domingo, 2 de diciembre de 2018

Breve historia del Bitcoin: el renacimiento de la moneda de Satoshi.

En estos días tras el el fork y split que ha separado a Bitcoin en BitcoinSV y BitcoinABC, publicamos la última parte sobre el fork de 2017que partió Bitcoin en una moneda (BTC) que no tiene que ver ya con Bitcoin como protocolo y en BCH, que mantenía la idea original de Satoshi y su WhitePaper al crear Bitcoin en el 2008.

Ahora mismo, aunque no está en el texto que solo cubre hasta el fork y split de 2017 (para que quede constancia de lo que ha ido ocurriendo en este inestable y siempre cambiante mundo de las criptomonedas), hemos vivido otro fork y split similar en formas al que aquí narramos, en que de lo que era hasta ahora Bitcoin CASH han salido 2 monedas, una con nuevas ideas y con planes de alejarse de la idea original del Bitcoin de Satoshi llamada ABC (aunque siga teniendo el nombre BCH en los exchanges), y otra moneda de nombre BitcoinSV o Bitcoin Satoshi Vision (BSV en los exchanges) que busca retornar completamente al Bitcoin original y dejar el protocolo escrito en piedra, para que nadie pueda volver a intentar cargarse la moneda o asaltarla por caminos sucios.

Esperamos que os guste el final de la serie y que comprender el pasado os ayude a entender el actual presente en Bitcoin (BSV) y sus hermanas bastardas (BTC y BCH-ABC).


Drogoteca.


PS: El texto que precede a este, que es el final de esta mini-serie, podéis leerlo aquí...  https://drogoteca.blogspot.com/2018/11/breve-historia-del-bitcoin-secuestrando.html



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¿Qué es lo que puede desear de una criptomoneda un nuevo adoptante en este 2018?


Pues que su manejo y uso resulte sencillo, que enviar dinero a otra persona con dicha moneda tenga un coste muy bajo (mucho más que una transferencia bancaria o un Western Union) que la haga funcional como para pagar el café en un bar. De la misma forma, querrá que la moneda sea aceptada en el mayor número de lugares y por el mayor numero de personas, y que sus movimientos económicos queden fuera de los ojos de las codiciosas haciendas de cada país, ya que la base de la idea de Bitcoin creado por Satoshi fue -siempre- devolverle la “soberanía económica” al individuo, empezando por la absoluta privacidad de sus datos y el control directo y real sobre su dinero, no mediante terceros en los que “hay que confiar” por obligación del sistema vigente y falta de otras opciones, hasta el nacimiento de Bitcoin.




Cómo digo, el usuario final, representado ese gran grupo de legos que aún no han entrado en estas nuevas formas de dinero, que han venido para quedarse y -posiblemente- sustituir al dinero tal y como lo conocemos hoy, querrá cosas muy simples: bajo coste, rapidez, seguridad y privacidad.


¿Puede Bitcoin Core-Blockstream -BTC- ofrecer esa experiencia a su usuario?

No. Y no sólo no puede sino que su planteamiento -de cara al -futuro- dista mucho de lo que la idea original de Bitcoin predicaba. 

Como contaba al principio del texto, Core-Blockstream se opusieron al aumento del tamaño del bloque para sacar partido -ellos únicamente- del problema. En su nuevo modelo de moneda, las transacciones directamente escritas en la blockchain, llegarán a costar cientos de euros. 

Para Core-Blockstream, que la ausencia de espacio en su tamaño de bloque “capado” genere una escalada en las tarifas que cobra la red por cada transacción, no es un problema sino algo incluso deseable: ellos aportan una falsa solución, gestionada por ellos mismos y centralizada en dicho grupo, que viola completamente la idea de Bitcoin pero les permite secuestrar dicha moneda y sacar beneficio, ya que quien no quiera pagar esas enormes tarifas -derivadas de su bloqueo- tendrá que usar el camino secundario (una segunda capa) que ellos han diseñado, patentado y que controlan de forma centralizada -llamado “Lightning Network”- y que prometen que será funcional en algo más de un año y pico: promesas...

Huelga decir que nadie bien informado y educado en estas lides de las criptomonedas, cree que dicho modelo sea -ni siquiera- funcional, y que el lego que se acerque a estos nuevos mundos hará bien en no creerse nada, verificar todo lo que lea, y nunca fiarse de promesas futuras que acaban siendo “Vaporware”.

