sábado, 15 de marzo de 2008

Iglesia y Drogas. Entrevista a Xabier Pikaza


Hace un par de días, los medios de comunicación nos sorprendían con titulares sobre los "nuevos pecados" que consideraba la Iglesia Católica. Los tildaban de pecados sociales, y entre ellos incluían la destrucción del medio ambiente, el enriquecimiento salvaje a costa de otros, el narcotráfico y también el consumo de drogas. Pocos medios daban la noticia con un mínimo de rigor, y muchos, sobre todo medios sudamericanos usaban las declaraciones para apoyar el prohibicionismo cuestionado en algunos países.

Algunos medios abrían sus noticias con una frase, que mostraba el desconocimiento y el integrismo de Juan Pablo II (no sabrán que ya murió y con él su "reinado") que no pasa de ser su opinión, y no es una norma de ningún tipo para quien sea creyente y siga la doctrina católica: "La droga es un mal y al mal no se le hacen concesiones."

En un momento histórico en el que las discrepancias son mayores en el terreno de la política de drogas, que desde USA se dicta y parecen acatar el resto de países sin evaluar las premisas en que se basa, ese presunto "cierre de filas" entre la Iglesia y Estado frente a las drogas, parecía ser un cheque en blanco de apoyo, aumentando la confusión y fomentando la ignorancia frente a la tan necesitada ilustración farmacológica y modelos de consumo dentro del ámbito de la reducción de riesgos.


Este caballero, 
que parece que se ha caído en una marmita de MDMA, 
es Xabier Pikaza, 
un tipo que se pasa el día amando, y sin drogas.... ;) 


Hace tan sólo unas horas, y tras varios meses de debate, el ministro de Justicia argentino ha dado tramite a un proyecto de ley para despenalizar el consumo de drogas en aquel país, tras defender una política de reducción de riesgos ante la 51ª Reunión de la Asamblea de la ONU sobre Drogas y Narcotráfico, en Viena.
Este cambio de tendencia en materia de drogas y consumo, ha sido apoyado en dicha asamblea por los representantes de Gran Bretaña, Países Bajos, Suiza, Brasil, Ecuador, Bolivia y Uruguay, y es un cambio radical para los consumidores argentinos desde las leyes que sancionaron el consumo en 1989.

La droga, como ente inespecífico, sigue siendo un factor de primer orden mundial, que justifica desde políticas de ocupación encubiertas a violaciones continuas de los derechos individuales más básicos. Pero, ¿hasta dónde es real ese supuesto apoyo de la Iglesia Católica a esos actos que interfieren con la libertad de elección del ser humano?

Con excusa de estas declaraciones de un miembro del Vaticano, le pedí a Xabier Pikaza, escritor y teólogo, que nos explicase éstas y otras cuestiones. Si tuviera que definirle, hasta donde le conozco, diría que es una persona totalmente implicada en una doctrina y práctica del amor y la libertad del ser humano más allá de toda ideología. Libertad que en su caso, al aplicarla a su pensamiento y enseñanza, con todas sus consecuencias, le ha costado más de un quebradero de cabeza en el pasado. A cambio, la praxis de la coherencia, le permite dormir sin pelear con la almohada.

Sin estar de acuerdo con todas sus opiniones -valientes en muchas cosas y contenidas en otras-, y teniendo en cuenta que no es alguien familiarizado con la terminología de las drogas, aceptó responder a mis preguntas y como tal aquí las transcribo, sin modificar ni eliminar parte alguna.




- Drogoteca: Buenos días, Xabier. Tengo la costumbre de comenzar preguntando generalidades, porque quién no le conozca le interesará conocer algunas. Así que pónganos al día y preséntese.

- Xabier Pikaza: Me llamo Xabier Pikaza Ibarrondo (en mi DNI pone Jabier), nací el 12 de Junio de 1941 en Orozko, Vizcaya. De joven cursé estudios en Salamanca y Roma, y luego los amplié en Hamburgo y en Bonn (Alemania). Soy doctor por Teología por la Universidad Pontificia de Salamanca y de Filosofía por la Universidad de Santo Tomás, de Roma. Soy licenciado en Ciencias Bíblicas por la Instituto Bíblico de Roma. He sido durante treinta años, del 1973 al 2003, profesor de la Universidad Pontificia de Salamanca. Ese último año dejé la docencia y vivo dedicado a mis estudios, con Maria Isabel, mi mujer, en un pequeño pueblo de Burgos.

- Drogoteca: Las personas que le conozcan le tendrán vinculado a la Iglesia Católica, aunque algunos no sepan cuál es su relación actual y cuál ha sido. ¿Nos la explica?

- Xabier Pikaza: No creo que haya dado grandes cambios. Sigo siendo el que fui, en una línea algo distinta. He sido religioso mercedario y presbítero de la Iglesia Católica. Por razones personales e institucionales, dejé la Orden de la Merced y pedí la dispensa del presbiterado, o de otra forma dicho, abandoné el sacerdocio.
Me casé con María Isabel, dentro de la Iglesia Católica, de manera que soy un católico sin más. Por otra parte, no creo que la distinción de laicos y sacerdotes sea esencial en la Iglesia. Todos los cristianos formamos parte del llamado "pueblo de Dios", aunque podemos ejercer funciones distintas.


- Drogoteca: La excusa para esta entrevista ha sido la publicación el día 9 de Marzo de unas declaraciones de monseñor Gianfranco Girotti, director del penitenciario apostólico, en el periódico oficial del Vaticano.
¿Quién es este caballero que nos actualiza los pecados y habla de adaptarlos a la realidad social? ¿Qué es el penitenciario apostólico? ¿Qué valor tienen sus declaraciones? ¿Son vinculantes y normativas, son opiniones, son un término medio o un simple nuevo enfoque?

- Xabier Pikaza: No estoy muy puesto en estas cuestiones, pues mi especialidad es la Biblia y la experiencia básica de la fe cristiana, en relación con otras religiones. Pero puedo responder de un modo sencillo a lo que preguntas.
La Penitenciaría Apostólica es uno de los "dicasterios" o ministerios en los que está dividido el Gobierno del Vaticano. Es menos conocido que otros (como el de la Doctrina de la Fe o el los obispos), pero tiene una función que ha sido importante en el pasado: regular el desarrollo del Sacramento de la Penitencia, reservándose el derecho de perdonar algunos pecados especialmente graves, que los curas normales no podían perdonar, vinculados sobre todo con la vida y acción de los mismos sacerdotes, o levantar la excomunión de los que habían sido apartados de la comunión de la Iglesia.

En un sentido más extenso esta Penitenciaría se ocupa de organizar y "actualizar" el sacramento de la penitencia, actualmente muy en crisis, pues los católicos que se confiesan son ya una minoría. Pues bien, el presidente de este "ministerio" es el Penitenciario Mayor, el cardenal James Francis Stafford y su Regente o secretario es el Padre Gianfranco Girotti, O.F.M. Conv. (es decir, un franciscano). Ese Monseñor Girotti ha dirigido un curso especial para confesores en Roma, y al final de ese curso, de un modo "semi-oficial", ha concedido una entrevista a un periodista (Nicola Gori), ofreciéndole algunas impresiones sobre el curso y, especialmente, sobre los nuevos problemas del sacramento de la penitencia y de la visión de los pecados a comienzos del siglo XXI.
No se trata, por tanto, de una doctrina oficial, sino de una opinión oficiosa, aunque importante. Creo que la repercusión mediática ha sido excesiva, sacando a veces fuera de contexto algunas de las palabras de Girotti.


- Drogoteca: Muchos tal vez no lo recuerden o nunca hayan recibido formación religiosa y no conozcan la diferencia entre un pecado mortal y un pecado venial. Aunque posiblemente para un teólogo esa distinción sea demasiado simplona, ¿nos puede explicar brevemente la diferencia según lo que marca la doctrina católica? Estos "nuevos" pecados, ¿en que categoría normativa se supone que caerían?

- Xabier Pikaza: Pecados "mortales" son aquellos que implican la "muerte espiritual", es decir, que son merecedores de la "condena" más grave. Serían equivalentes a los "delitos mayores", que deberían ser castigados con una pena de muerte (según las leyes antiguas).

En sentido estricto, aunque los teólogos y moralistas han discutido sobre ello, los pecados mortales, que separan a un hombre o mujer de la vida de la Iglesia serían matar a otras personas (de un modo más o menos directos), apostatar (es decir, separarse de la misma Iglesia) y un tipo de adulterio en sentido estricto (romper la vida y unidad de otra familia).

Después se han añadido otros pecados mortales, relacionados con la injusticia (el robo) y, en ciertos ambientes, con unas relaciones sexuales desordenadas (que no estarían vinculadas al amor). Junto a esos pecados "mortales" se suele hablar de pecados graves (es decir, importantes) y también de pecados leves o veniales, que no llevan implícita una forma de muerte.


