lunes, 30 de mayo de 2016

Neurotoxinas como chocolatinas: pastis que dan miedo.

Este texto fue publicado en VICE.
Esperamos que os guste.

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La pastilla más tóxica.


¿Quién no ha cometido nunca una locura, ha hecho algo que se supone que no debía hacer o se ha saltado una ley que prohibía algo? 

Todos, absolutamente todos, lo hemos hecho. 

Que esa escapada romántica con “tu nuevo amor que conoces sólo por internet” y en la que te encierras con alguien que realmente no conoces en una casa rural -en lo alto de una montaña sin cobertura en el móvil- acabase en una simple decepción, entretenida pero decepción, y no ocurriera nada que te pusiera en peligro, fue suerte. 

Que ese viaje a Perú no fuera exactamente para conocer su cultura, y que no acabases preso en el mismo aeropuerto, fue suerte. 

Que esa pastilla que aquel día te comiste en una rave -que salía directamente de una bolsa zip surgida del escroto de un cani que os encontrasteis en el parking- no te hiciera daño o te matase, fue también suerte.

Y quien dice una pastilla, dice un gramo de MDMA o aquella bolsa de aquella cosa rara que parecía ketamina, que no fueron analizados antes de su consumo. 




Lo más normal es que no pase nada ya que, aunque algunos intenten dibujar a los traficantes de drogas como seres perversos que no tienen reparo en matar gente, la realidad es que los “dealers” o camellos no quieren problemas con sus clientes, ni con la policía y el sistema judicial, y un cadáver o un herido grave trae muchos problemas cuando se achacan los daños a una droga y esa droga señala a una persona como vector. 

La mayoría de camellos intenta suministrar aquello que el consumidor demanda, pero en un mercado distorsionado hasta lo impensable por la nefasta intervención prohibicionista, y en el que los vendedores no son titulados en Farmacia sino supervivientes con oscuro pronóstico, puede ocurrir de todo.

A lo largo de los lustros que llevo metido en esto de la reducción de riesgos en consumo de drogas, he visto vender arena (sí, arena de playa) como speed, incienso como MDMA, efedrina por anfetamina, sangre coagulada de cordero como hashís, y todo tipo de ocurrencias increíbles. 

Eso dentro de la sección de “engaños de camello cutre”. Pero hay otra sección a tener en cuenta, tanto o más peligrosa, que es la de los camellos que simplemente no tienen forma de saber lo que venden, y que venden aquello que su distribuidor habitual decide darles, y que a su vez este proveedor responde a otro distribuidor más grande de la misma forma: sin tener ni puta idea de lo que le dan y de lo que realmente vende. 

No conozco más que unos pocos casos aislados de camellos que procuran analizar sus fuentes de drogas regularmente o que tengan un pequeño kit para testar mínimamente las sustancias que pasan por sus manos, y los que lo hacen suele ser porque ellos mismos son consumidores de lo que venden y tienen en cuenta el riesgo que implica tomar drogas sin analizar.

El trabajo duro lo hacen ONGs como Ai Laket! en España, con sus análisis, alertas y seguimientos como el realizado sobre los peligrosos “supermanes rojos” que contenían PMMA (altamente tóxico) y que han circulado por nuestro país. 

En Bélgica, el sistema de alerta temprana que tienen para analizar la droga circulante en Europa, difundía en septiembre del pasado año lo que puede ser la detección de la pastilla más tóxica circulante en el mercado negro. Y lo hacía en una alerta en la que además de dicha pastilla, se encontraban otras 3 de las que se puede suponer que, al menos 2 de ellas, eran “engaños” en que se vende una droga como si fuera otra y que contenían DOB y Flakka o alfa-PVP.

La ganadora del concurso de pastis chungas no tiene logo alguno impreso en ella, era de color violeta y tenia 142 miligramos de muy malaostia convertidos en peso.




Contenía, ni más ni menos que 5 compuestos diferentes. No es extraño ver pastillas que contienen varios compuestos, a veces con la intención de engañar simulando ser lo que no son y otras veces intentando mejorar el efecto de la pastilla en general y consiguiendo así un mejor precio en el mercado. También empieza a ser desgraciadamente común encontrar pastillas que tienen una cantidad mínima de MDMA para reaccionar engañando -como si fuera su principal compuesto- cuando les hacen un test con un reactivo colorimétrico. ¿Pero 5 compuestos a la vez?