Para empezar, el modelo de Core-Blockstream, destruye todo lo que podía ser el desarrollo de la moneda y de sus estructuras subyacentes (la cadena de bloques) para otras aplicaciones, debido a esos altos costes de transacción: nadie va a pagar 1 café en un bar con una moneda cuyo coste de transferencia es de varias decenas de veces el precio de lo que se pretende pagar. 

Si el café me vale 1 euros, pero pagarte con Bitcoin Core o BTC me cuesta varias veces lo que es el precio del café, está claro que Bitcoin Core no sirve para pagos del día a día, y mucho menos para que zonas enteras de África o Asia (con paupérrimas rentas per cápita) puedan acceder a un nuevo modelo de moneda, funcional, de bajo coste e incensurable. Con costes prohibitivos para escribir en una blockchain artificialmente limitada, todas las aplicaciones que se estaban desarrollando para Bitcoin en estos años de existencia previa quedan en la práctica destrozadas: el uso de la blockchain para otros fines, como puede ser la certificación de registros inmodificables, tiene como requisito elemental que el coste de transacción sea ínfimo -casi nulo- permitiendo así su uso y acceso a toda la población a nivel mundial.

Por otro lado, una vez que los costes de transacción en BTC-Core usando la blockchain de forma directa sean totalmente prohibitivos, quienes quieran hacer uso de esos pseudo-Bitcoin marca Core-Blockstream, deberán hacerlo por la vía secundaria creada para su único beneficio, so pena de perder enormes cantidades de dinero en pago de tarifas, en cualquier transacción que no vaya por esa vía privada. Al ser una segunda capa, que imita la función de los apuntes contables “fuera del libro” y por lo que sólo se escriben los resultados finales en la cadena de bloques, todo ese proceso lo realiza una estructura superpuesta a Bitcoin que nada tiene que ver con Bitcoin, y que a diferencia de lo que originalmente era Bitcoin, detrás de quienes gestionan dicho sistema privado hay personas y personajes con nombres y apellidos a quien poder pedirles todo tipo de cosas desde el estado.

Información fiscal, datos sobre los clientes, seguimiento y control de transacciones pudiendo ser anuladas o revertidas en dicho proceso, lo que es igual a centralización y a la aparición de la posibilidad de censura a dichas transacciones; imagine el lector como ejemplo que un juez determina que unas monedas de la blockchain están implicadas en un delito, y emite una orden por la que ordena a estos gestores sobrevenidos de la “segunda capa”, que capturen, retengan, bloqueen o cierren el paso a su sistema a esas cuentas, y estarán legalmente obligados a hacerlo

Ese escenario no bloquearía la posibilidad de mover dichas monedas, pero la trazabilidad de BTC más unas tarifas de transacción directa sobre la blockchain de cientos o miles de euros (como especulan en sus sueños más húmedos), las volvería virtualmente inútiles en el futuro que Blockstream ha diseñado. Resumiendo, se podría decir que Bitcoin Core de la mano de Blockstream y Adam Back, es lo que queda del prestigio ganado durante estos años por Bitcoin pero sin las cualidades que hacían a Bitcoin lo que era y luchando en dirección opuesta a la libertad de una moneda imparable.

¿Y Bitcoin CASH? 
¿Puede ofrecer 
una mejor experiencia 
al usuario?

Sí, sin duda alguna. Bitcoin CASH mantiene tarifas de transacción por debajo de 1 céntimo de dólar, y el aumento de tamaño del bloque para dar cabida hasta 24 transacciones por segundo -que será ampliado dentro de unos días, el 15 de mayo, para llegar casi a las 100 transacciones por segundo- aseguran un espacio suficiente para el momento en el que vivimos, para no frenar la adopción de la moneda por parte de viejos y nuevos proyectos que la usan o usan su blockchain, y sin modificar en nada la idea de Satoshi, en este 2018. 

La experiencia del usuario con Bitcoin CASH [Nota del autor: hasta la nueva ruptura de esta moneda en noviembre de 2018, BCH] es la del Bitcoin de toda la vida, el de siempre: barato, instantáneo y totalmente seguro. También sus propiedades como moneda descentralizada, resistente a la censura y que protege la privacidad de sus usuarios, siguen todas en su sitio; exactamente igual que desde el primer día de la existencia de Bitcoin. 