- Drogoteca: Tengo la sensación de que la mayoría de personas que pasan por esta página, no son muy católicas, así que a efectos prácticos les dará bastante igual pero... ¿Qué dice la doctrina oficial de la Iglesia Católica sobre la existencia del infierno? ¿Existe? ¿Es un lugar? ¿Un estado del alma?

- Xabier Pikaza: Sabes que hay opiniones distintas sobre el tema. El infierno está vinculado a la libertad del hombre, que puede "negarse" a ir con Dios. En ese sentido, el infierno es necesario, si se cree en la libertad. Un cielo a la fuerza no seria cielo, para hablar en términos sencillos.

Lo que pasa es que con cierta frecuencia se ha tomado el infierno como un castigo de Dios. La mayor parte de los teólogos piensan que esa visión del Dios que castiga a los malos es contraria al evangelio. Por otra parte, hay muchos teólogos y cristianos que piensan que el infierno es "posible", pero que Dios, por su misericordia, conseguirá de un modo u otro que todos los hombres se "salven"; es decir, que Dios les salvará.


- Drogoteca: Si la Iglesia Católica –y a partir de este momento me refiero a su jerarquía y a los miembros mas cercanos a la ortodoxia– trata de adaptar la condena de ciertos actos a la realidad social, como hablar del enriquecimiento a costa de los demás, de la destrucción del medio ambiente o incluso de la avanzada ingeniería genética... ¿No debería primero empezar por tomar contacto con la propia vida del pueblo? ¿No ha perdido, si es que alguna vez tuvo, como institución, el contacto con la realidad social y sus necesidades?

- Xabier Pikaza: Para Jesús no hay más que un pecado, que es no amar, es decir, no compartir la vida con los demás, en un sentido activo y receptivo. En esa línea, la única "lista" de pecados del Nuevo Testamento es aquella donde se habla de no dar de comer al hambriento, no dar de beber al sediento, no vestir al desnudo, no acoger al extranjero, no visitar al enfermo y no ayudar al encarcelado. Así lo dice el evangelio de Mateo, cap. 25. Pero después, al hacerse una institución social muy importante, la Iglesia se ha sentido obligada a ofrecer unas normas de conducta social más concreta y lo ha hecho a lo largo de sus primeros 2000 años, como educadora moral de occidente. La misma religión, que en principio es experiencia de gratuidad y de amor mutuo, se ha moralizado.

De todas maneras, la lista de pecados "capitales" (es decir, importantes, pero no necesariamente mortales), formulada por el papa de San Gregorio, en el siglo VI (soberbia, envidia, gula, lujuria, ira, avaricia y pereza) puede tener un sentido educativo, si se interpreta bien, pues ayuda a vivir de un modo mesurado. En ese momento, la Iglesia vivía aún inserta en la marcha de la sociedad, siendo en gran parte el motor de esa misma marcha.

Pero los últimos siglos la iglesia se ha separado un poco (o un mucho) de la dinámica social, aislándose de la dinámica del mundo, convirtiéndose en una especie de fortaleza cerrada por dentro, por miedo a los de fuera. En ese sentido, se puede decir que ella tiene que adaptarse, volviendo a “estar en la realidad”, como decía un gran cristiano, al que traté, antes que le asesinaran: Ignacio Ellacuría. La Iglesia debe estar en la realidad, pero no tiene por qué conocer los últimos avances en ecología y economía, en bioética y en medicina (ni en lo que implican los nuevos tranquilizantes o excitantes), por poner unos ejemplos significativos. Ella no es una institución científica, no sabe de todo. Pero puede y debe decir que las tecnologías deben ponerse al servicio de todos los hombres y mujeres y, en especial, de los más necesitados.

Yo creo que en esa línea quieren situarse las reflexiones que hacía Girotti sobre los nuevos "tipos" de pecados. Por eso, el problema no está en el deseo de orientar, desde una vertiente religiosa, a los que tienen deseos de ser orientados. El problema está en saber si esa orientación se ajusta al proyecto de Jesús y si responde a la problemática de nuestro tiempo y si sirve de educación en humanidad.


- Drogoteca: Hasta ahora, si no me equivoco, la postura oficial de la Iglesia no condenaba el consumo de ninguna sustancia, sino que condenaba cualquier hábito que supusiera una destrucción física o psíquica del individuo. ¿Es correcto? Dentro de esa perspectiva, el consumo de heroína o cocaína, por nombrar dos sustancias cuyo abuso puede provocar problemas de salud, no se diferenciaba esencialmente del consumo de tabaco, hamburguesas o pastelitos de chocolate. La consideración de "pecado" que podían recibir era dependiente de las consecuencias derivadas de su forma de uso sobre el sujeto. ¿Cambia en algo la posición con las declaraciones de Girotti?

- Xabier Pikaza: En principio, Girotti no dice qué pecados concretos se pueden cometer en el mundo de las drogas, sino que ofrece un principio general, diciendo que debe tener mucho cuidado porque “por medio de las drogas se debilita la psique y se oscurece la inteligencia, haciendo que muchos jóvenes queden fuera del ámbito eclesial” ("si indebolisce la psiche e si oscura l'intelligenza, lasciando molti giovani al di fuori del circuito ecclesiale"). El mal de las drogas estaría en que producen un "debilitamiento y oscurecimiento de la psique-inteligencia", que incapacita al ser humano (especialmente a los jóvenes) para vivir una existencia consciente y libre (como se supone que pide la iglesia). Pero hará falta ver si eso es cierto, y si es cierto en todas las ocasiones.

Por otra parte, Girotti no resuelve el problema más importante, el más sangrante, vinculado al mercado "ilegal" de drogas de diverso tipo que es, a mi juicio, el mayor de los pecados, con clanes mafiosos y con gran cantidad de muertos y miles de encarcelados en todo el mundo. En ese campo del “tráfico de drogas” se podría hablar de pecado capital. Al mover mucho dinero “ilegal”, el mercado de la droga se ha convertido en uno de los motivos más fuerte de violencia.

Volviendo al tema anterior. Por lo que toca al consumo de drogas, la postura de la Iglesia oficial ha sido siempre bastante "amplia" (ha sido más que tolerante). Por analogía, podemos recordar en este campo el tema del vino. En contra, por ejemplo, del Islam, la Iglesia no sólo ha permitido el consumo del vino, sino que lo ha estimulado y sacralizado como medio "sacramental" de comunión (de unión de personas que beben recordando a Jesús) y como signo de disponibilidad a la entrega de la vida a favor de los demás (sacrificio). El uso de un tipo estimulantes no sólo ha sido tolerado, sino que se podría decir que ha sido promovido en la Iglesia.

Pero hay unos principios “reguladores” en el uso de ese vino (y de todo vino):
(1) Los que consumen vino (o droga) deben conservar la libertad y la conciencia básica, para poder ser ellos mismo y amar a los demás.
(2) El uso del vino (y de la droga) debe ser comunitario, en el sentido extenso de la palabra: debe fomentar la comunicación y la solidaridad mutua.

Quiero insistir en esto. Con la tradición judía, Jesús y la Iglesia primitiva han conocido los riesgos del vino. A pesar de eso, han tomado la bebida como un signo “sacramental” de salvación, es decir, de transformación interior, de vinculación social (se trata de una copa compartida) y de esperanza utópica (por no decir “escatológica”, en lenguaje cristiano).

Los que beben juntos recordando a Jesús saben que habrá un “final bueno”. En su Última Cena, Jesús ha despedido a sus amigos con una copa de vino, prometiéndoles que la próxima la tomaría con ellos en el Reino de los cielos (Mc 14, 25). Eso significa que el vino compartido (vino-vino, no un sucedáneo, ni una gotita) es signo de algo más grande, de una esperanza superior de humanidad. Ese vino no se cierra en sí, no es vino de borrachera egoísta, sino que es una empresa y promesa común de salvación.

En esa línea, habría que distinguir en el uso y finalidad de los "estimulantes", precisando lo que pueden tener de ayuda humana (personal y social) y lo que puedan tener de riesgo de destrucción psíquico-intelectual (y social). Lo mismo en el caso del vino como en el de otras drogas. Éste es un tema que se debe seguir estudiando en el plano médico y económico, social y religioso. Pero, en sentido general, puedo decir que hay un tipo de estimulantes que pueden ayudar a vivir mejor, con más conciencia, con más compromiso (como se supone que es el vino, en la celebración cristiana de la eucaristía), y otros que pueden ser destructores de raíz, porque aíslan, porque crean una adicción que impide vivir en libertad, quizá porque son peligrosos para la salud…

Los críticos radicales dicen que la mayor parte de las drogas están en esa segunda línea, en la línea destructora: no abren la inteligencia, sino que la cierran; no crean libertad, sino que promueven adicción; no curan ni animan, sino que esclavizan, de manera que se puede hablar de una drogo-dependencia, de una esclavitud, de una destrucción causada por las drogas… Este riesgo hay que tenerlo muy en cuenta.

