Pues sí, no sé.
Me da algo de miedo que pueda haberme convertido en un moralista (que no sería lo mismo que eticólogo -palabro que no existe-) por esto de que me dé por comentar noticias que no son estrictamente drogófilas (o no a primera vista... tal vez sea por deformación profesional que yo sí veo la relación) y que aparecen en los medios, afectando a la sociedad.
Ahora resulta que los que nos hacen las leyes (trabajan para nosotros, ¿no?) han decidido que se acabó eso de darle un cachete al niño. Y por el silencio que escucho, debe haber sido algo unánime eso de votarlo todos, pues a buen seguro queda muy progresista y además era algo que la ONU al parecer nos venía reclamando desde hace años. Como la devolución de las tierras ocupadas por Israel a los palestinos... pero porque no deben tener claro que eso del cachete no se traduce en inglés por "paliza", al igual que siesta no es igual que "irse a dormir por la noche".
El cambio se produce en un articulo del código civil, en el que se dice (más o menos, que va de memoria) algo así: "Los padres en el ejercicio de su patria potestad, podrán corregir razonable y moderadamente a los hijos y si es necesario, recabar el auxilio de la autoridad."
Ha sido sustituido por una norma que dice que no puede haber daño psicológico ni físico.
¡Me parece estupendo!
No quiero que nadie, ni niño ni adulto, sufra daños de ningún tipo.
Lo que no me queda claro es que se sufra daño físico o psicológico por una bofetada a tiempo.
Cualquier educador joven, psicopedagogo, psicólogo sin hijos, y similares (como yo) me diría que la violencia no es un recurso aceptable, y que es a la vez el fracaso de quien la emplea.
¿Es violencia? Sí. Lo es.
Lo es cuando un padre o madre borracho/a, llega repartiendo golpes, bofetadas, y ostias a quien tenga a su lado. Lo es cuando un hijo se le ocurre siquiera amenazar a sus padres con darles un golpe.
¿Es violencia siempre? No lo sé. Yo creo que no.
Como en casi todo, la respuesta está en el uso apropiado.
Ciertamente es el recurso de la desesperación, y no me extraña que muchos padres hayan tenido que dar una bofetada a un hijo alguna vez.
Incluso me parece que los que más necesitarían esa bofetada (inicial, no por sí sola, ya que sólo consigue atraer la atención y remarcar la desesperación de quien la da por falta de recursos), como por ejemplo, los asesinos de Sandra Palo, tal vez hubieran necesitado una bofetada la primera vez que eran detenidos por robo, o la primera vez que ejercían violencia contra alguien (siempre más débil). En ese y otros casos, tal vez más de una y de dos.
John Bowlby, fue una de las personas que más aportó al conocimiento del desarrollo humano, en su vertiente psicológica. Con formación psicoanalítica, pero partiendo de la observación de la conducta animal y humana, llegó a sentar las bases de la teoría del apego, allá por el final de los 60. Ahora, lo que se deriva de su trabajo es indispensable en la construcción y estudio de modelos eficaces para la crianza de los hijos y para el conocimiento de sus problemas en varias áreas.
Escribió un libro, entre otros, llamado "El apego", en el que explica pormenorizadamente y de forma accesible a cualquiera que sepa leer, como funciona un niño casi desde que nace hasta que tiene cierta autonomía. Y no sólo eso.
También explicó como los niños nos hacen funcionar a los adultos.
Ese libro debería ser leído por todo aquel que tenga hijos de cero a 6 años, mejor antes de tenerlos.
Bowlby es alguien que no tiene sobre su historia la menor posibilidad de que se le considere en ningún aspecto, una persona violenta o con aceptación de la misma. Al contrario.
Pero escribía en su gran obra algo así (cito de memoria): "Que no se torture ningún padre o madre, por haberle dado una bofetada a su hijo pequeño. No es el mejor recurso, pero incluso los niños de menor edad, tienen que aprender que cuando se fuerza en exceso a una persona, puede perder la paciencia y generar una respuesta violenta, aunque después se arrepienta."
Yo no puedo presumir de haberme llevado muchas bofetadas, ni tampoco ninguna.