Resumiendo también la historia de Bitcoin CASH, se podría decir que es el Bitcoin originalmente diseñado por Satoshi Nakamoto, ya que retiene todas las cualidades que tenía y vuelve a incluir entre sus potenciales usuarios a todos aquellos que fueron expulsados de Bitcoin por el modelo que Core-Blockstream implantó. Y son muchos, tantos como todos los que quieren un Bitcoin que cueste menos de 1 céntimo por transferencia. Con todos estos datos, es justo decir que Bitcoin ha sido preservado en su forma original -únicamente- en la cadena de Bitcoin CASH.

¿Si Bitcoin CASH es el Bitcoin “de verdad”,
 por qué su precio a día de hoy
es menor que el de BTC?

Todos esos acontecimientos anteriormente expuestos, que abarcan desde el nacimiento de la idea de Bitcoin hasta el día de hoy, y que se vieron precipitados este último año culminando con la bifurcación de la Blockchain de Bitcoin en dos monedas distintas, Bitcoin Core-Blockstream (BTC) y Bitcoin CASH (BCH), dejaron en manos de los mercados decidir quién es Bitcoin en esta lucha. Y los mercados lo primero que observan es la historia precedente, que en el caso de BTC hasta el momento del divorcio era el que había llevado las ganancias de todo lo que era e implicaba la idea de Bitcoin. Ese hecho principalmente -el llamado prestigio de marca, que es más una sensación en el consumidor que algo verificable en realidad- junto con algún otro episodio de ataques a Bitcoin CASH organizados por quienes buscaban secuestrar la idea, favorecieron que los mercados en 2017 percibieran a BTC como el más seguro, ya que era el que nominalmente tenía mayor tiempo de vida.

Pero en este 2018 el escenario ya es otro. Toda esta información es aún muy nueva para el gran público, a quien todo esto le viene un poco grande. Ese gran público que, como decía antes, son los nuevos inversores y adoptantes de criptomonedas que aún no han tenido experiencia directa con ellas pero están próximos a hacerlo. El mercado potencial es quien decidirá, de forma final, quién se queda con la corona de Bitcoin. Y esa elección derivará, finalmente y de forma similar a otras disyuntivas, en la opción más cómoda y con menor coste para el usuario final.

Es en este punto cuando me vuelvo a acordar del gran mercado eligiendo el formato VHS frente a otras opciones que -cualitativamente- eran mejores en el ámbito audiovisual. ¿Cuál es mi hipótesis en este caso del pasado reciente en cuanto a la adopción de una nueva tecnología, hoy ya desfasada? 

Mi hipótesis es simple: creo que el gran mercado -de entre las opciones que estaban en juego- cogió la que le resultaba más cómoda y menos costosa, sacrificando para ello otros aspectos como una mejor calidad de imagen o sonido. 

El coste del formato VHS resultaba ligeramente menor y el número de vídeo-clubs que apostaban por ese formato era mayor que el que apostaba por otros formatos como Beta y 2000, lo que aumentaba la comodidad de uso de un gran mercado generalista que (en su inmensa mayoría) sólo quería poder ver una película -alquilada fácilmente- en la tranquilidad e intimidad de su casa, y el resto de cuestiones eran secundarias. Es decir, el VHS cubría de sobra lo que el mercado demandaba en calidad de un formato de vídeo, en sencillez, coste y comodidad de uso.

A quien en este punto le parezca extraño -sacrificar calidad de imagen o de sonido, pudiendo no hacerlo- que se pregunte por qué la mayoría de música que escuchamos hoy día lo hacemos en el formato MP3: es un formato propietario (patentado) de compresión de datos, que prescinde de ciertas frecuencias poco audibles cambio de reducir el espacio necesario para el archivo. 

Y lo mismo se podría decir para cualquiera de los formatos de vídeo (AVI, MP4, XVID) en que solemos ver nuestras series y películas descargadas de Internet, a no ser que las descarguemos y veamos en calidad Blue-Ray o similar, lo cual es y sería siempre altamente infrecuente a nivel estadístico entre la población común, aunque los más fanáticos del cine y televisión lo hicieran siempre.

Aplicando el símil ahora al panorama competitivo del mercado de las criptomonedas -en el que se están dirimiendo grandes cuestiones en estos momentos en que se compite por alcanzar una mayor adopción de nuevos usuarios- cuando una persona común se enfrente al dilema de qué moneda usar y decida tras el estudio de las distintas monedas, o tras una pequeña prueba con algunas de ellas...¿qué preferirá? ¿Una moneda con costes altos o prohibitivos por cada transacción o una moneda cuyo coste por envío sea casi despreciable por ínfimo? ¿Una moneda censurable o una moneda que nadie pueda controlar? ¿Una moneda que es cada vez más aceptada y con la que puede pagar hasta un café en el bar, o una moneda que ha perdido el favor incluso de los comerciantes que antes la aceptaban? 

