viernes, 23 de octubre de 2015

Elecciones y cannabis en España: las propuestas de los partidos

Este texto fue publicado en VICE y esperamos que os guste.

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Legalización del cannabis: las propuestas hispanas.


“No existe el porro terapéutico, ni para el enfermo terminal.” son palabras que resuenan en mi cabeza a veces. He violado la ley centenares de veces en mi vida, si me atengo al cannabis y sus asuntos con enfermos al menos algunas decenas de veces. He cultivado cannabis y he entregado cannabis a enfermos; desde unos porros para aliviar dolores óseos a un amigo anciano a medio kilo a otro enfermo para que pudiera tener suficiente para un año. A veces lo he hecho yo sólo y a veces con algunas personitas más (amigos delincuentes también) que estaban dispuestas a ayudar, pasándose la ley por el arco del triunfo y jugándose -a veces- unos años de cárcel. ¿Y resulta que era todo mentira? ¿No existe el porro terapéutico? ¿Se hacían pasar por enfermos para darnos pena y fumarse la cosecha ajena?

Esa bonita frase -junto con otro montón de sandeces más- la dijo Gonzalo Robles, hace como una década, cuando era el figurín que el Partido Popular había puesto al frente del Plan NaZional Sobre Drogas. Nunca quedó claro si, cuando lo dijo, estaba expresando un deseo personal o lo que el creía una realidad. No era médico ni tenía experiencia alguna con el tema. Él era licenciado en “antropología social y cultural” y trabajaba para/con el PP, porque según se ve en su currículum lo único que ha sido, desde que terminó de estudiar antropología, es “político profesional”. Sigue siéndolo a día de hoy y ha pasado a ocupar desde cargos sobre drogas, como el mencionado, donde montó la vía legal para poder meter mano el dinero que la droga movía -lo vendieron al gran público como que iban a rehabilitar yonkis con ese dinero para “reparar” el daño que la droga causaba, y coló- a otros como secretario de estado del PP para Extranjería e Inmigración, o coordinador de la Cooperación al desarrollo o responsable de participación social: todos esos temas en los que el PP y el gobierno “brillan por su atención al ciudadano y por su cuidado a los grupos más desfavorecidos”. Y aunque él es de Salamanca, ha sido hasta concejal del ayuntamiento de Madrid.

Gonzalo Robles, el crack charro.


Antes que él, al frente de los temas de drogas por parte del gobierno de turno, estuvo Carlos López Riaño -que sustituyó al entonces juez Garzón tras su berrinche por no obtener de Felipe González lo que le prometió- y que tuvo el coraje de proponer algo que resultaba necesario: abrir un debate sobre la legalización del cannabis en España. Eso lo hizo allá por el año 1994, cuando 4 de cada 5 personas encuestadas estaban en contra y cuando “la droga” era uno de los grandes referentes de “preocupación” de los ciudadanos -a nivel del terrorismo- según los datos que nos servía el CIS.

Durante esos años, hubo multitud de intentos de conseguir por las vías políticas una regulación que sacase al cannabis de las draconianas listas sobre drogas y del juego de las sanciones injustas. Los usuarios de cannabis, organizándose en asociaciones de carácter local (nunca llegó a existir una de nivel nacional) combatieron las leyes, plantaron cara al asunto, formaron a muchas personas en el activismo cannábico y se estructuró una cierta forma de respuesta ante la prohibición estatal. Los cannábicos fueron consiguiendo logros a nivel local y autonómico. Por ejemplo los chicos de Pannagh que, dentro del modelo asociativo para consumidores, fueron objeto de la incautación de su cosecha en el 2005 y que tras 2 años de lucha, consiguieron que un tribunal ordenase la devolución de las plantas incautadas. Las plantas no valían ya para nada, pero el hecho de que el tribunal ordenase la devolución resultaba un empujón sin precedentes para los intereses de los usuarios cannábicos. Y desde ese momento, lo que habían sido asociaciones de personas que se juntaban con un interés común, que se defendían del estado demostrando que su actividad les alejaba del mercado negro y no resultaba en perjuicio para la salud pública se pasó al modelo de los CSC o Clubs Sociales de Cannabis, que venían a ser el gran salto cualitativo del asociacionismo activista local al modelo de cliente-no-activista.