Por eso hay que distinguir los casos entre drogas y drogas (entre las que crean adicción y las que no), entre personas a las que “abren la conciencia y la capacidad de amor” y personas a las que destruyen. En esa línea, más que tema de pecado (y de policía) el consumo de drogas es un tema de educación, de discernimiento, de madurez y, sobre todo, de desarrollo personal y de vinculación social. Lo que importa es que los seres humanos puedan vivir en libertad, siendo felices, para amarse con más intensidad. Desde ese fondo debe valorarse el tema de las drogas.


- Drogoteca: Si la Iglesia no tiene por qué saber lo último sobre ecología, medicina o química... ¿con qué legitimidad se pronuncia sobre estos aspectos? Nunca he visto en un documento doctrinal de la Iglesia hacer una distinción entre sustancias, a pesar de que los usos, objetivos y riesgos de cada una varían como del día a la noche. ¿Quién definiría en este caso qué son y que no son "drogas" pecaminosas? Si ese papel queda relegado a los estados... ¿no se estaría produciendo un apoyo incondicional y nada crítico a los gobiernos que aplican la prohibición, a pesar de los males que se sabe que genera esta medida?

- Xabier Pikaza: La tarea de distinguir sustancias y sustancias no pertenece ni a la Iglesia ni al Estado, sino a los científicos y antropólogos, a los sociólogos y psicólogos. Éste es un tema de cultura general, es decir, universal. Pienso que la Iglesia no puede ni debe entrar en ese campo, atribuyéndose un derecho superior y haciendo por sí misma distinciones entre drogas y drogas, ni tampoco el Estado.

El Estado puede regular, en un sentido, el uso de drogas, según un consenso social, para defensa de las libertades básicas de los ciudadanos. Pero creo que no tiene autoridad para decir si son buenas o malas, ni debe prohibirlas, siempre que no destruyan el tejido social. La política actual, de tipo prohibitivo y policial (vinculada a los grandes negocios mafiosos del narcotráfico, con miles de encarcelados como consecuencia) no me parece la mejor. De todas formas, el problema es complejo y no es fácil ofrecer soluciones generales.

Por otra parte, tampoco la Iglesia tampoco puede ni debe entrar en distinciones sobre drogas, ni en prohibiciones, sino potenciar lo que está al servicio de la libertad humana, de la felicidad personal y de la solidaridad social. El interés de la Iglesia ha de estar en que las personas puedan ser capaces de vivir en libertad y de amar. El tema de “las drogas” se inscribe en un campo más extenso: en el campo de las cosas que pueden ayudar al ser humano o destruirle.

En un sentido la droga puede ser buena. Pero en otro sentido puede convertirse en adicción destructora, el riesgo mortal. En esa línea, la Iglesia podrá decir que lo que destruye al ser humano es malo, lo que le ayuda a vivir y ser feliz, compartiendo la vida con otros, en amor generoso, es bueno.

Para que esto sea posible (para que el consumo de estimulantes sea positivo) resulta necesaria una madurez humana, una buena educación personal (y social) y religiosa. Pienso que por el camino de las prohibiciones no se arregla casi nada (o nada), a no ser en casos extremos. Hay que promover una buena educación cultural y social, poniendo de relieve los problemas y valores de fondo del uso y abuso de las drogas, en el campo médico, psicológico y social.

Volviendo a mi campo, la Iglesia tiene que educar para la libertad radical y el amor, no por prohibiciones, sino por estímulos positivos. Ella tiene que mostrar que el valor más grande vida es precisamente el gozo de vivir y de compartir, frente al cansancio y desánimo que parece extenderse por muchas partes. Ella debe poner de relieve el valor positivo de la meditación, de la purificación mental, del gozo interior, etc.
En ese sentido, la Iglesia no puede empezar siendo enemiga de las drogas, pues lo que ella quiere ofrecer está en la línea de lo que pueden ofrecer algunas drogas (en línea de gozo, de plenitud interior, de mayor solidaridad).


- Drogoteca: Hace poco, un periodista a raíz de un libro publicado sobre la ebriedad, decía que el derecho a la ebriedad es un derecho humano fundamental, y que eran el estado y la Iglesia los que nos privaban de él. ¿Qué opina de ese derecho y de su represión institucional?En la línea de lo que ha comentado antes sobre el infierno, si éste es una consecuencia de la libertad del ser humano... ¿en que medida debería permitírsenos optar libremente?
¿Que valor puede tener una sociedad perpetuamente sobria por obligación legal y religiosa?

– Xabier Pikaza: No sé si la ebriedad es un derecho, ni me interesa saberlo. Lo que es un derecho es la libertad básica, libertad que se puede emplear para el bien y para el mal (en fórmula bíblica), libertad para escoger un camino de vida y para relacionarse con los demás. Dando un paso más, que yo sepa, pienso que la Iglesia no ha prohibido nunca emborracharse y, por lo menos, no ha dicho que la borrachera sea un pecado muy grave (incluido en la gula). Lo que es "pecado", según la convicción de la iglesia, es que un ser humano (hombre o mujer) renuncie voluntariamente a su libertad y su capacidad de pensamiento y de amor.

Para decirlo de un modo personal: Tú tienes el derecho (la libertad) de emborracharte o perder la conciencia normal. Pero, si te haces adicto al alcohol, si optas por una borrachera constante, que te impide ser persona libre, si niegas tu libertad y de alguna manera vas en contra de lo que has querido elegir tú mismo…cometes objetivamente (subjetivamente es otra cosa) un “pecado”. Mirado así, el pecado no está en la droga, sino en la pérdida voluntaria de humanidad (de libertad). No es un pecado para que después te castiguen (para que Dios te mande al infierno), sino un pecado que lleva en sí mismo el castigo, que es la destrucción personal. Uno es libre para elegir y, en concreto para elegir la droga, pero si elige un tipo de drogas y/o de usos puede destruirse.

Creo que el hombre ha de ser libre, incluso para decidir no ser libre (estar siempre emborrachado) o para matarse. En esa línea, el suicidio es un derecho del que no se le puede privar a nadie. Otra cosa es que sea positivo el suicidarse. En ese campo, la Iglesia supone que si un hombre "decide suicidarse" está destruyendo su vida, que es un don que ha recibido de otros, una vida que, en último término, no es solamente suya (sino don de Dios). Así se puede decir que un suicidio totalmente consciente iría en contra del "regalo de la vida" (sería un pecado). Pues bien, a pesar de ello, creo que a nadie, ni a un preso, se le puede quitar el derecho a suicidarse. Lo que hay que hacer es educar para el amor y la conciencia de la libertad, educar para vivir y no suicidarse, educar para la madurez y el gozo.

Pasando al último tema, una sociedad perpetuamente sobria por obligación legal y religiosa me parece una sociedad castrada. Creo, además, que la prohibición sería contraproducente, como en el caso de la Ley Seca, de ciertos estados de USA hace casi un siglo. De todas maneras, el tema es complejo y habría que estudiarlo desde lo que ha sucedido y está sucediendo en diversas culturas, como la musulmana, donde el uso de alcohol está prohibido, mientras la sociedad es mucho más tolerante en el campo de las drogas "blandas".


- Drogoteca: Sabrá que los vinos de la antigüedad, que algunas crónicas dicen que debían ser disueltos en hasta 20 partes de agua para evitar su peligro, contenían drogas de plantas mucho más potentes como vehículo de embriaguez que el alcohol. Pero aunque esto no hubiera sido así, ¿no le parece significativo que el primer milagro recogido en la Biblia que realiza Jesús de Nazareth, lo hace a petición de su madre y es para convertir agua en vino, y permitir así que una fiesta de bodas continúe tomando un psicoactivo?

- Xabier Pikaza: Ya he respondido antes. Vino y drogas han tenido una conexión profunda con la religión que permitido, regulado y "sacralizado" su uso. Los antiguos han sabido que vino y drogas ofrecían unos valores positivos, pero sabían también que pueden convertirse en fuerzas de destrucción. Como se ha dicho desde antiguo, “corruptio optimi pessima" (la corrupción de aquello que es lo mejor, se convierte en lo peor). La droga tiene unos aspectos buenos, pero puede convertirse en lo más destructivo.

En ese sentido, gran parte de los pueblos antiguos han regulado algún tipo de droga o vino, y lo han hecho básicamente en un plano de educación o "institucionalización" religiosa (o cultural). En esa línea ha habido iniciaciones, aprendizajes, acompañamientos, etc. Además, las drogas eran más “naturales”, no tenían el refinamiento y fuerza de algunas de las de la actualidad. Pues bien, ese control o, mejor dicho, ese acompañamiento cultural/religioso de la droga ha desaparecido en gran parte en nuestro mundo moderno.