Atendiendo a los parámetros del menor coste, la seguridad, la rapidez (0-Conf) y el nivel de adopción, la ganadora es fácil de ver en función de esa mejor experiencia en sus usuarios y mayor grado de aceptación por comerciantes que brinda a todos Bitcoin CASH. Y realmente no ha inventado nada nuevo, porque Bitcoin CASH no es otra cosa que el Bitcoin de toda la vida, nuevamente liberado.

Finalmente... ¿qué nos espera en el futuro respecto a este asunto de la batalla mediática y mercantil (la lógico/matemática ya la ganó Bitcoin CASH) sobre la corona que supone llevar por derecho el nombre de Bitcoin?

Lo único que ha cambiado en Bitcoin CASH con respecto al Bitcoin que había existido hasta su creación, fue que el tamaño de bloque aumentó su tamaño sin más consecuencias para el protocolo Bitcoin original. Lo que en la metáfora del “libro de cuentas” público (en el que los bloques son las hojas de ese libro donde van anotadas todas las transacciones) equivale a usar una hoja más grande para anotar más transacciones en el mismo espacio de tiempo y así, que sea más fácil (con costes bajísimos, inferiores a 1 céntimo) enviar dicha moneda. De momento, por este lado del Bitcoin CASH, no parece que haya nada que se salga de la ruta que Satoshi había planteado para la moneda que creó.

Sin embargo, en los que es Bitcoin Core o BTC, poco después del fork de Bitcoin CASH en que la comunidad salvó la idea original de Satoshi, en Bitcoin Core implementaron Segwit, que era un mecanismo que para nada tiene que ver con el Bitcoin original y que viola la integridad de la Blockchain tal y como fue concebida. En ese momento, BTC realmente dejó de ser Bitcoin para convertirse en un instrumento en manos de Blockstream.

Mientras que en el modelo de Bitcoin CASH, el modelo de negocio se basa en crear la mejor moneda posible para el usuario en todo el planeta (incluyendo África y Asia) en abierta competencia de distintos equipos que aseguren distintas opciones a la comunidad, en el caso de Bitcoin Core / BTC esto no es así.

Bitcoin Core/Segwit/Blockstream basa su modelo en explotar al usuario de la moneda, bien sea forzando con un modelo “artificialmente capado” que provoca que para usar directamente la cadena de bloques tengas que pagar tarifas de altísmo valor (para conseguir entrar en competición con otros usuarios en los siguientes bloques y poder realizar le transacción) o que tengas que usar -si no puedes permitir pagar esas tarifas por transacción- un teórico mecanismo centralizado (porque aún no funciona Lightning Network y sólo es una promesa de futuro, poco o nada creíble de momento) que viola totalmente lo que es la propia esencia del Bitcoin y le hace perder varias de sus propiedades -inherentes a sus mecanismos originales- para la ganancia económica de un grupo privado que ha intentando secuestrar el nombre de Bitcoin y destruir la moneda original.

Ante estas dos disyuntivas, que ahora quedan en manos del mercado en el sentido más amplio, en la que una se basa en hacer algo mejor para todos y sin apenas coste, y la otra se basa en explotar a quien use dicha moneda (algo que, obviamente, va contra la propia moneda y su uso), pues a largo plazo se verá que es una batalla que está ya decidida.

El usuario optará en primer lugar por la forma más barata de enviar el dinero, la más segura y rápida (que no tenga que competir por su transacción con nadie), y la que sea más aceptada en el conjunto de lugares con los que interactúa económicamente. Y eso, a día de hoy ya está claro que es Bitcoin CASH, por un simple motivo: Bitcoin es Bitcoin CASH.

¿Cuánto tiempo tardará en rendirse a esta evidencia todo el mercado? ¿Cuánto tardará la gran masa en verlo y pasarse masivamente a las criptomonedas? ¿Quién empezará a caer primero y provocará un efecto dominó acelerado en el resto, el yen, el euro o el dólar? ¿Cuánto tardará el sistema de reserva fraccionaria -basada en deuda emitida entre bancos centrales- en quebrar de forma catastrófica para sus usuarios?

Recuerda qué escribió Satoshi en el bloque génesis: 

"El primer ministro 
a punto de conceder 
el segundo rescate a los bancos".


Ya no puede quedar demasiado.
Esta vez, no te quedes fuera..........

:))




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