"Se cometen muchos menos errores
usando datos incorrectos
que no empleando dato alguno"
Charles Babbage
usando datos incorrectos
que no empleando dato alguno"
Charles Babbage
En alguna ocasión se ha hablado aquí de las purificaciones de sustancias, como parte de los pasos que se pueden dar en un consumo orientado a la reducción de riesgos.
Aunque el ejemplo que se puso, gráficamente ayudado, fue con un fármaco que tiene uso lúdico, no representaba el mejor ejemplo de lo que se podría lograr con esos métodos, ya que sus diluyentes al menos son conocidos y no resultan dañinos para la salud (más allá de tupirte las narices si esnifas demasiado yeso de tomarlo sin purificar).
Hay otros casos, en los que el uso de métodos algo más avanzados de purificación de la sustancia deberían ser obligatorios para todo aquel que tenga algo de masa encefálica dentro del cráneo.
Hablo de los inyectables que se preparan partiendo de la heroína, cocaína u otros productos adquiridos fuera del entorno farmacéutico y más concretamente, a aquellos que no están pensados para ser inyectados.
En esta ocasión, y aunque la sustancia que se va a usar como ejemplo gráfico, es la misma (el metilfenidato) se podrá ver como emplear un filtro de 0'45 micrómetros de diámetro (o lo que es igual... 450 nanómetros) en sus agujeros, para filtrar una solución y dejarla "casi" preparada para poderse inyectar y habiendo eliminado todos los restos no solubles y también una buena parte de las bacterias que la muestra original pudiera tener.
¿Bacterias también?
Pues sí.
Las bacterias miden la inmensa mayoría entre los 0'5 micrómetros y los micrómetros.
Este filtro, un "Sartorius" de 0'45 micrómetros, está por debajo del tamaño de la mayoría, con lo cual, la solución que resulta de pasarse por el filtro se puede considerar a casi todos los efectos, una solución estéril.
Esto es un filtro Sartorius (es sólo la marca, hay otros como "Sterijet").

No es más que un pequeño trozo de plástico circular, con dos zonas que en medio contiene un filtro que funciona con la presión de la inyección de una jeringuilla común.
Tiene un enganche en su parte trasera para la jeringuilla y uno en la delantera para que si se quiere, la solución ya filtrada, vaya directamente a un recipiente adecuado a través de un tubo o catéter de plástico.
Las especificaciones del filtro.

En su parte trasera vemos las carecterísticas y sobre todo, ese número que indica qué clase de filtrado vamos a obtener usandolo.
En este caso.... 0'45 micrómentros.
Y comenzamos, con una disolución de "Rubifen" para extraerle el metilfenidato, pero que en este caso podría ser de heroína para inyectarse, o de cocaína (siempre atendiendo a la capacidad de disolución) vamos a pasarla por el filtro.
Aunque se ha dejado reposar, y esta el metilfenidato disuelto y el yeso en el fondo, SIEMPRE quedan partículas de yeso y de otros no solubles, como el polvo y bacterias en ella.
Y aunque no fuera así, en el momento que absorbemos del recipiente donde está para separarlas, siempre se produce movimiento aunque nosotros no lo veamos.
Lo cierto es que yo moví un poco la solución para ver el efecto del filtro mejor...
Lo del vaso es la solución de Rubifen (yeso y mfd).

Ese es el material usado.
El vaso con el producto disuelto, jeringuilla, y un vaso estéril de muestras.
El procedimiento es simple; se carga la jeringuilla con la disolución ya hecha, y se conecta el filtro en la punta de la misma.
Se presiona (sin hacer demasiada fuerza, no es necesario) y por el otro lado, sale el producto en disolución de una forma totalmente limpia: transparente y sin una sola partícula.
Hacía tiempo que no veía yo un agua asi de transparente... y daban ganas beberla (si no fuera porque tenía dentro casi medio gramo de metilfenidato.

La jeringa cargada y a punto para soltar el producto de su filtrado en un vaso, aunque podría ser otro recipiente o incluso un cateter.
Purificar y limpiar de posiles bacterias, tiene muchos usos posibles.

Y aquí el vaso tras una cuantas jeringuillas que recogieron toda la disolución (me pasé con el agua, pero me daba igual porque no tenía prisa).
Luego lo que queda, ya sabéis lo que es: evaporar.
Tened en cuenta que si vais a usarlo como solución inyectable, el proceso acaba aquí, y que no es bueno para inyectarse cualquier agua, sino una solución esteril y además, que esté equilibrada tanto en su ph como en su carga de sales e iones, para que no provoque destrucción celular en las células y tejidos que primero encuentre.
¿Por qué?
Porque cuando en un sistema que está a una cierta concentración de sales, introducir una gran cantidad de fluido que no está a esa concentración, hará que o bien las células tengan que soltar iones para equilibrarse (a través de su membrana osmótica) o bien adquirirlos.
Esto puede hacerlas explotar, y de hecho, para obtener la carga en cromosomas de un nucleo celular, en el laboratorio se usa el agua.
Una gota de agua sobre la celula, la hace explotar por la diferencia de iones entre el interior y el exterior.
Es por eso que no se debe beber el agua destilada: robaría iones de todo el aparato digestivo hasta equilibrarse con el resto del cuerpo.
No es venenosa como piensan algunos. Yo la he bebido en ocasiones, pero no mas de un par de jeringas de 10 mililitros para probar a ver si le saco algún sabor. No más que eso.
Cuando el objetivo sólo era refinar aun más una solución para extraer algo, sólo ya hay que seguir con el proceso habitual.
Primero evaporar con tiempo o al baño maría, sobre una superficie que luego se pueda rascar para extraerlo. Y luego recolectar.
Este es el plato, cubierto de cristales de metilfenidato que obtuve con esta disolución ultrapurificada.

Bien cargado de blanco nuclear... cristales, ñam!!!
Y este el resultado final, en una foto un poco más atrevida que no ha conseguido captar la belleza de algunos de ellos, pero seguro que da una idea y pone los dientes largos, sobre lo que rascando saqué de ese platito.

Esos cristales níveos dan gusto sólo con verlos.
Aunque seguro que otros disfrutan más de lo que les tengo preparados para la próxima entrada. No me resisto a decirlo.
La próxima semana, y para gusto de aquellos que se están iniciando con la química o con las cuestiones de la ciencia más práctica, tendréis una entrevista a un personaje de lo más curioso. Aunque trabaja como educador en Francia, nació en España y ha residido aquí durante casi toda su vida hasta hace unos años que emigró.
No es alguien que haya hecho una carrera de ciencias, pero sin embargo, entre sus pasatiempos, está la síntesis de sustancias, y otras cuestiones más sencillas y prosaicas, como prepararle a su pareja para salir de fiesta medio gramo de cocaína pura extraída por él mismo de la planta de la coca (como quien hace una tortilla), y tratada hasta acabar siendo un clorhidrato de cocaína de la mejor calidad (no sólo no tiene nada que envidiar al producido en Sudamérica, sino que le supera en muchos aspectos, y sobre todo, en pureza y ausencia de adulterantes).
Seguro que devoraréis sus palabras, y que os encantarán las fotos de algún proceso.
¿Quién dijo que la ciencia era aburrida?