Recuerdo una vez que me dieron unos azotes en el culo, siendo pequeño, y que me parecieron injustos.
Pero también recuerdo una vez, hace más de 20 años, que había encima de la mesa de mi casa un billete de 5000 pesetas. Era un domingo después de comer, y recuerdo haberlo visto y sentarme a pensar todo lo que yo haría con 5000 pesetas... era como el sueño de un billete de lotería... pero tras llevar un buen rato imaginando jugar a las maquinas de marcianitos sin límite, comprar en el kiosko aquello que me apeteciera, poder comprar petardos para toda la cuadrilla e ir a tirarlos por ahí.... resultó demasiado tentador.
Eran demasiados sueños al alcance de la mano.
Y plenamente consciente de que me iban a pillar, decidí que ese tren tenía que cogerlo... y no me arrepiento. Fue uno de los domingos que recordaré toda mi vida.
Al llegar la noche, había que volver a casa. Yo tenía la esperanza de que silbando y mirando a otra parte lo dieran por perdido.
Al llamar al timbre, abrió mi madre la puerta, y supongo que mi cara lo cantaba: o la felicidad extrema de un crio, o el disimulo inútil.
Según entré me dio un sonoro bofetón, de esos que te dejan la cara picando un rato, y me mando a mi cuarto sin dirigirme más la palabra ese día.
Por supuesto que pague la consecuencias, y hasta la última peseta de mi exigua "paga".
Y no recuerdo más ocasiones.
Por supuesto que ahora doy ese bofetón por bien dado, yo debía tener escrito en la cara "que me quiten lo bailao". Pero en ese momento me dolió, más en el alma que en el cuerpo, y me hizo SENTIR vergüenza por lo que había hecho. Antes de hacerlo sabía que estaba mal, pero no era lo mismo saberlo que sentirlo.
¿Eso fue violencia? No. No lo fue. Fue educación, correctora tal vez en lugar de preventiva, pero a su manera fue un viajecito de LSD al fondo de mi conciencia de atrevido asalta-bancos.
Y no es que por miedo a una bofetada dejase para siempre de robar. Sino que abrió, de golpe, tal vez una parte de experimentación en mi conciencia que necesitaba experimentar (y no era la de un golpe físico, para eso ya estaban las peleas con los del barrio de la lado y los de la otra clase en el cole).
Ahora bien. Si yo fuera padre y me encontrase en la misma situación con un niño de la misma edad, sentiría miedo de darle una bofetada en la puerta de la casa por si alguien lo viera. O si te sale un niño resabiao y con algún "amigo" dándole ideas, lo mismo te encuentras con una denuncia por malos tratos por tu propio hijo o por un políticamente correcto vecino.
En el mejor de los casos si eso ocurriera, y finalmente no pasara nada, habría sido la peor educación que mi hijo hubiere podido recibir, ya que le habría mostrado impune ante mi, sabedor de que sólo puedo usar la palabra (que sería lo ideal, pero la vida no es ideal sino real), y que la ley le protege si le levanto la voz para decirle que como vuelva a hacer novillos le dejo sin salir de casa un mes, porque sería maltrato psicológico... o tal vez secuestro de un menor?
No lo tengo claro.
Ni el título, ni si estamos haciendo bien, ni que recursos van quedando para que el menor aprenda lo que es la autoridad, que vela por el y por los demás, pero también sanciona cuando debe hacerlo.
Desde luego en las escuelas e institutos, hasta que no se les dé a los docentes el rango de "autoridad" de forma legal, igual que a los médicos y enfermeras en los hospitales, esa batalla se perdió hace tiempo y poco podrán hacer para defenderse de alumnos que son auténticos salvajes, y que en su escaso vocabulario no entra la palabra "respeto".
Y sin conceptos INTERIORIZADOS, no memorizados, como ese, resulta muy difícil la convivencia y cualquier actividad en la que se vean involucrados seres humanos.
Entre ellas, el consumo RESPONSABLE de drogas.