El peligro de nuestra cultura es que corre el riesgo de dejar a los hombres y mujeres (especialmente a los adolescentes) en manos del riesgo del vino y la droga, sin ninguna iniciación, ni acompañamiento. La droga queda así en manos de la jungla de los deseos y apetencias de los particulares, de manera que los jóvenes pueden beber y drogarse sin iniciaciones, sin controles culturales, rompiendo las medidas. De esa manera, muchos corren el riesgo de volverse adictos o, mejor dicho, dependientes de la droga y del vino hasta extremos de esclavitud y de muerte.

Lo que es malo no es la droga, sino la esclavitud que imponen cierto tipo de drogas, en un mundo condenado a la pura lucha por la supervivencia. De esa forma, vino y droga pierden su función básica, su valor humanizador, y corren el riesgo de volverse destructoras. Por eso, hace falta una nueva iniciación, una nueva formación cultural e incluso religiosa, en este campo.



Xabier Pikaza con "El Chino", 
conocido delincuente charro. ;)



- Drogoteca: Tengo la impresión de que hay una gran distancia entre la praxis y magisterio de la iglesia y la realidad. Usted parece centrarse en la experiencia del amor en todas sus facetas (mucho más cercano al mensaje de Jesús), y también entender que hasta donde le correspondería, la Iglesia debería formar y guiar a aquellos católicos que buscasen la experiencia mística. ¿Dónde se encuentra en la Iglesia esa educación para la experiencia mística? Y hablando de educación, ¿cree que la educación obligatoria en la escuela debe ser laica o debe llevar aparejados valores propios de una religión en concreto?

- Xabier Pikaza: Son demasiadas preguntas para responder brevemente. De un modo telegráfico, te diré que la iglesia debe educar en su mismo espacio vital, es decir, en el ámbito de las comunidades cristianas, sin imponer sobre el Estado (sobre todos) un tipo de enseñanza. Pero la Iglesia no es una institución privada, sino pública. Por eso, ella puede promover espacios públicos de iniciación, sin imponerlos por ley, ni por obligación de Estado.

La escuela es un reflejo de la sociedad y así debe expresar lo que la sociedad quiera, por consenso. Por eso, creo que el Estado puede regular, pero no imponer un tipo de orientación en las escuelas. Por otra parte, el hecho de que las escuelas públicas estatales sean (y deban ser) “laicas” no quiere decir que sean antirreligiosas, ni mucho menos. Las escuelas públicas deben ser lugares abiertos para la educación en diálogo, de manera que en ellas puedan encontrarse y fecundarse las diversas formas de entender la realidad.

No se trata de “ocultar” en la escuela el tema religioso, sino todo lo contrario. Se trata de que la religión entre precisamente en la escuela, donde han de entrar los temas principales de la vida humana, pero no de forma impositiva, sino a través del diálogo y del estudio conjunto. Si dejas la religión fuera de la escuela (de la ilustración, del diálogo) corres el riesgo de crear fanáticos. Entre los aspectos de una buena educación para la humanidad y para el diálogo debería estar en aprendizaje vinculado a la maduración humana. En este plano debería entrar el estudio de las religiones, pero no de un modo confesional, sino de conocimiento y de diálogo en libertad.


- Drogoteca: Le veo vincular el uso de drogas a un contexto, no sólo cultural y por lo tanto variable y redefinido en cada momento, sino también a un contexto sacralizado.
Comenzando con la destrucción del templo de Eleusis y erradicando ese culto, no tengo la sensación de que a la Iglesia le interese o aliente el uso de ciertas drogas, que además de no presentar los peligros de adicción y destrucción psico-física de otras sustancias, su valor radica en la revelación de la experiencia "mística" (independientemente de la orientación religiosa), como son los enteógenos. Drogas como la LSD, los hongos psilocibios, o los cactus con mescalina, producen en un contexto adecuado una serie de revelaciones personales, y no necesitadas de interpretes, de la experiencia divina. ¿Cree que hay cabida en ese contexto para una Iglesia que se erige en poseedora e interprete de la única verdad religiosa?

- Xabier Pikaza: No quiero entrar en este tema de las drogas como medios de experiencia mística, pues ello exigiría un tratamiento mucho más amplio y detallado. Sí, como tú dices, parece que la Iglesia ha destruido algunos lugares y espacio de experiencia “mística” por así decirlo. Pero eso era otro tiempo. En este momento, volviendo a su primera inspiración en Jesús, creo que la Iglesia no puede ni quiere (ni debe) destruir nada, sino ofrecer una experiencia de encuentro con Dios, en clave de fidelidad a los otros y de felicidad. En ese sentido, la Iglesia tiene que ser un espacio de experiencia de felicidad.

La misma Iglesia en cuanto asamblea de creyentes que es, puede valerse de ciertos estimulantes como el vino, pero siempre en la línea de una ampliación de la experiencia (es decir, de la conciencia), en línea simbólica, y de una mayor de fidelidad a los demás. En este campo nos queda mucho por pensar y por hacer. Por eso tendremos que seguir profundizando y dialogando. En principio, no deben condenarse las drogas como tales, pero los mayores místicos han dicho que las experiencias más hondas del misterio se despliegan sin necesidad de estimulantes externos; y han añadido también que esas experiencias están vinculadas no con la destrucción de la persona, sino con su maduración y su capacitación para amar a los demás. Por ahí debería ir la Iglesia, ofreciendo experiencias de liberación para el amor.


- Drogoteca: Para algunos pensadores de distintas áreas, la experiencia religiosa e incluso la aparición de la conciencia humana está directamente provocada por los efectos de ciertos vegetales y hongos. Incluso se postula en algunos casos que el "Árbol de la vida" o el "Árbol del bien y el mal" que se nombra en el Génesis esconde una representación de ciertas fuentes vegetales que producían esa experiencia, y otorgaban un conocimiento superior de la realidad. ¿Lo cree posible?

- Xabier Pikaza: Seré breve. Esa pregunta sería para otra entrevista, pues exigiría muchos distingos. En principio, no sé responder, aunque pienso que el árbol del bien y del mal, no es la droga como tal, sino quizá, la libertad o el deseo de disponer del juicio supremo sobre la realidad.

Por otra parte, como dices, ciertas drogas han podido influir en los principios de la humanidad. Pero creo que el surgimiento de la conciencia es algo más radical, un tipo de mutación total en el proceso de la vida. Creo que en esa mutación hay como un corte: el ser humano se descubre de pronto ante si y ante el mundo… y quizá ante lo divino. Ésa es una experiencia de admiración de la que no hemos despertado todavía. La droga suprema es la vida humana, quizá sin necesidad de drogas exteriores.


- Drogoteca: Para ir terminando, me quedo con una sensación un tanto ambigua. Tal y como usted ha dicho que la Iglesia es o debería ser, sería en esencia un lugar de amor compartido, de ampliación de la propia conciencia, de tolerancia y de entrega a los demás... Vamos, que dan ganas de ir corriendo a pedir el bautismo!!
¿Está usted expresando un deseo o confirmando una realidad? Si el sacramento de la confirmación es la expresión de total unidad con el cuerpo de la Iglesia, y por ende la aceptación y obediencia a sus normas... ¿hasta que punto se puede considerar católico alguien que ni cree en todos los dogmas, ni acepta todas las reglas, ni práctica todo lo estipulado (como ocurre con la inmensa mayoría de los católicos)?

- Xabier Pikaza: He presentado, en parte, eso que llaman un “wishful thinking”, un pensamiento movido por el deseo de lo creo que debe ser la Iglesia. Pero, evidentemente, las cosas son después mucho más complejas y un tipo de iglesia ha corrido el riesgo de actuar como una institución de poder religioso, más que como una comunidad expansiva de amor.

Mira, el centro de la Iglesia son en sentido amplio los mandamientos y en sentido más concreto las bienaventuranzas y el amor al prójimo, vivido en referencia a Jesús.
Por otra parte, la Iglesia oficial dice muchas cosas, regula muchos aspectos de la vida, pero después no impone lo que ella dice. Además, bien mirados, los “mandatos estrictos” de la Iglesia son pocos. Lo que importa de verdad es crear comunión con los demás y amar, es decir, ayudar a los más necesitados. Si esto está firme, las otras cosas son secundarias y la Iglesia lo sabe bien.


- Drogoteca: Le pongo un par de supuestos y me dice usted si serían condenables según las leyes de la Iglesia, y si en su opinión esas condenas serían coherentes con el mensaje de Jesús.
Por ejemplo, una pareja de varones que se amasen, convivieran juntos y ocasionalmente (sin nada que ver con la necesidad o la adicción) tomasen juntos una droga que ampliase su percepción y conciencia, y terminasen la velada haciendo el amor.
Y en cierta distancia con ese ejemplo, otro: un adulto, que cumpliera en su vida laboral, en sus relaciones sociales, en sus deberes, y que de forma totalmente libre, para acudir a una fiesta decidiera tomar cualesquiera psicoactivos le parecieran mejores para disfrutar más de su momento de esparcimiento y embriaguez, nada sacralizada pero compartida con sus amigos. ¿En base a lo dicho, habría algo que condenar en esos actos según la Iglesia? ¿Y cree usted que Jesús tendría algo que condenar en esos comportamientos?

