborda monográficamente la diferencia entre delitos con y sin víctima concreta. 

P: Hace un par de décadas le vi decir -en el auditorio de un bar de copas en Salamanca- que “quien no tomaba drogas era porque tenía miedo a lo que albergaba dentro”. ¿No ha encontrado personas que no tomen drogas y cuya razón no sea el miedo a un interior horrendo? ¿Tan malo es el ser humano por defecto?

R: No hasta ahora. Pero eso no quiere decir que el ser humano sea "tan malo", sino con alguna frecuencia "tan rígido", tan afecto a la idea fija.

P: Si ya tenemos marihuana kosher... ¿para cuándo un Papa que tome MDMA en sus ejercicios espirituales? 

R: La experiencia es la madre de la ciencia. Cualquier cosa conocida de primera mano enseña mucho más que de segunda o tercera.

P: Recuerdo un coloquio de TV, con usted preguntando si una sustancia podía ser acaso mala o buena -como si tuviera un alma- en el que Javier Nart le contestó irritadísimo: “¡Sí! ¡La heroína! ¡La heroína es mala 'per se'!”. ¿Se sigue creyendo en la magia de las drogas, sea blanca o negra?

R: No descarto que los opiáceos conviertan el cáncer en enfermedad crónica, al reducir drásticamente la tasa reproductiva de los tumores. 

Si así fuera, tendremos ocasión de reír hasta las agujetas.


P: Siempre le he leído que los opiáceos eran sustancias que soportaban bien el esfuerzo intelectual, y que veía razonable su uso en la adultez tardía y tercera edad. Su capacidad de trabajo -ateniéndonos a los hechos- es asombrosa y no parece que el uso de los derivados mórficos le produzca demérito alguno. ¿A qué achaca esa capacidad de estas drogas para el largo plazo en el trabajo intelectual?

R: Son fármacos de paz.

P: También como fármacos de paz usted incluye -entre otros- a benzodiacepinas, barbitúricos o neurolépticos. ¿Cree que estos soportan bien el desarrollo de trabajos de tipo intelectual?

R: Las benzos y los ata-nervios solo son fármacos de paz en el sentido de amortiguadores de la vida psíquica, unos, y evitadores de la camisa de fuerza, los otros.

P: También incluye el esa clasificación el alcohol, que es la droga con mayor presencia en actos violentos de todo tipo, y a la heroína que -por la naturaleza de sus efectos- es poco o nada proclive a la violencia. ¿Cómo se debe entender entonces esa “paz” asociada a la palabra fármaco? 

R: Por ahora solo los opiáceos son fármacos de paz en sentido literal. 

P: En estos años, tras su último anexo al libro “Para una fenomenología de las drogas” que lo convirtió en “Aprendiendo de las drogas”, ¿ha tenido ocasión de probar -conscientemente- fentanilo o sus derivados? 

R: Tengo parches de Duragesic [fentanilo], pero no noto nada con los de 25 microgramos/h. Veremos qué tal me sientan dos.

P: Cuenta en “Sesenta semanas en el trópico” cómo no fue capaz de tomar psiquedélicos puros durante un largo tiempo, por el momento emocional que atravesaba en su vida. Superadas ya esas aguas, ¿tienen los psiquedélicos cabida en la organización de su actual tiempo o quedaron atrás las grandes excursiones psíquicas?

R: Acabo de conseguir cuatro dosis de 2C-B, y un día de estos caerán.

P: Hablando de la Nexus o 2C-B... ¿sabe usted por qué esta droga acabó afortunadamente en la lista II, en lugar de en la más restrictiva lista I de nuestro país? ¿Hubo algo de voluntario en ello o fue puro azar?

R: Ni idea.

P: ¿Conoce esos proyectos que buscan la inmortalidad mediante un volcado de conciencia y recuerdos en soportes digitales? ¿Lo ve factible? Si nuestra conciencia acabase simulada o clonada en una maquina, ¿seguiríamos necesitando la experiencia de la embriaguez y por lo tanto “drogas hechas de código” que pudieran proporcionarla?

R: Lo veo factible. Pero no veo por qué vía esos espíritus desencarnados podrían colocarse. 

P: Hay un texto en su libro -publicado en 1991 bajo el título “¿Votar?”- en el que concluye diciendo que “no votar -o votar en blanco- es lo único que puede contribuir a desnudar la farsa”. ¿Cómo se conjuga eso con apoyar con su voto y simpatía pública a un partido como Ciudadanos? ¿Acaso le parecen ese “Partido de la Humilde Reforma” que se esboza como idea en su libro?