La definición que da Eduardo Hidalgo Downing en su libro "Heroína" me parece que es magnifica, y además que se puede aplicar a cientos de campos. Dice así (la parte final):
"La responsabilidad en el consumo es hacia uno mismo y hacia los demás. Hacia uno mismo para respetar y cumplir lo que ha decidido libremente que quiere y no quiere para sí, y para hacerse cargo de las posibles consecuencias negativas que puedan derivarse de su conducta.
Hacia los demás para asegurarse de que el consumo personal respeta y no atenta contra la integridad, la salud y el bienestar de otras personas."
Respeto. En dos direcciones. Del otro a mi y de mi al otro.
Como amigo, como pareja, como padre, como desconocido. Da igual. Respeto.
Seguro que todo el mundo que defiende el libre consumo conoce la siguiente frase, pero no a su autor: "Mi libertad empieza donde termina la de los demás".
Luego nos llevamos las manos a la cabeza cuando llevamos décadas eliminando las humanidades de los planes de estudio, en lugar de incrementarlas en función de su necesidad.
Dile a alguien de fiesta por la noche que esa frase es de Santo Tomás de Aquino, que lo mismo te pegan por pretender reírte de ellos.
Como dice DDAA, me tomo ya el trankimazin....
Ni tanto, ni tan poco. "Aurea mediocritas" que decían los griegos, puede ser un concepto no muy apropiado para la adolescencia, pero debería serlo para los adultos que nos legislan.
¿Cómo pretender un consumo responsable de drogas o de pimientos del piquillo, en personas que desprecian a sus semejantes y carecen de cualquier ejercicio de la auto-responsabilidad?
Dejo dos vídeos de una charla que dio un juez de menores, muy conocido por sus sentencias que algunos consideran blandas, en las que pretende salvar a todo el que puede en lugar de ponerle en las vías de la teoría de la escalada... la que sí está más que demostrada: reformatorio, delincuencia, cárcel, delincuencia y violencia, más cárcel...
Espero que sean algo más que una divertida anécdota para quien los quiera ver, aunque hay cosas con las que estoy en total desacuerdo con lo que dice, pero la idea general me parece más que acertada.
Y quede claro, ni soy el Papa ni pontifico. Sólo es una reflexión a tumba abierta.
Primera parte Juez de Menores.
Segunda parte Juez de Menores.
Symposion.
P.S: Agradezco a "franpesa" el comentario que hizo en la entrada sobre el hijo de puta que mato hace unos días a su pareja de un tiro, no sólo por su opinión sino también por la sorpresa que para mi supuso que alguien "de su edad" (sin faltar...) declarase abiertamente el consumo que ha tenido de diferentes sustancias, y la reflexión que hacía sobre ellas.
No sé cómo titularlo.
viernes 21 de diciembre de 2007
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6 comentarios:
Al releer el post, me he dado cuenta de que se me había olvidado contar una cosa que al principio quería contar.
Creo que queda claro, que aún sabiendo que sería lo ideal nunca tener que dar una torta a un niño, y que de hacerlo, lo puede hacer su padre o madre pero no otros, hay mucha diferencia entre una torta y un puñetazo. O una patada en el estomago, o apagar cigarros en el cuerpo, o cosas así. Pero esas YA estaban castigadas por ley.
Lo que quería contar.
Hace unos 7 años, al salir de mi casa a coger un bus urbano, me tuve que detener en la calle porque estaba oyendo gritos y llantos de un niño. Eran las 11 de la mañana, y los gritos se oían de tal manera que la gente de los comercios estaban saliendo a la calle a escucharlo.
Pero nadie hacía nada.
Era un niño llorando y pidiendo que no le pegasen más. Se oían los golpes, posiblemente de un cinturón o algo así contra el niño que inmediatamente emitía otro grito de dolor y seguía llorando y suplicando.
También se podía oír a un hombre decirle cosas, pero no se le entendía bien, aunque por el tono no eran agradables.
Me di la vuelta, detrás de mi tenía a dos propietarios de dos comercios escuchando y comentando la salvajada... pero no hacían nada.
Les pregunté si habían llamado a la policía y me dijeron que no, medio metiéndose dentro de sus comercios, con un gesto de "no quiero líos".