- Xabier Pikaza: Estos son temas para una discusión más amplia. La iglesia oficial acepta el amor homosexual como un hecho, aunque tiende a condenar el “uso” físico de ese amor. Influyen para ello una serie de condicionamientos y tradiciones difíciles de cambiar. Pero muchas personas de la Iglesia, incluso entre la jerarquía, están pensando que lo que importa no es tanto el hecho sino la “calidad” del amor homosexual. Ella tendrá que hacer un largo camino en ese sentido.
Respecto al segundo caso, lo que la Iglesia tiende a condenar es una “adicción destructora”, es la drogo-dependencia de la que he hablado antes. De todas formas, en general, la iglesia es muy prudente en este campo y tiene miedo a que por el camino de la droga se pueda destruir el tejido de la vida personal y de los compromisos sociales.


- Drogoteca: Un viejo amigo común me ha contado que usted ha apoyado activamente a algunos insumisos en el pasado, cuando el servicio militar era obligatorio. ¿Cree que por encima de la ley normativa se sitúa la legitimidad moral de una conducta?

- Xabier Pikaza: La iglesia ha defendido siempre la conciencia por encima de la ley. La ley sólo es obligatoria en la medida en que se expresa a través de la conciencia.

Por otra parte, en el caso del que me hablas, yo considero legítima la objeción de conciencia ante el servicio militar. Sí, actúe como testigo de defensa “religiosa y civil” en algún caso al final de franquismo y me siento contento por haberlo hecho.

Más aún, en esa línea, sería partidario de una objeción de conciencia global… que tendría que hacerse internacional, influir fuera del propio estado, creando redes internacionales de rechazo de las instituciones militares en cuanto tales (no en cuanto al servicio de seguridad). Pero éste es un tema que debería precisarse mucho más.


- Drogoteca: ¿Legalización de todas las sustancia, sí o no? Se sobreentiende que únicamente a disposición de todos aquellos adultos que las solicitaran, en condiciones de calidad farmacéutica y con toda la información accesible para una decisión libre y veraz.

- Xabier Pikaza: No entiendo la pregunta. Creo que no hay que legalizar ni ilegalizar ninguna droga. La ley no debería meterse en este campo, como no se metió durante siglos. La misma ley general, en cuando salvaguarda de la libertad y de los bienes comunes, bastaría para condenar los abusos o casos destructivos de las drogas.
Evidentemente, en este campo es necesaria una educación, como he dicho antes y una conciencia mayor del valor y también del riesgo de las drogas. Habrá drogas que requieran certificado farmacéutico y otras no. Eso deberán determinarlo los antropólogos y los médicos, no el Estado en cuanto tal.


- Drogoteca: ¿Algo más que quiera añadir? ¿Se anima usted a pasar por aquí en unos días y contestar a las preguntas que algunos le pudieran plantear si quieren?

- Xabier Pikaza: Ya he hablado demasiado. Entraré en drogoteca dentro de unos días, a ver cómo piensan los compañeros y amigos del blog. Muchas gracias por haberme invitado a ofrecer mi opinión, que no es “dogma de fe”. No estoy totalmente seguro de lo que digo.

Y como nota final me gustaría añadir que en la vida social son necesarias dos cosas: la fiesta y la profecía, el gozo y la justicia. Una droga/fiesta sin profecía o justicia acaba siendo pura pasividad, escapismo, ceguera o borrachera. Pero la profecía/justicia sin fiesta degenera en pura rabia, en cinismo y en elitismo destructor.


Pues muchas gracias a ti, Xabier, por haberte prestado a este interrogatorio y por haber expresado tu opinión, que sin ser dogma de fe, ofrece muchas líneas de discusión y muchos argumentos a plantearse y debatir. Sabiendo lo limitado de tu tiempo, gracias por regalárnoslo.

Y ojalá tus deseos, tu "wishfull thinking", y esa Iglesia que sería la portadora de un mensaje de amor y con una posición incuestionable al lado del necesitado y defensora de la total libertad del ser humano, sean algún día una realidad palpable y visible.

22 comentarios:

Sergio dijo...

Como dice Symp dan ganas de ir a pedir que te bauticen si todo eso fuera cierto.
La iglesia que sueña Xabier no ha existido nunca y no existe ahora mismo.
Una iglesia que permita al hombre ser libre???? pero si se ha dedicado a robarle su libertad primero con el monopolio de la cultura y los conocimientos y luego con el del miedo a un dios que de amor no tenia nada!!!
Lo que he leido me suena mas a una novela de ciencia ficcion o a la fundacion de una futura iglesia que nada tuviera que ver con la que todos conocemos...... digale a un cura que va a tomar LSD para experimentar el amor y la unidad cosmica y se reira, como va a estimular la iglesia que el pueblo use drogas que le ponen en contacto con dios o con lo que uno crea que es lo divino quitandole cualquier funciona sus funcionarios?

porque no ha respondido a la importancia que tiene que el primer milagro de jesus fuera alimentar una borrachera colectiva con drogas?
no esta confundiendo una interpretacion romantica del mensaje de jesus con el negocio de podery control que en realidad es la iglesia?

nieves dijo...

Los que beben juntos recordando a Jesús saben que habrá un “final bueno”(toma ya).Bueno pues todos a "tajarnos" que parece que a la iglesia no le parece mal, si el uso de otras drogas que oscurecen la inteligencia(toma ya). Me parece que Xabier es bastante tolerante en comparacion...Lo que no me ha quedado nunca claro es el tema de los pecados capitales,veniales, mortales...Y ahora menos, parece ser que se mete en el mismo saco a un asesino , que a alguien que tenga relacion con una persona que tenga una familia , igual lo entendi mal .De todas maneras no os preocupeis, Dios es misericordioso y nos salvara, hagas lo que hagas, y yo me pregunto, y para que tanto cuento.Me ha gustado su vision, sobre drogas , suicidio, vamos que unos cuantos asi necesita la iglesia, y yo todos los Domingos a misa.Enhorabuena por la entrevista Sym, siempre un placer.

Symposion dijo...

Sólo por aclararlo brevemente.
Los pecados capitales, son una especie de "guía" genérica sobre ciertas actitudes que pueden ser motivo de pecado, a un nivel un tanto de "consejo".

Por ejemplo, nada (en principio) tendría de malo una borrachera compartida que en lugar de aislar a la persona, le hiciera compartir y abrirse a los demás. Y eso que estaría recogida dentro del pecado de la gula.
O dentro de la lujuria, una lujuriosa relación con tu pareja, a la que amases y con quien compartieras la vida.

El pecado mortal, es el que según la iglesia, deja al alma fuera de la gracia de dios, por su gravedad. Un pecado grave.

Y el venial, es un pecado leve. Siendo simplón, algo así como "se me pasó llamarte, estaba con una jaqueca..." cuando la realidad fuera "no te llamé porque pasaba de aguantarte, que me das dolor de cabeza cada vez que te escucho".

Cosa de puntos de vista.

Symposion dijo...

Una cosa Nieves. No sé si te has fijado que en la entrevista, Pikaza habla de beber "vino-vino" en la eucaristía, ni sucedáneos ni una gotita...

Creo que una de las primeras Cartas que están escritas en la Biblia a una de las primeras comunidades, iba echándoles la bronca en ese sentido... se pasaban con la dosis y el estilo. ;)

Que me corrijan si estoy metiendo la pata, pero tengo la sensación de que la cofradía de los sobrios no estaba muy de acuerdo con la de los ebrios.

LaMirindaAsesina dijo...

¡Te puedes sentir orgulloso!
Mira que te ha dado tema temita tema como para hacer un "Simposio", con lo caro que se vende ya.
¿Imaginas su cara brillar con una capsula de MDMA? Jojojojo!!

Pikaza... ¿para cuando una teología de las drogas del amor?

Saludetes a los dos.

Symposion dijo...

Pues sí, la entrevista ha sido generosa y larga. Y le agradezco mucho el tiempo dedicado.
No me lo imagino bajo el efecto de ninguna droga, y menos de MDMA que a veces parece que la lleva de serie. ;)
Aunque me encantaría que algún día la probase y poder comentar sus efectos con él.

Se me ha pasado preguntarle que drogas ha consumido o consume, aunque creo que me diría que ninguna.

Pero el libro de "Palabras de amor. Guía de amor humano y amor cristiano" a lo mejor cambiaba un poco, y con seguridad se ampliaría mucho.