Pasamos de asociaciones de un centenar de personas o menos, que se conocían entre ellas y cuya voluntad era la del activismo, a CSC con miles de “socios”. En ese momento, lo que había comenzado siendo una aventura activista para defenderse de unas leyes injustas, había mutado en una gran mayoría de casos hasta no tener nada que ver con el activismo y mucho con el negocio económico.

Cuando este pasado año las autoridades decidieron meter mano en estos lugares de venta de cannabis, se encontraron con “juntas directivas de asociaciones” que manejaban 60 cuentas bancarias con algunos millones de euros, derivados de la venta de cannabis, con curiosos lazos y vínculos entre los “bancos de semillas de cannabis” y estos centros de venta. Muchos de estos CSC ni siquiera tienen un cultivo de cannabis asociado con el que abastecer las necesidades de sus socios: cuando los “socios” son miles de clientes, el único cultivo que te puede abastecer es el del mercado negro negrísimo. 

Si además vendes derivados del cannabis como las extracciones y concentrados (BHO, wax, shatter, etc.) las cuentas todavía se complican más, dada la cantidad de marihuana necesaria para conseguir un gramo de estos productos. La venta de semilla de cannabis en España es legal y está registrada como excepción en las leyes sobre drogas, pero lo que no es legal es la producción de semilla y eso sigue siendo delito, aunque la abundancia de bancos de semillas españoles haga a veces olvidar que ese pequeño detalle. Llegados a este punto, ya no hablamos de activismo ni de derechos, sino de negocio puro y duro: la venta de cannabis y derivados con el dineral que mueve.

Ante este panorama, por parte de los actores políticos, tenemos al PP que sigue con su obtusa postura negacionista: todo esto es delito y no hay nada que hablar. Tenemos al PSOE que, dependiendo de lo que le convenga en cada lugar, dirá una cosa u otra, pero que no hará nada por cambiar la situación. 



Teníamos a UPyD que había incluido en su programa el asunto del cannabis y una tímida alusión a que había que regularlo como alcohol o tabaco, aunque ya sólo tenga un interés testimonial tras haber sido engullido por “naranjito Rivera”. Los de Ciudadanos incluyeron en su programa el asunto del cannabis con un enfoque regulador, aunque sin demasiado entusiasmo cuando vieron que les podían atacar por ahí. 



Izquierda Unida han sido los únicos que siempre estuvieron al lado del sentido común y apostando por sacar al cannabis y sus usuarios del entorno criminal en el que las leyes les sumergían, y en especial Gaspar Llamazares con sus intervenciones en la comisión mixta sobre drogas del Congreso y Senado. 

Y nos queda Podemos, que si bien recibieron por activa y por pasiva peticiones de que atendieran ese asunto, se han hecho los suecos y se han negado a entrar en el tema. Lo máximo que se ha conseguido de este “gran partido renovador” es un comentario en campaña electoral, de su líder Pablo Iglesias que decía haber charlado del asunto con Mujica -presidente de Uruguay- y que aunque no estaba en sus prioridades (no lo habíamos notado, eh) es un tema que “había que trabajarlo”. Una forma “elegante” de pasar del tema como de la mierda y no quedar muy mal con los fumetas: es lo bueno del cannabis, que se les olvida todo a sus usuarios.



