miércoles, 8 de agosto de 2007

Aportando soluciones. El Dr. John Marks y el modelo inglés.

El Reino Unido, a pesar de ser una parte básica de la Europa de nuestro días, y el más cercano aliado que tienen los USA en este lado del charco, es un pueblo que presume de las características que su insularidad les ha dado.

Y ciertamente en algunos aspectos esto es así, y mantienen en ciertas costumbres del derecho amplias diferencias con el resto de los países más cercanos. Por ejemplo, sus habitantes no están obligados a portar ningún documento que acredite su identidad -y están orgullosos de ello, reaccionando con fuerza cuando ese derecho se pone en duda- y sus jueces no son simples interpretes de la ley que los legisladores hacen y que en ocasiones, aplicada en su forma mas extrema lleva a grandes injusticias -Summum Ius summa iniuria- , sino que tienen un margen de actuación muy superior al de los jueces de cualquier otro lugar europeo.

Esto también se aplica a su sistema de salud pública, en el que las prohibiciones absolutas que pesan sobre algunos fármacos en prácticamente todas las partes del mundo, ellos las han colocado donde han querido, y han podido seguir trabajando con ellos.
Uno de los mejores ejemplos sería el uso de la heroína que hacen los ingleses.
Se receta de la misma forma que se receta la morfina, atendiendo a razones médicas exclusivamente, como por ejemplo que siendo igual o más analgésica que la morfina, es menos depresora del sistema respiratorio y menos molesta en efectos secundarios estomacales.
Pensar que en un país civilizado le dan heroína a los neonatos, ya que facilita el control de su respiración cuando tiene que ser asistida, puede ser algo inconcebible para nosotros que hemos encumbrado a esa sustancia como el cenit del peligro, la adicción y la degradación física y moral, tanto que algunas personas (de los mal llamados intelectuales) se atreven a decir públicamente que la heroína es una sustancia mala "per se".
Tiene una maldad intrínseca que debe residir en la disposición de sus átomos. Claro que a los pacientes de todo tipo que en UK les recetan heroína, la sustancia tiene otro nombre: dia-morfina, de su forma química "diacetil-morfina", y la reciben pura.
El mal en forma de molécula.
Algo tan jodidamente difícil de comprender como cuando en la Edad Media, los compositores debían evitar a toda costa usar el tritono, que es un acorde con la 4ª aumentada o 5ª disminuida, ya que eso era "el diablo en la música" y la iglesia sostenía que Lucifer se colaba en la música a través de esa puerta. Por suerte, los aires de la fusión de estilos y la experimentación armónica llegaron una vez difunta la Santa Inquisición.
Imagínese lo horrible de ser juzgado, torturado, y terminar confesando que el diablo le había comprado con inmensos parabienes con el objetivo de que compusiera una pieza en la que poder colarse... para acabar en la hoguera, purificándose a 700 grados.

Volviendo a lo que planteaba, hoy voy a tratar de echar un vistazo a una de las soluciones, que tal vez sea la más urgente si lo que se pretenden es salvaguardar la salud del consumidor/ciudadano y que es la cara más llamativa y marginal del mundo de la droga, tal vez porque sus efectos (los de la prohibición y el monopolio de ciertas sustancias en manos de las mafias) tocan, a veces de lleno, a personas que no han elegido tener ninguna relación con este mundo.

Es el caso de los adictos, independientemente de la razón que les haya conducido a esa situación. El caso de las personas que necesitan desesperadamente una determinada dosis de una sustancia cuyo precio en el mercado es artificialmente sobrevalorado, y eso les hace delinquir para poder conseguir el dinero necesario para sobrellevar su adicción, junto con problemas legales, sociales y sanitarios de primer orden.

Actualmente en nuestro país y en la mayoría de los occidentales, para estas personas existen programas que en el mejor de los casos les dan un sustituto para mantenerse. Y en otros, lo único que les dan es un "tratamiento" orientado a que dejen de consumir.
En el caso del sustituto, que suele ser la metadona para los adictos a la heroína, no se hace por razones médicas, ni de seguridad, ni de preferencia o éxito en el paciente.
Se elige ese fármaco a pesar de ser más peligroso y dañino que la heroína, básicamente porque no es heroína. ¿Cómo vamos a salvar a un bebedor dándole su bebida? Esa sería la lógica que podrían esgrimir en este caso.
El gran público queda convencido. Desde la administración Nixon y de la mano de Avram Goldstein, la metadona fue promocionada como droga "contra-revolucionaria" y cura para la heroína, casi como cuando se quiso curar el morfinismo con heroína un siglo antes, hasta que vieron que sólo conseguían cambiar una sustancia por otra.
La gente cree que se les está tratando con un medicamento especifico que curará su mal.

Pero la realidad es que la metadona es una sustancia con efectos muy similares a los de la heroína, de mucha mayor duración, mayor potencia y que resulta tóxica a largo plazo. Están cambiando una heroína por otra, mas dañina, y que no consigue que los consumidores acepten el cambio totalmente, sino que lo incorporan a su repertorio como un mal menor.
Y la ausencia de la euforia que la heroína les proporcionaba, la suplen con más heroína o con cocaína. Resultado: apenas funciona en un pequeñísimo porcentaje de personas y de forma cíclica salen y entran de estos tratamientos.

En España se ha llevado a cabo, a nivel de estudio, el probar con un pequeño grupo de heroinómanos que habían fracasado en todo tipo de terapias, a darles heroína para su consumo. Si bien se ha vendido como algo nuevo, y en España lo es, es sólo un pequeño intento de abrir otras vías ya conocidas, ante el perpetuo fracaso de los actuales tratamientos.