Sin creer que es por los motivos que nombra Escohotado en la primera frase de Spinoza(1) que utiliza en la Historia General de las Drogas, creo que sería fantástico que ciertas personas que han desarrollado su trabajo en el area del pensamiento y no han probado ninguna droga, tuvieran la oportunidad de probar algo como la MDMA, y revisar con esa perspectiva su obra.

(1)Spinoza:
"Este esfuerzo por conseguir que cada cual apruebe aquello que
uno ama u odia es, en realidad, ambición; y así vemos que cada cual
apetece, por naturaleza, que los demás vivan según la índole propia
de él."

franpesa dijo...

Me sorprende mucho enterarme de que la Iglesia haya sacralizado al vino como vehículo para la comunicación con Dios; en mi época de creyente practicante (hasta los 20 años, más o menos) el único que tomaba un poco de vino era el oficiante de la misa, pero no los fieles; no sé cómo será ahora... Nunca he tenido la sensación de que la Iglesia fuera una organización que propiciara el consumo de ninguna sustancia para alcanzar metas espirituales; pero quizás otros lo han vivido de otra forma.
“La iglesia oficial acepta el amor homosexual como un hecho, aunque tiende a condenar el “uso” físico de ese amor” . Esto sí que no me sorprende. La Iglesia condena el sexo entre homosexuales, como también lo hace entre heterosexuales fuera del matrimonio; incluso creo que, dentro del matrimonio, lo condena si la finalidad no es la procreación (no estoy muy seguro de esto último). Es decir, la Iglesia condena el sexo. Y esto es lo que no acabo de entender, ¿qué ve la Iglesia de malo en la práctica sexual, tanto en solitario como en compañía? Me gustaría saber cuál es la opinión de Xavier, como hombre cercano a la Iglesia y a la vez con espíritu crítico, al respecto. Aclaro que estoy hablando de sexo, no de amor; si el sexo va acompañado de amor puede ser maravilloso, pero por sí solo tampoco está nada mal, lo considero una actividad placentera, saludable y no condenable. Y, por supuesto, me refiero al sexo entre personas que han decidido practicarlo libremente, sin ningún tipo de engaño ni coacción. Me interesa mucho la respuesta, pues veo a mi alrededor que está muy extendida la idea, incluso entre gente de religiosidad tibia, de que el sexo es algo sucio de lo que hay que huir(y no una actividad más de comunicación entre las personas).

Xabier Pikaza dijo...

Hola Franpesa: Es difícil hablar de iglesia como unidad, pues verás opiniones distintas. Yo te puedo dar la mía, que creo que es más coherente.

a) Por influjo de un tipo de espiritualismo platónico y de maniqueísmo, cierta iglesia sólo ha valorado el sexo como medio para la procreación. Fuera de eso, sería algo imperfecto.

b)Actualmente, más en consonancia con sus principios, la Iglesia tiende a valorar el sexo como un medio de comunicación personal (es decir, de amor). La finalidad de la procreación viene en segundo lugar y no tiene por qué estar presente. Donde haya comunicación personal (amor) el sexo es bueno.

c)La iglesia tiende a valorar el sexo dentro de un amor que tiende a ser estable, entre personas adultas que saben y quieren lo que hacen

d) El común de la jerarquía ve con malos ojos el amor homosexual. Pero esa opinión va cambiando. Lo que la mayoría de los católicos creen hoy es que el amor homosexual es digno y humano. De todas formas, algunos se plantean el tema de la "alteridad"; tienen miedo de que en el amor homosexual falte la alteridad, el encuentro con un ser distinto (con otro); esa alteridad sexual, de género y de persona estaría más clara en el amor heterosexual. De todas formas, el tema está abierto y así lo he destacado en la palabra "homosexualidad" de mi Diccionario de la Biblia (Estella 2007). Lo que parece que la Iglesia quiere, en el fondo, es que haya relación "dual", entre dos personas distintas. Eso le cuesta verlo en el amor homosexual, pero se está haciendo un camino para situar el tema.

e)La iglesia tiende a ver el sexo sin amor como algo imperfecto... No por malo, sino porque le falta algo, un "plus" de comunicación. Lo que ese sexo sin amor tiene de defectuoso no es algo que "tenga", sino algo que le falta: un plus de comunicación personal.

f)La iglesia tiende a tomar la masturbación como algo imperfecto (no diría como pecado), pues en ella queda sin desarrollar algo muy importante, que es el encuentro personal, la apertura al otro. El masturbante habitual/habitual corre quizá el riesgo de cerrarse en sí mismo en un plano afectivo.

Por mi parte, lo que le pediría al amor homosexual es lo que le pido a todo amor: que, si es posible, sea comunicación personal, una forma de encuentro. Ahí, en el encuentro tiene su pleno sentido el sexo (que cerrado en si mismo, sexo sin amor, no es malo, pero es imperfecto).

Kalimistero dijo...

haber si e conmprendido bien o es q alguien se a pasado de rosca ¿ya no es pecado hacerse pajas pa la iglesia ni es pecado drogarse si no t pasas y t vuelves un yonki?
es q vale q lo q es perfecto es elsexo con amor y los viajes en q todo es amor a to cristo y esa gustera d sentir como q hay un dios y q todo es maravilloso y la vida es la ostia, pero la iglesia no dice eso y si preguntas a un cura t dira q hacerse pajas es pecado y drogarse tadavia peor
y si a un cura coge y va diciendo esas cosas lo mandan a las misones o lo escomulgan
haber si lo decis claro xq en mi pueblo el cura cuando pilla a la peañ fumandose sus petas luego lo dice en mitad d la misa cuando estan los familiares delanteb y si eso no es pecado a sacar copias d esto y a ponerlas donde ponen el periodico ese q dan en misa pa q la peña se entere y el puto cura chivato igual!!

franpesa dijo...

Gracias por tu respuesta tan extensa y detallada, Xavier. A mí me tocó vivir una Iglesia distinta, en la que el que cometía pecado perdía el amor de Dios; hoy me parece esto mucho más brutal que entonces: ¡es tremendo amenazar y castigar a un crío con la retirada del amor! La Iglesia que me llega por los medios es muy parecida a aquella; y muy distinta a la que podrías representar tú. Si algún día los Papas se eligieran por votación popular y tu quisieras presentarte, contarías con mi voto (oficialmente no me he dado de baja). No, aunque pueda parecerlo, no es una broma, es una forma de expresar el deseo de que la Iglesia católica (las otras confesiones también, pero esas quedan un poco más lejos) fuera más respetuosa, más libre y más amorosa: me resultaría muy fácil, es más, sería un imperativo moral, respetar a la Iglesia por ti representada; por la otra, la oficial, a veces me cuesta mucho sentir respeto.
Respecto al sexo, coincido contigo en que algunas prácticas son imperfectas, yo diría incompletas, con respecto a otras; pero no creo que eso las invalide. Es mejor el sexo con amor/comunicación; pero esa comunicación también se puede dar en un encuentro fortuito entre dos (o más) personas, no necesaria y únicamente en el seno de una pareja hetero. Duro trabajo les queda a los homosexuales católicos si quieren ver reconocido su amor por parte de la jerarquía...
Repito, muchas gracias por tus opiniones y también a ti Sympo, por mantener abierto este foro.

Symposion dijo...

Hola Kalimistero.
Me parece que pasados de rosca andamos unos cuantos.
Yo te voy a intentar aclarar lo dicho por el momento.

1º- Hay varias opiniones y varias formas de interpretar el mensaje de Jesús.

2º- La doctrina (normas y enseñanzas) oficial de la iglesia católica, condena las relaciones sexuales fuera del matrimonio, y por supuesto, la masturbación o las relaciones homosexuales.

3º- Pero en la iglesia hay muchas personas, algunas importantes por su posición jerárquica y otras que no lo son, pero son tan iglesia como los que más mandan, y cada persona tiene su propia opinión en ese tema.

4º- Xabier, te da su opinión y la de otros muchos teólogos y pensadores, y es que mas que condenar un acto, lo que se pide a las personas es que hagan lo que hagan, lo hagan con amor. Desde drogarse a fornicar

5º- Lo que se busca, en esas actividades, es que sean algo para compartir ("juguetes para compartir"), con responsabilidad, y aplicando la reducción de riesgos en ambas, y siendo responsable de las consecuencias. Se busca que las personas crezcan libres y sean libres, de todo tipo de ataduras.
Esto, en lo que es la postura de Xabier y de otros.

6º- Hazte las pajas que se te antoje, que es sano, pero más sano es hacerlo con una pareja a la que quieras. Con la mano no es perfecto, pero ¿quién lo es?
La cuestión que preguntas es si es pecado o no. Pues según las normas más estrictas de la iglesia, si. La cosa sería si Jesús, que sería el que inició este movimiento, estaría de acuerdo con esa interpretación, y parecen creer muchos que no mandaría al infierno a nadie por pelársela, pero que era más partidario del amor compartido.
Hetero, gay o como lo quieras, siempre que sea entre adultos que tengan la capacidad de elegir y decidir sabiendo lo que hacen.