R: Lo verdadero llega siempre a posteriori. En principio, el partido de Rivera es el único no pringado todavía con la autoperpetuación de una casta -ojo, el término es mío, no de Podemos, como demuestra leer “Majestades, crímenes y víctimas”(1983)- , ni con la simpleza de ignorar la interdependencia de ingresos y gastos. 

Llevo casi veinte años estudiando ese capítulo, cada día más convencido de que la complejidad no puede esquivarse sin desembocar de inmediato en inopia. El populismo tiene milenios de existencia, y un público cautivo desde sus principios, aunque la historia concreta de cada empeño suyo resulta instructiva. Sin excepción registrada hasta ahora -y estoy hablando de 71 ensayos concretos referenciados en Los enemigos del comercio, algunos con más de 80 años para fructificar- su promesa de atender al desfavorecido ha logrado lo inverso. ¿Que por qué? Pues genéricamente porque el analfabeto es mal maestro de lectura, y para controlar la naturaleza no hay otra senda que la humildad de estudiar muy de cerca y con paciencia sus regularidades.

P: Tengo un viejo amigo que, cuando yo le cito a usted, me dice con malicia “¿ya estás sacando al 'Vestrynge libertario'?” en alusión al vuelco del pensamiento político de ustedes dos, aunque ocurriera en sentido contrario. En su caso, ¿cómo se pasa de pedir en una embajada que le alisten para ir a luchar contra USA en Vietnam a despiezar conceptualmente el credo comunista?

R: No pretendo despiezar el credo comunista sino entenderlo. Y he descubierto algunas cosas que ignoraba por completo. La información solo se le indigesta al que a veces llamo mandobediente, para darle un toque castizo al sadomasoquista.

P: No sería su pretensión, pero con el análisis que realiza del asunto, queda expuesto a la luz de una forma “irrecuperable” para quien pretenda seguirlo, en una base de racionalidad y no de creencia. ¿Realmente no intuía lo que se iba a encontrar al poner su particular microscopio en este asunto de la “fe comunista”? 

R: Nunca imaginé que su fondo fuese el tabú de la impureza desplazado a "la mercancía", aunque así lo demuestran pruebas irrefutables.

P: Su definición del “idiota” -ciudadano q no se ocupa de los asuntos públicos- en contra posición al “polita” es un clásico ya. Pero ¿cree que la actividad de tipo política debe ser encauzada en el modelo de partidos o ve que pueda existir un cambio de paradigma a otros modelos?

R: Internet promete muchísimo.

P: ¿Ve usted algún grupo político que apoye de forma efectiva el desarrollo de una democracia de ejercicio telemático?

R: Sería estupendo poder charlar sobre eso y otras cosas en alguna tele con [Pablo] Iglesias.

P: La democracia telemática que usted ha propugnado en ocasiones, ¿no es lo que debería proceder como evolución natural para una sociedad que se expresa telemáticamente? ¿Cree que ejercer el voto de esta forma bastaría para reducir la densidad de parásitos en el sistema público?

R: Reducir la densidad de parásitos es una gran meta política. Deberá en todo caso coordinarse con una sistema educativo que vaya al fondo, y enseñe desde pequeño hasta el diploma final la misma verdad sencilla: 

"Serás un parásito hasta descubrir un trabajo vocacional que resulte útil a los demás".

P: ¿Cree que alguien debe ir a la cárcel por escribir un tuit que no es de buen gusto o que se caga en la majestad de turno? ¿Neocrímenes sin víctima? 

R: Neocrímenes sin víctima.

P: Usted definió el vuelco electoral tras los atentados del 11M como “un país bajándose los pantalones”

¿Cree que si algo así volviera a suceder ahora, el país habría alcanzado la madurez -serenidad de ánimo tal vez- que no tuvo entonces?

R: Me temo que no.

P: En el año 1996 apoyaba públicamente un referéndum en el País Vasco y el derecho de secesión de los pueblos, pero parece que cambió de opinión cuando Fernando Savater le cuestionó los limites que definían al pueblo a consultar. Finalmente acabó pensando que el asunto de ETA sólo tendría un final policial y penalmente. 

¿Y frente a la actual Cataluña independentista? ¿Apoya el derecho a un referéndum sobre la secesión catalana en su escenario de ausencia de violencia armada? ¿Qué prevé que ocurra cuando el tren del llamado “proceso” intente dar algún paso que vaya más allá de los gestos o las palabras?