A la vista de la inacción de la clase política, las propuestas de regulación han surgido de los propios colectivos de usuarios. En Navarra, a finales del pasado año, la ILP conocida como “Tu Papel Importa” consiguió 10.000 firmas (el doble del requisito legal) para que se pudiera tramitar la iniciativa, que busca dar seguridad jurídica a los CSC pero que está limitada por las competencias autonómicas. En Islas Baleares, la Federación de Asociaciones Cannábicas (FAC) llegó a un acuerdo con varios partidos (los que ahora gobiernan en coalición) para que se desarrollasen futuras propuestas encaminadas a avanzar en este sentido, aunque escudándose únicamente en “los usuarios terapéuticos” y sin mención alguna a los usuarios recreativos. Y ahora en Cataluña se está intentando otra ILP que necesita conseguir 50.000 firmas para poderse tramitar, y que estaría igualmente limitada por las competencias autonómicas.

Aunque sin duda, el más brillante de estos trabajos por el cambio de la realidad del cannabis, es el de Regulación Responsable. Este colectivo, formado por los principales grupos en España con intereses en el cannabis, está trabajando en la elaboración de una propuesta sólida que abarque todos los aspectos del cannabis, desde los clubs a las personas que cultivan para su propio consumo, desde el usuario con necesidades médicas al usuario que consume por razones lúdicas

Y dentro de este colectivo, la propuesta que me parece más interesante y mejor fundada es la conocido como “A por los 3 kilos!!” en la que, aunque a muchos les parezca una reivindicación exagerada, se argumenta punto por punto y en base a las sentencias existentes que han ido haciendo jurisprudencia en nuestro país, el derecho a cultivar o a disponer de lo que los jueces han estimado como una cantidad de consumo diario que llega a los 10 gramos de cannabis por día. Y las cuentas salen solas: si los jueces estiman que hay quienes consumen 10 gramos al día sin incurrir en tráfico, eso nos da un total de más de 3 kilos de marihuana al año por persona, sin ser narcotraficantes.



A muchos les puede sonar exagerado que alguien consuma 10 gramos de cannabis al día, a otros no. Es cierto que en el consumo recreativo es raro alcanzar esas cantidades, aunque para nada es algo imposible. Es raro porque normalmente las personas no tienen acceso a cantidades que les permitan dicho nivel de consumo y de gasto si tienen que recurrir al mercado negro. Pero no lo es tanto en el caso de los usuarios de tipo médico, en los que se conocen casos en los que el consumo alcanza los 25 gramos de cannabis al día. Y el grupo de Regulación Responsable aspira a ofrecer una propuesta de regulación estatal (a diferencia de las distintas intentonas locales a través de ILPs) para el cannabis que no deje a nadie fuera y que establezca un sendero sobre el que trabajar, a nivel estatal.

¿Qué partido tomará la ventaja y dará la cara para enfrentar la regulación del cannabis a nivel estatal? 
No lo tengo nada claro a estas alturas, porque realmente de los políticos -los de la casta y la neocasta- no espero nada, ni siquiera que intenten aparentar inteligencia. Pero que llevamos décadas con una prohibición sobre el cannabis que causa más daño social, humano y económico que la propia droga, es algo que no se puede discutir ya. 


Robe Iniesta, maestro de maestros y yonki de pro.


De momento lo mejor, en el fumeteo, es que sigas aplicando el consejo de Robe Iniesta: “podéis hacer lo que queráis, estáis en un país libre.... eso sí, que no os vean!”


2 comentarios:

Anónimo dijo...

Me sorprende con lo puesto que estas en el tema que no hayas reflejado la opinón al respecto de Ciudadanos.
Lo han dicho ya unas cuantas veces: despenalización y legalización o al menos descriminalización.
No tengo nada que ver con ellos pero si voto probablemente esto afecte al sentido de mi voto.

Symp dijo...

Creo que deberías, antes de ponerte a opinar, aprender a diferenciar entre despenalización, legalización y de(s)criminalización (cosa que en España existe desde siempre, ya que tomar drogas o poseerlas para el propio consumo, no es delito sino una falta administrativa).

Si eso va a afectar al sentido de tu voto, empieza por comprender los conceptos: ni son iguales ni quieren decir lo mismo.