La cabina mas cercana estaba a unos 300 metros. Viendo que nadie hacía nada, empece a correr, llame a la policía nacional, pedí un coche en la dirección donde se oían los gritos, me identifiqué y les dije que les esperaba allí.
Llegaron muy rápido, tanto que al volver de la cabina, dos de ellos (vinieron dos coches) habían subido al piso de donde se oían los gritos.
Y me presenté a los otros dos, les dije que era quien había llamado, entregué mi DNI y les dije que no tenía ningún problema para declarar lo que había oído si era necesario.
El policía que me atendió me dio las gracias por llamar, y me dijo que intentarían evitarlo para no ponerme en problemas, aunque en aquel momento estaba fuera de mi de rabia y me daba igual.
La verdad es que no debía de hacer falta, con un simple reconocimiento médico del niño en ese mismo momento.
Al cabo de dos minutos más los agentes bajaban primero con el niño, al que metieron en un coche, calmado ya, pero con los ojos empapados.
Y luego al "hombre". O a la bestia esa.
No tenía pinta de ser ni su padre, era demasiado mayor para un niño que apenas tendría 9 o 10 años. El tipejo tendría cerca de los 60.
Al final no pude saber lo que pasó, yo me fui cuando se llevaron al niño.
Otro día al pasar y fijarme en la ventana abierta de la que otrora salían los gritos, entre a preguntar en uno de los comercios. No sabían decirme, o no querían.
Pero al menos me dijeron que no habían vuelto a escuchar nada anormal.
Para eso no hacía falta legislar un arma que como otras hechas para proteger colectivos en peligro, puede ser usada en la dirección contraria.
¿Es acaso habitual en estos días siquiera que se le ponga la mano encima a un niño?
Creo que para este viaje no hacían falta esas alforjas.
Sin esposarle, no debió poner resistencia y como no habían visto nada no podrían detenerlo si no hacía algo.
Una cosa es maltratar a un niño y otra cosa darle un cachete a tiempo... A mi me han dado un cachete e incluso dos a tiempo y sinceramente en ningún momento me he sentido maltratada... Una cosa es la violencia y otra cosa es educar... No se le puede dar total libertad a los menores, para nada... Yo soy una tía de lo más progresista pero entiendo y soy de las que digo que una "torta" a tiempo viene muy bien ...
Pongamonos en el caso de las escuelas, sitio donde me siento cómoda hablando... No quiero una educación a lo "Franco" donde se maltrataba al niño (se le pegaba con la regla, se le ponían garbanzos en las rodillas, le daban cachetes continuados en el culo, les hacían coger grandes pesos de libros, etc) ni tampoco quiero la educación que piden ahora, esa de que no se le puede tocar un pelito al niño porque ya te están denunciando... En ese sentido, quiero que la educación de ahora sea como la que había cuando yo aún jugaba en el patio del recreo... Te reñían y te castigaban cuando era debido...no como ahora que por lo mínimo ya dicen que le has pegado...
La educación de ahora, las nuevas leyes, y la sociedad en general, solo están consiguiendo que nuestros hijos futuros sean niños consentidos, mimados y caprichosos...
Un saludo
Me sumo a lo dicho en lo referente a la escuelas al comentario de Soledad La India.
Con una cosa clara. Allí nunca, nunca se debe usar la violencia física, ni psicológica, del maestro/profesor hacia el alumno ni viceversa, excepto para defenderse o para defender a otro.
Pero si no queremos acabar dando las clases con un guardia jurado en el aula (pagándolo en lugar de más profesores de apoyo y mejores recursos para los centros, o para la sanidad...) que le den el estatus de "autoridad" al profesorado, de manera que sea delito el agredirles.
Hace dos años, a los revisores de Renfe les habían quitado ese estatus, de manera que era un pintamonas que si decía algo, lo mandaban a la mierda.
Yo he estado viendo fumar en jamaro y coca en plata en un dragón de tren, y el revisor no poder hacer nada excepto avisar a la policía del siguiente pueblo, pero una vez allí ya no les quedaba nada y no podían hacerles nada.