R: Quizá proceda un doble referéndum, local y nacional. Fernando me reprocharía, probablemente con razón otra vez, que seguir consintiendo el “yo me lo guiso y yo me lo como” de la inmersión lingüística y el mangoneo sufragado con dinero público condena a innumerables catalanes disconformes con que el castellano se destierre, y prospere un complejo de inferioridad paleto, pues no otra cosa late en desear que el mundo hable su lengua, en vez de disfrutar hablando otras, como me pasa a mí por ejemplo con el inglés, el francés, el portugués, el italiano y en menor medida el alemán. Pero comprobaremos que los catalanistas no quieren en realidad referéndum, pues intuyen que lo perderán si no media alguna trampa. Es el mismo ánimo que convocó la Semana Trágica de 1909, y las Jornadas de Mayo de 1937. Odiar mucho, y pensar nada.

P: ¿Cree que vamos sin remedio a unas elecciones anticipadas o al final nos veremos abocados a una “gran coalición” de algún tipo? ¿Qué le inspiran los actuales candidatos? ¿Cambiaría algo sustituyendo a Rajoy por Soraya o a Pedro Sánchez por Susana Díaz?

R: Por mucho que la mona se vista de seda... 
Es asombroso cómo el PSOE ha ido degradándose desde Zapatero y su equipo. Ojalá haya nuevas elecciones, y el cuerpo social se aclare.

P: ¿No se anima a pronosticar un resultado del juego de pactos que estamos presenciando?

R: Soy alérgico a la profecía.

P: La utopía de un liberal es una existencia sin la coerción de un estado. ¿Le parece realizable o es una aspiración a la que es mejor renunciar, en pos de obtener una cierta paz negociada con la realidad?

R: El liberalismo doctrinario sigue confundiendo Estado y Gobierno, cosa muy bienvenida por las cliques que se apoderan del segundo. No hay otra paz que la realidad misma, teniendo entereza para sufrir lo inmodificable, energía para reformar y conciencia para distinguir males con y sin remedio en cada instante. Para mí no es coerción, por ejemplo, el principio do ut des (doy para que des, doy porque diste) o cualquier otra regla cuya observancia aumente la capacidad de obrar. La coerción empieza cuando aspirantes a domadores de personas te venden oficios mesiánicos de algún tipo, y transforman el lenguaje en un grupito de claves para identificar sectarios y adversarios. Con las sectas ¿negociamos? 

P: Discúlpeme, no alcanzo a ver a quién llama sectas exactamente. ¿De quiénes estaríamos hablando?

R: Secta es cualquier grupo homogéneamente convencido sobre la veracidad indiscutible de ciertas tesis, que se juramenta -hasta la victoria siempre- y antepone el fin a los medios.

P: Me ha fascinado descubrir en su libro que la definición de la RAE de “curiosidad” pasó -en algún momento entre la edición de 1976 y la digital- a ser “deseo de saber o averiguar una cosa” a ser “deseo de saber o averiguar alguien lo que no le concierne”. Toda una modificación ideológica que, vistas las fechas, es posterior a la etapa franquista. ¿Quién decide la inclusión de semejante añadido? 

R: La Academia cambió muy recientemente en la dirección oportuna, llevándose la primera acepción a segunda. Más que conspiraciones podría haber imitaciones, con un foco mimético definido nuevamente por simplezas como sistema y antisistema. Hace mes y pico comprobé de manera imprevista que precisamente a mediados de los años 50, cuando Wiener, Bateson, von Foerster y otros estudiaban sistemas concretos, y descubrían los primeros teoremas de ese campo, Marcuse prefería llamar Sistema al fetichismo de la mercancía, manteniéndose ajeno a lo concreto para todo tipo de procesos sistemáticos o de retroalimentación, que es si atienden a no a señales del medio. 

Cuando el medio se descarta -como hacen los relojes, los dogmas y toda suerte de cosas rígidas- la noción insiste en autoafirmarse pese a quien pese, y describe círculos viciosos. Para pasar de ideas coaguladas a conceptos realistas la autoafirmación debe convertirse en rectificación constante, que es la espiral virtuosa.

P: La ciencia sigue su avance imparable, y su búsqueda de la inmortalidad de una u otra forma. ¿Le parece una búsqueda legítima o una aberración en su fines? ¿Tiene que ver la “borrachera tecnológica” del último siglo con nuestro fracaso como sociedad para aceptar la eutanasia -el suicidio asistido- como un derecho del individuo derivado de la propia vida?