7º- Lo que sí está más claro, es que drogarse, si es algo que sirve para ampliar la conciencia de la persona, y para hacerla compartir (no para alienarse o para destruirse) es algo que la iglesia no crítica, pero tampoco aplaude. Más que nada porque no tiene ni idea de como va el tema, y sabe nada más la parte más llamativa del asunto: se hace notar más un yonki en el barrio, que 100 consumidores silenciosos. Y debe ser que como no lo prueban en el Vaticano, no se atreven a juzgarlo.
Envíale unos petas al Papa, para que lo pruebe de una vez.

8º- El cura de tu pueblo, si hace lo que dices, es un pedazo de cabrón degenerado y miserable. Lo primero por no decirle lo que le tenga que decir a los que fuman, lo segundo por decirlo a sus familias (provocando el miedo en base al desconocimiento), y lo tercero por hacerlo de forma pública y usando la misa para ello.
Vamos, que es una joyita de persona.
Controladle unas noches a ver si duerme solo o va por algún bar de carretera, y asistid a su misa al día siguiente con unas fotos, y negociáis el precio de vuestro silencio.
Creo que con eso ya me excomulgan, creo que incumplo algún artículo del derecho canónico grave, pero los he incumplido peores. Rouco y Camino, soy culpable.

9º- En cuanto a hacer copias de lo aquí dicho y ponerlas en el lugar de la hoja parroquial (jajajajajaja) la idea me parece de lo mejorcito, ya que es bueno que entren nuevos aires y nuevas reflexiones en la mohosa iglesia cañí.
Aunque me temo que os mandarían a la guardia civil a casa. Si lo hacéis, que no os pillen.
Iglesia y libertad de expresión no acaban de llevarse del todo bien, o al menos cuando se trata de la disidencia ideológica. Pero la idea es buena.
Y sería mejor hacerlo a cara descubierta por otra parte, os legitimaría expresar otra opinión (más conocida que la del cura, con seguridad) pero eso dependerá de como sea la gente del pueblo y lo que os pueda caer en casa con la familia (y lo que queráis soportar).

10º- Espero que lo dicho te sirva, para reflexionar un poco, para ver que incluso dentro de lo que creemos los peores sitios, hay gente que nada tiene que ver con las peores ideas, y también para echarte unas risas.

Ánimo y hasta la victoria siempre!! ;)

Symposion dijo...

Gracias a ti Franpesa por contar lo que cuentas con esa sencillez, a Pikaza por contestar (espero que se anime a alguna más) y a los otros por preguntar y expresarse.

No me resisto a poner un enlace que no había visto antes, y que sirve como buen ejemplo de lo que debería ser y de lo que por desgracia es (y seguramente esos, los que mandan y piensan así, son una triste minoría infradesarrollada).

UN OBISPO QUE NO CREE EN LA FAMILIA

franpesa dijo...

Kalimistero, se me ocurre sugerirte un par de cosas:
1. No vayas más a ningún acto que oficie ese angelito de tu pueblo. Si necesitas ir a misa, móntatela tú mismo, que seguro que Dios-dios no se va a enfadar.
2. Denúncialo, para que aprenda a meterse en sus propios asuntos.
De nada.

Symposion dijo...

No sé Franpesa, yo no he entendido que Kalimister vaya a los oficios de ese bicho "sotanizado".
Y por lo que yo he entendido, tenía más ganas de que les dejasen de joder y de darle con algo al cura en la boca que de otra cosa.
Pero vamos, lo de denunciarle, aunque tengas toda la razón, lo veo jodido.
No sé como dirá las cosas en misa el tipo ese, pero en cualquier caso, siempre podrá decir que está defendiendo a la juventud del peligro de la droga y previniendo a sus familias de la destrucción que les acecha.

Si le denuncian, aún le ponen una medalla y le hacen co-presidente de la FAD con la griega.
Ya me imagino a todos los partidos y organizaciones religiosas cerrando filas "contra el fantasma de la droga".

Aunque lo decía de cachondeo (o no del todo), creo que nadie aguanta siempre con una lupa sobre sus actos. Y puestos a "ayudar" a alguien a ir por el camino correcto...

Pero esto ya son cábalas. A ver si nos cuenta algo más sobre cómo lo hace.

Emi dijo...

…¡PEASSSSO ENTREVISTA! Symposion. Sólo le encuentro un pero, y es que resulta difícil comentarla entera. Podías haberla publicado en trozos o por temas, para facilitar los comentarios. Porque si importante es el de las drogas o el sexo, entiendo que el tema de la educación no tiene desperdicio y además es la base del resto. Me resulta imposible comentar todo lo que me gustaría, por eso escojo uno.

Me ha encantado cómo haces de improvisado entrevistador, y desde luego me gustan mucho algunas ideas de Pikaza, con las que además he coincidido aquí en el blog no hace muchos días (al comentar el programa de Dragó) donde expresé mi interés y deseo de que es necesario que estos temas dejen de ser dominio de iniciados, y se abran a un mayor compromiso de investigación en áreas como la medicina, la economía, la sociedad, la psicología y por supuesto, la religión.

Muy interesantes las matizaciones que hace XP en torno a la doctrina oficial de la Iglesia sobre el tema drogas y sobre los principios reguladores en el consumo de vino (que supongo serán susceptibles de ser aplicados a cualquier otra sustancia). Para no repetirme, me permito copiar el párrafo que más me ha gustado, dice:
“En esa línea, habría que distinguir en el uso y finalidad de los "estimulantes", precisando lo que pueden tener de ayuda humana (personal y social) y lo que puedan tener de riesgo de destrucción psíquico-intelectual (y social). Lo mismo en el caso del vino como en el de otras drogas. Pero, en sentido general, puedo decir que hay un tipo de estimulantes que pueden ayudar a vivir mejor, con más conciencia, con más compromiso (como se supone que es el vino, en la celebración cristiana de la eucaristía), y otros que pueden ser destructores de raíz, porque aíslan, porque crean una adicción que impide vivir en libertad, quizá porque son peligrosos para la salud”.

Se puede decir más alto, pero no más claro.

Y por ultimo un apunte brevísimo sobre eso que llamamos Iglesia, término que en esta entrevista se ha manejado mucho. Aquí se habla del “magisterio” de la Iglesia, que generalmente está unido a la Jerarquía, pero que no es “la” Iglesia en términos absolutos. La Iglesia, por si a alguien le interesa, también somos todos nosotros. Obvio. Pero lo olvidamos con excesiva frecuencia.

Enhorabuena a los dos por este PEASSSSSO ENTREVISTA.

Symposion dijo...

Gracias por tu opinión Emi.
Tienes razón en tu "pero", (...) pero o aprovechaba la oportunidad, o después estas cosas se dilatan mucho cuando se trata de personas fuertemente ocupadas, como es el caso de Xabier.

Créeme si te digo, que aún así, me tuve que romper el coco un rato, para poder meter todos los temas que me hubiera gustado tocar... y tampoco lo conseguí, así que dejé que la cosa fuera surgiendo como quisiera.

De haberla podido hacer en 3 partes, con suficiente contenido para las 3, hubiera dividido el tema de la siguiente forma:
1- Postura de la Iglesia actual, con una revisión de las posturas mantenidas (véase la frase del agradable de JP II) y de los hechos reales del pasado. (Esto daría para un libro).
2- Sexo y drogas, experiencia divina y drogas, fiesta y drogas, sufrimiento y drogas.
3- Propuesta de soluciones a nivel personal y social. Algo así como una "guía" u "hoja de ruta" para situar la relación entre drogas y sociedad, en un punto racional, ético, y la forma de sacar de ellas lo mejor para la evolución humana y la euforia individual y grupal (no manía desequilibrada sino bienestar).

Pero cualquiera de esos puntos por si mismos hubieran bastado para que corrieran páginas de conversación.

Al final, y tú en cierta forma lo señalas, la pelota vuelve a quedar en el terreno de la educación.

En este caso, habría que haber diferenciado primero religión de hecho religioso, religión (católica en este caso) y fenómeno espiritual inherente a la evolución humana.
Aunque pueda (aún, y por falta de experiencias de quienes lo juzgan) sonar como algo irreverente o bufonesco, la relación entre ciertas drogas, y la aparición del fenómeno religioso y la conciencia humana, están mezcladas en un nudo gordiano y sólo el corte brutal de un monoteismo doctrinario y apoyado en la voluntad de Dios expresada por el Papa, ha podido separar algo que en su naturaleza más íntima nacen del mismo embrión.

¿Imaginas una religión en la que la FE, dejase de ser la expresión de una creencia, para ser la expresión de una vivencia? Una vivencia accesible a todo ser humano, que implicase o posibilitase la experiencia de lo divino revelado al individuo por el contacto con sacramentos reales (y no simbólicos).