Al final acabaron por meter uno o más policías de paisano en cada tren de largo recorrido (tal vez aprovechando desplazamientos), y volvieron a cortarse muchos niñatos que empezaban a creerse que si iban 4 podían acojonar al revisor, al vagón y a quien fuera.
Ahora el revisor, ha vuelto a tener ese estatus de "autoridad legal", y si el impone una sanción, la pagas, y si se te ocurre amenazarle o hacerle algo... se te juzgará como si se lo hicieras a un policía.
Es terrible tener que llegar a plantearse esto para....LOS CENTROS EDUCATIVOS!!!???!!!???
Sí.
Pero además tenemos una generación de nuevos padres, que ni saben, ni quieren saber, educar.
No quieren problemas, y menos implicarse a fondo en la educación de sus hijos, ya que eso supondría trabajar mano a mano con el profesor, y ser ellos los que realmente les educasen, ya que maestros y profesores están para FORMAR E INSTRUIR, no para conseguir el milagro de que niños sin socializar y a los que se les permite todo, pasen a ser personas educadas PARA CONVIVIR.
Aspirar a crear nuevos Einstein's u Ortega's, Unamuno's... etc, quedó en el imaginario colectivo, apoyado por algunas películas.
Esos pocos o vienen ya "hechos" y el profesor les ayuda, o que se olviden que ser educados para un nivel cultural destacable, si no pueden alcanzar un nivel cognitivo ni moral (van unidos) aceptables.
Symposion, no te extrañe que gente de mi edad opine así acerca del consumo de drogas; supongo que no soy el único. En mi caso es una conjunción de curiosidad, interés en el autoconocimiento/introspección y suerte de haber encontrado a la gente adecuada (en algunos talleres de psicología -gestalt en lo que yo conozco- se utilizan sustancias para ayudar y potenciar el trabajo de autoconocimiento). Y también el haber llegado a la conclusión de que, ya que no podía cambiar el mundo, sí podía poner atención en vivir en torno al eje libertad/responsabilidad/respeto. Según vayas cumpliendo años te irás dando cuenta de que el cuerpo envejece más rápidamente que la mente, jejeje.
Muy clarificadora la anécdota de tu bofetón. Es cierto que a veces no basta con saber las cosas; hay que SENTIRLAS. La ayahuasca me ayudó a eso y le estoy muy agradecido. Creo que en un crío el cachete a tiempo puede surtir el mismo efecto.
Parece que todavía padecemos las secuelas de la dictadura: nos provoca tanto miedo parecer autoritarios que nos vamos al otro extremo. De seguir así van a acabar obligando a los padres a tener hojas de reclamaciones a disposición de los hijos. Mala cosa que se confunda autoridad y autoritarismo; creo que el autoritarismo es tan rechazable como la autoridad es necesaria. Y menos legislar con tanto detalle y más dejar espacio para el sentido común.
Salud.
Hola Franpesa.
Gracias por contestar.
No me sorprenden tanto el hecho de que alguien de tu tu generación tomse drogas, y tuviera relación con la gestalat (buscad en wikipedia, no es una policía nazi...).
Soy consciente de que nosotros seríamosm la 3ª o 4º ola de consumidores, con diferentes razones y motivos, de enteógenos.
Lo que SÍ me sorprende, es que alguien de tu edad (que no la sé, pero imagino que como 20 años mayor que yo), especialmente en esa época del caballo y la farlopa intravenosa arrasando España, tuviera interés en el autoconocimiento... por la vía que fuera.
Una cosa te comento de tu comentario:
Tienes razón, menos legislar a la minúscula y más sentido común.
Pero yo creo que precisamente asistimos a la perdida de ese sentido común, seny catalan, aurea mediocritas griega.
Sumergidos en la cracia de la mayoría (excusa que también han usado muchos dictadores) resulta que esto es lo que hay... el sistema menos malo? Debe serlo, no he conocido otro, pero sí quiero que cambie.
Habría que formar mejor a los jueces, no en su materia, sino en la vida real. Haciendoles pasar a cada uno, dos o tres años en trabajos sociales, en la cárcel, etc.
¿Que terapeuta no prueba primero la sustancia que va a aplicar a otros?