R: No entiendo llegar a mi edad sin haber educado al impulso de supervivencia, aunque conservo bastante energía y padezca achaques mínimos si los comparo con otras personas de tercera edad. Morirme con 20 o 30 años hubiese sido una tragedia, y morirme en dos o tres horas sería óptimo, aunque mejor aún terminar en segundos, ahora mismo. 

Hice lo fundamental que quería hacer -buscarme, y encontrar algo que hiciese con alegría constante-, y eso me mantiene contento en la brecha. 

Pero la condición es conservar dignidad física, una vida básicamente grata para mí y los míos. Miro con pena a semejantes de los cuales se ha despedido la vida, y solo entonces parecen dispuestos a luchar por ella. Siendo bien posible que a última hora se me olvide el noble ejemplo de una “mors tempestiva”, lo que me asombra es no ver siquiera ese propósito en la mayoría, y menos aún tener organizado el botiquín oportuno. 

Naturalmente, me parece el colmo de la abyección castigar el suicidio asistido. Por esa puerta podría colarse algún asesino, pero solo si la ley tipificó como crimen ese acto piadoso, haciendo inútil la declaración verbal o escrita: se lo pedí yo.

P: En este punto -que ha quedado excepcionalmente claro- quiero plantearle el caso de la degeneración de nuestro cerebro como final vital: las enfermedades del olvido como las demencias degenerativas tipo Alzheimer.
Cuando el sufrimiento insufrible o el deterioro agudo llegan mientras “conocemos”, tenemos aún cierta capacidad de respuesta voluntaria. ¿Pero cómo construir nuestro derecho a una buena muerte elegida en torno al estado de una mente que ya “no rige”? ¿Deberíamos prever ese posible desenlace y actuar antes de que perdamos la capacidad propia de acción? 

R: Muy probablemente.

P: El avance tecnológico y criptográfico ha alumbrado los mercados tipo Silk Road -de los que usted es público usuario- y que entre otras cosas despachaban drogas “para la eutanasia activa” como los barbitúricos. ¿El crimen de Ross Ulbricht es un crimen ideológico? ¿Ve usted alguna opción de que ese joven no muera en la cárcel? 

R: Una forma excelente de palmar sería emprendiéndola a tiros con quienes han hecho posible esa condena. ¡Qué filántropo tan eminente, el joven y heroico Ross Ulbricht! 

No descarto devolver terror por terror, en ejercicio de la legítima defensa ajena, aunque plantarme con un fusil de asalto en su penal dejaría impunes a los culpables. Ser pacíficos con el belicoso no es ser pacíficos sino cobardes, y quien acata una ley injusta es cómplice suyo en vez de buen ciudadano. 

P: No puedo evitar preguntarle cuál es su opinión sobre el Bitcoin, no ya como pasarela de pago, sino en sus aspectos más monetarios. ¿Qué le parece Bitcoin como moneda tras sus años de estudio sobre la historia de la economía? ¿Servirá una moneda sin dueño, como Bitcoin, para que el ser humano pueda desembarazarse del estado? 

R: Por ahora ha funcionado admirablemente, y se diría que su difícil logro es mantener una correlación entre valor fungible y esfuerzo, en este caso la criptominería que desemboca en redes virtuales de confianza. Por otra parte, desembarazarnos del Estado es tirar al niño con el agua de la bañera. Las instituciones que componen el mecanismo estatal transforman el familismo atávico de la sociedad civil en un límite objetivo al egoísmo particular. Preocupémonos más bien de que no resulten pervertidas por listillos y redentores autonombrados.

P: Usted achacaba la existencia de las religiones al hecho del miedo atávico del ser humano ante la muerte. Ahora que por el transcurrir de la edad se encuentra usted más cerca de ese momento, ¿ha hecho acto de presencia la religión en su vida? ¿Tiene miedo? ¿Sigue siendo ateo o ha encontrado alguna forma de dios que le convenza?

R: Bueno, ya contesté en parte. Por lo que respecta a lo divino, o es una superstición lastimosa o es el arco de bóveda para la colosal maravilla del cosmos, insondablemente profunda en cada mínimo detalle. Siempre he atribuido la espontaneidad de la naturaleza a regalos de información que vienen postergando la ley de entropía. Cuáles sean más en concreto, y de dónde vengan, no lo sé. Sin embargo, tampoco desespero de averiguar algo al respecto.