La elección de los candidatos no podía haber sido más nefasta. La pastilla contenía PMA o para-metoxi-anfetamina y PMMA o para-metoxi-metanfetamina, dos sustancias altamente tóxicas y que han causado incontables muertos cuando han sido consumidas creyendo que se consumían pastillas de MDMA. Parte de sus efectos estimulantes podían resultar engañosos si uno cree estar tomando éxtasis, y sus efectos sobre el corazón y la termo-regulación las hacen 2 de las grandes drogas asesinas que circulan en el mercado negro. 

Cabe destacar que, siendo ya ilegales ambas drogas y mucho más dañinas que la también ilegal MDMA, no tiene mucho sentido que alguien sintetice -salvo por tener mayor facilidad de acceso a los productos necesarios- y decida producir un “batch” de pastillas con un producto pésimo, tóxico y conflictivo cuando menos, y sin embargo tanto la PMA como la PMMA siguen estando desgraciadamente presentes hoy día: una pastilla con PMA o PMMA (o ambas) no es motivo de noticia, aunque sí lo es de alerta para los consumidores.

Lo que hace diferente a nuestra protagonista es que además de llevar 2 de las drogas más tóxicas del mercado, llevaba también 2 neurotoxinas. Sí sí, has leído bien: NEUROTOXINAS. La pastilla contenía otros 2 compuestos conocidos como para-cloro-anfetamina o 4CA, y para-cloro-metanfetamina o 4CMA. Ya sé que el nombre de los compuestos acaba en “anfetamina” como pasa con muchas “drogas recreativas” pero no os dejéis engañar, ya que eso sólo alude a una estructura química y sus efectos con el cambio de posición de un sólo átomo ya pasan a ser otros distintos.

Aquí nos encontramos con la zona gris de esas sustancias que pueden tener efectos psicoactivos pero cuyos daños derivados del consumo las hacen “no-consumibles”. Uno puede elegir “matarse unas cuantas neuronas” con MDMA o con alcohol (que son compuestos cuyo consumo tiene cierta neurotoxicidad también) porque la relación entre consumo y daño es pequeña, pero en el caso de estos compuestos el daño es muy grande y el efecto, de existir, despreciablemente pequeño.

De hecho, a la 4-CA y su prima se las usa para “matar de forma selectiva neuronas dopaminérgicas en animales de experimentación” o dicho de otra forma: se usan para provocar la muerte de las neuronas en determinadas zonas del cerebro de los bichos y causarles daños cerebrales para estudiar las enfermedades humanas que sólo se pueden certificar con seguridad “en la autopsia”, como el Parkinson o el Alzheimer. 

Pues ese mismo compuesto y su primo -con un grupo metil adosado- también iban en la letal pastilla: si la dosis o sobredosis de PMA o PMMA no te mata, el resto de compuestos en la pirula se pueden encargar de que el cerebro te quede como un bonito adorno sin mucha utilidad.

Y como guinda de la tarta, el 5º compuesto de la pastilla de marras, que es la etilona. La etilona es la versión “beta-ketona” de la MDE, un compuesto íntimamente emparentado con la MDMA y que comparte casi íntegramente su estructura. La etilona es tan similar a la MDMA en un 95% como para que su presencia pueda resultar engañosa a la hora de realizar algunos análisis a la pastilla, pero sus efectos no son los mismos que los de la MDMA y, ya puestos a elegir entre los diversos compuestos que podían usar para engañar a los test, eligen uno de los que tiene también historial de muertes, completando lo que sería -por derecho propio- la pastilla más tóxica -en el momento de escribir el texto- del mercado recreativo detectado.


La próxima vez que vayas a tomar una sustancia que viene del mercado negro, sin analizarla primera a través de uno de estos servicios de reducción de riesgos con los que contamos en Europa (no todos los lugares tienen esa posibilidad) recuerda que la suerte -esa compañera que ha evitado que ya estés en una caja de pino o entre rejas- se le puede acabar a cualquiera en la siguiente pastilla. 

Por tu salud, di no a la droga... 
...si no tienes ni puta idea de lo que te -en realidad- te vas a meter.