Y luego, darles más capacidad de decisión y menos de aplicar leyes con las que ni están de acuerdo, como en el sistema Inglés... en el que de alguna forma la REALIDAD llega a ser legislable por la mano de los jueces.
Eso claro, mientras tengamos que seguir haciendo campañas explicando a la gente que no se pega a tu mujer, que no se mata, que no se acosa a un compañero de escuela o de trabajo, etc.
Si hubiera ese sentido común al que tu llamas, no estaría yo escribiendo esto.
Te dejo un viejo chiste que hace un año me llego al correo y colgué en un sitio, y tu persona me lo ha recordado.
Gracias por opinar... (ya me contarás algunas cosas.... cuando te pille).
--------------------------------
- Papa, me encantaría drogarme para explorar mi inconsciente y conocerme mas a mi mismo evitando futuros males psicológicos, para desarrollar mi imaginación abstracta y percepciones extrasensoriales, para volver a sentir como un niño y ver el mundo de nuevo, quitándome el antifaz que tanto triste se ha esforzado en ponerme; quiero ampliar mi espiritualidad, mi amor al hombre y adherirme a la vida, a la naturaleza, a toda la existencia, visionar el todo, la nada y vislumbrar otras dimensiones derrumbando el espacio-tiempo... Y aplicar todo esto a mi vida diaria para ser un verdadero hombre.
- ¡Cállate, hijo insensato! ¡Y vete a jugar el fútbol!
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Buenas
Ha estado muy bien esa anécdota symposion, asi que me animaré a contar una mía (aunque del tipo `charla´)
Era el verano del 95, un lunes, una amiga y yo no teníamos muy claro que hacer así que decidimos comprar una botella de vozka e irnos a una punta de la playa donde veraneabamos a tomar lo que nos apeteciese. Recuerdo el 1º y el 2º, no recuerdo el 3º... Me llevaron a casa, mi madre me dio cafe con sal, mi padre no estaba asi que no tenía coche, yo no me despertaba, solo quería que me dejasen dormir, llevaba toda la boca ensangrentada (esto era porque habian intentado que me sujetase yo por mi misma, pero me cai :s ) un vecino se ofreció a llevarnos al hospital, mi madre despertó a mi abuela para que se quedase en casa con mis hermanos que eran pequeños ... Lo que viene siendo un `show´
Al dia siguiente, me desperte en un hospital, y solo recordaba estar tomando el 2º vozka, todo lo demás me lo contaron. Mi madre no sabía si llorar o indignarse, pero como estabamos en el hospital, dejo lo de la bronca para casa. El miércoles me llegó una carta, de mi padre. Yo me esperaba que me dijese que no saldría más nunca, o que cuando me cogiese me iba a enterar lo que vale un peine jejeje. Al contrario, en esa carta, el me conto una experiencia parecida a la mía, una que el tuvo de joven, que lo pasó mal; me decía que no permitiese que nadie hablase mal de mi ni me llamasen borracha (es un pueblo de veraneo chiquitito) y que esas cosas pasan. Esperaba que hubiese aprendido algo con eso. Y esa era la carta básicamente
He de decir que ya tenía yo 15 años de aquella, no es que sea el colmo de la madurez, pero ya sabía diferenciar entre una bofetada (momento de rabia de mis padres que luego casi siempre acompañaban de charla y todo bien) o sólo la charla (en este caso, había decepcionado a mis padres y no se pasaba de un día para otro, te pasabas semanas con el sentimiento de culpabilidad). Claro que para llegar a este punto, algún que otro cachete me dieron más de una vez y siempre bien dados. No se si a mis padres le hubiesen prohibido pegarme cuando lo han hecho (no hablo de palizas ni cinturones ni cigarros apagados, hablo de cachetes en el curo o la cara, que me he llevado tela jeje) seguramente mi `educación´ no sería la misma que tengo hoy día. Quien sabe si no habría estado en el hospital todos los domingos o llamando tonta a mi abuela cuando me contradecía... (lo de que a mi abuela no había que llamarla tonta, lo aprendí de un guantazo)
SalU2
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