¿Qué lugar quedaría para una estructura escalonada, politizada, jerárquica y dogmática? ¿Cómo iba a erigirse nadie en representante de la palabra de un Dios que no es creencia sino experiencia para cualquiera que lo desease?

Cómo dice Xabier en otro texto que he puesto en enlace (el del obispo que le pide a un sacerdote que abandone a su mujer), la estructura tiene sus propios mecanismos de defensa, en los que se sitúa a sí misma por encima de su mensaje o del individuo.

En contra de lo que parece creer Xabier, yo creo que la Iglesia Católica acabará condenando de forma explícita el uso de enteógenos (y otras drogas), ya que poco puede hacer la palabra frente a la experiencia, y de ello tendrá que defenderse.

De momento el trabajo "sucio" se lo ha hecho el estado (y antes la inquisición). Pero si se llegase a una apertura en la que esas drogas, no adictivas, positivas en buenos contextos y que mejoran la vida de quienes las usan, se liberalizaran y se pusieran a disposición del público... la Iglesia tendría que defenderse del mayor peligro imaginable, y es que el individuo tuviera acceso a la semilla de la experiencia religiosa.

Dejo ya de divagar, y me quedo con lo que dices citando a Xabier: "Habrá que distinguirlas...".

En casi todo lo expuesto por Xabier hay una compleja mezcla de su "wishfull thinking", de como le gustaría que fuese, y de lo que realmente a día de hoy, es la Iglesia.

Y sí, Iglesia sois todos los que queréis serla, y en ese sentido los jerarcas no son más que una ínfima minoría, que como en otras cosas de la vida, esa minoría retiene el poder que habría emanado de la "asamblea de creyentes".

Una iglesia jerárquica, que aún no ha aceptado ideas como la de democracia, igualdad de sexo y funciones, y que ha olvidado que su posición está al lado del débil, está a muchos siglos de plantearse lo positivo de las drogas.

Kalimistero dijo...

no voy a misa desde q tenia 11 años y no es q el cura diga q nadie con nombres se droga pero x ejemplo dice q tal dia estban una pandilla d chicos en el fronton drogandose y q las familias deben hacer algo antes d q seamos cadaveres
y por los sitios q dice y los dias q dice aqui todos saben quien es son esos
pero si hasta una vez recojio las chustas q habiamos dejado y las saco en misa!!!
encima no sabe q hay algunos q ni fuman tabaco pero tambien los da mala fama y problemas xq fuera de la misa los viejos le preguntan y les dice todo lo q a piponeado el pedazo cabron
y lo d denuncirle como no cojamos y vallamos a los pikolos a decir q somos fumadores y q el cura nos toca los cojones, bastante tenemos con q no trinken las plantas
Extrema y dura sigue siendo un lugar q se quedo en la dicta y dura dice un colega
si nosotos no nos metemos con el pa q tiene q ir jodiendo y acojonando a muchas familis q no ven la diferencia entre fumarse unos porros y ser un yonki
luego quieren q la peña sea cristiana y no conprenen xp la peña hulle d ellos!!!

nieves dijo...

Kalimistero, esa "España profunda" por desgracia existe todavía en muchos lugares, gracias entre otras cosas, a la iglesia y a esos curas que todavia piensan que son los "putos amos", que lo que menos ofrecen es amor , ayuda al projimo.Lo que ofrecen es miedo al personal.Pero tu tierra es maravillosa, y los extremeños tambien"aupa" extremadura. Podiamos organizar un viajecito entre todos, ir a saludar al "curita de marras", y psar la tarde en el fronton, todos en autocar, a ver si le da un sincope jaja. Saludos.

Emi dijo...

No pude entrar ayer, después de tu contestación, pero no importa. Quiero pedirte que no eches en saco roto la posibilidad de acometer esas tres partes sobre el tema, en futuras páginas.
Especialmente interesante me ha parecido la tercera :"Propuesta de soluciones a nivel personal y social. Algo así como una "guía" u "hoja de ruta" para situar la relación entre drogas y sociedad, en un punto racional, ético, y la forma de sacar de ellas lo mejor para la evolución humana y la euforia individual y grupal (no manía desequilibrada sino bienestar)".
Intentalo como puedas,Symposion, pero intentalo. Creo que está en linea con el mejor espíritu de tu blog, y sería muy interesante ver cómo respiran consumidores, sociólogos, educadores y filósofos. Sólamente a través de la confrontación, de la escucha y diálogo con lo diferente se puede llegar a conclusiones que de verdad merezcan la pena, y no se queden en el terreno de la apología personal de lo que uno siente o piensa sobre algo.

Symposion dijo...

Ojalá pueda ir tanteando a diferentes personas para que expresen opiniones más o menos fundamentadas.

En cuanto a los educadores, miedo me dan.
Sólo hay que ver que son los desechos LOGSE los que están educando ahora.

Ayer leía en un periódico nacional a un supuesto educador criticando a un bloggero por hablar de su experiencia comprando popper (un vasodilatador muy usado en temas sexuales).

Y le criticaba por dar información (y eso que también hablaba de los riesgos del mismo) ya que según él, si eso lo leían estudiantes, la próxima vez que hubiera adolescentes muertos por sobredosis de popper lo tendría sobre su conciencia.

Aunque le contesté, no publicaron la respuesta. Pero me gustaría ver casos de adolescentes muertos (o heridos) por uso de popper.

El educador reconocía no tener ni idea de esos temas, y que era la primera vez que oía mencionar esa "droga", pero aún así no le faltó tiempo para emitir una opinión que abarcaba de lo médico, a lo moral y a lo social.
Educadores... primero se empieza por ser educado (formado).

Y no se le puede pedir a un educador más que a un médico, o un psicólogo... y ya sabes lo que conocen estos caballeros en materia de drogas (sería bastante con que supieran manejar con cierta profundidad los psicofármacos).

Quien siembra vientos, recoge tempestades, y de la cultura del miedo al apoyo a la no-información por parte de los educadores.

Milagros pocos, me temo.

Xabier Pikaza dijo...

No puedo añadir mucho a lo que habéis dicho unos y otros. Sólo me quedaría añadir que tras la distinción de "sustancias" hay que hablar de una distinción de contextos.
Bastantes culturas han permitido y potenciado el consumo de un tipo de droga, pero en un determinado momento, dentro de un contexto celebrativo y compartido. De esa manera, la droga puede abrir caminos y estimular experiencias, pero siempre dentro de un contexto social, como expresión de un elemento de la vida que no se puede "racionalizar".
Un riesgo actual está en el hecho de que (además de la alta dosis de "pureza" de algunas drogas) se ha roto en gran parte el contexto social, marcado de una forma muy impositiva y racional, por un Estado que se cree eon el derecho y deber de proteger un tipo de "moralidad" y de conducta productiva. Un tipo de drogas, tomadad fuera de un contexto social favorable, pueden ser muy peligrosas (al menos para esta sociedad).
Dicho todo esto, quiero añadir que la mayor "droga y felicidad" está en la propia mente. Aquí están los mayores secretos y abismos de felicidad, que habrá que explorar. Un saludo a todos.

Rafael del Barco Carreras dijo...

TITULAR DEL DIA 10-04-08

“EL CANNABIS TIENE EFECTOS SALUDABLES”



Rafael del Barco Carreras



No diré que no, los de Atapuerca ya lo sabían, y mis compañeros de celda que después de pasarse el porro, contar unos chistes o hazañas, se dormían plácidamente, también. Pero yo le encuentro más efectos saludables, será por mi derivación contable. Alimenta a no menos de un millón de marroquíes y aguanta la Balanza de Pagos del Reino Alauita, y de paso su red distribuidora deja en España más de un billón de las antiguas pesetas al año. Y si desde Ketama hasta Agadir los campos los detectan todos los satélites espías del Mundo, en cuanto a la ganancia española, la cosa es más compleja.

Digo yo que las fotos de Zapatero con Mohamed VI de estos días, donde los maliciosos meten la COSOBERANÍA de Ceuta y Melilla, no se referirán más al tema más importante entre los dos países, EL HACHÍS, indiscutiblemente su primera INDUSTRIA.

Yo paso de opinar que la única solución al tema DROGA, en general, es la LIBERTAD TOTAL, la despenalización, que rompería con todas las mafias y ejércitos que viven de la muerte que esparce la DROGA, a no querer ni pensar en ello. A mi ni me afecta personalmente, ni a nadie de mi familia, y mis amigos de la cárcel, aunque por presos quieran la LIBERTAD TOTAL Y DESPENALIZACIÓN, mientras están dentro, cuando salen, a traficar, y que de libertad nada porque arruinaría el TINGLADO. Un tinglado que abarca a todos, unos en contra, inmensos presupuestos nacionales y mundiales, y otros a favor, pero que deja un reguero de desgracias entre guerras, ajustes de cuentas, robos, corrupción hasta límites inimaginables, y tantos billones de dólares y euros, ¡qué ya está bien como está!.