En el Reino Unido, hasta 1967, los médicos recetaban heroína sin problema a los pacientes heroinómanos. Un cambio en la política del gobierno, liberal y de izquierdas, de la mano de los USA, les llevó a dejar en desuso este tipo de práctica.
Aún así, y en contra de lo que pasa en los USA donde un médico puede perder su licencia si lo que receta a un paciente no es del gusto de las autoridades federales y en ocasiones son tratados y amenazados como narcotraficantes por la DEA, en UK el estado no tiene derecho a inmiscuirse en la relación entre un médico y sus pacientes y lo que este les recete.

Widnes es un suburbio marginal de Liverpool, en el que los indices de consumo de drogas y de delincuencia relacionada con la misma eran bastante altos.
Un médico, el Dr. John Marks, que era un psiquiatra de la Chapel Street Clinic, en vista de los fracasos continuos de los planes de mantenimiento con metadona o de los planes de abstinencia de drogas, apostó por retirar del mercado negro a todo aquel que quisiera.
¿Cómo? En esa clínica, gratuita, decidió darle lo que la farmacopea inglesa le permitía a sus pacientes, y le dio heroína al heroinómano, cocaína al cocainómano, y anfetaminas al adicto a las mismas. Todo ello puro y sacado de la farmacia, gratis para el consumidor, y no engañándole con sucedáneos que no satisfacían sus ansías de consumo.

Mientras que en el resto del mundo, los programas de mantenimiento con metadona son percibidos como un tratamiento a pesar de ser simplemente una perpetuación del problema con una sustancia más dañina para el individuo, aquí se hacía lo mismo, se les mantenía en el consumo pero con la sustancia deseada, menos dañina que el sucedáneo y además dejaba a los vendedores y traficantes fuera de juego.
¿Por qué iba alguien a arriesgar su vida, salud o estatus legal para conseguir algo que le daban gratis y con total pureza?

Este trabajo del Dr. John Marks comenzó en 1985 y en 5 años, sus resultados ya eran espectaculares. En esos 5 años, el número de robos en la zona se redujo en un 96%, los nuevos casos de adicción se redujeron en un 92% y la incidencia del SIDA como consecuencia pareja al consumo de drogas con jeringuillas compartidas, simplemente desapareció: un 100%.
No sólo eso, sino que la terrible sustancia, la heroína, dejo de matar. No hubo ningún muerto por sobredosis, ni por adulteración.

Alguien debería haber pensado: "¡Bien! Al fin hemos dado con la fórmula para proteger la salud de nuestros ciudadanos". Y a partir de ahí, extender ese modelo a todos los lugares donde fuera necesario.

Pero no fue así.

Un sensacionalista programa de una televisión inglesa hizo un reportaje sobre la clínica y lo presentó como una forma de pasarse por el arco del triunfo la política de tolerancia cero frente a las drogas que la ministra Thatcher había impuesto.
Como no tenían potestad para intervenir en la clínica y sus métodos, atacaron a su sustento, de manera que cortaron sus fondos. Alegaron que el mantenimiento de un año con heroína para la clínica y todos sus pacientes, costaba 10.000 libras anuales (unos 12.000 euros, más o menos lo que un coche barato) y que con metadona costaba sólo 600 euros.

Nadie dijo entonces que esto era así, porque sólo había una empresa legalmente autorizada a fabricar heroína en el Reino Unido, y que con ese monopolio fijaba los precios que le venían en gana, cuando realmente el coste de producción de la heroína viene a ser el mismo que el de la codeína de los jarabes o las pastillas para la tos: un precio ridículamente bajo.

La clínica se vio forzada a ir cerrando su programa a partir de 1990, aunque lo alargó como pudo hasta 1995, cuando finalmente terminó.
Hubo otro documental, con un enfoque mucho menos sensacionalista y que se dedicaba a estudiar los datos y las conclusiones de ese método, y causó tanto malestar en las autoridades de los USA que llegaron a ejercer presión por la vía diplomática para que los hallazgos del doctor Marks no salieran a la luz.

Como dice un observador inglés con cierta vergüenza, el Reino Unido hizo una vez más lo que los USA y la DEA le ordenaron que hiciera, dándole la puntilla al programa del doctor Marks, y a unos 450 pacientes que habían normalizado su vida, se habían reincorporado al mercado laboral, volvían a disfrutar de sus familias, y su necesidad por un fármaco en concreto ya no suponía más una condena de destierro de lo socialmente admitido, haciendo de ellos ciudadanos de primera clase en lugar de enfermos sujetos a los peligros de un mercado en manos de la mafias.

Paradójicamente, se llevaba pidiendo durante bastante tiempo un estudio que evaluase los resultados de los diferentes centros de tratamiento de adicciones, y en especial los de metadona. Ese estudio fue aprobado, con la irónica fecha de inicio del 1 de abril de 1990, que era el día en que inicialmente la clínica del doctor Marks dejaría de funcionar.
De esa forma, los resultados, espectaculares y abrumadores de este lugar, no dejarían en ridículo los pobres resultados del mantenimiento con metadona, las recaídas y la perpetuación del rol de enfermo que son los menos dañinos efectos de estos programas.

He planteado esto como una, sólo una, de las muchas soluciones que habría con los años (cuanto antes mejor, si se trata de la vida de personas) que ir adoptando en todos los lugares que sufran de este mal. Si tratar a casi 500 adictos a la heroína, pagada a una empresa que ejerce un monopolio y fija los precios a su gusto, cuesta menos que el coche que tendría un trabajador de esa clínica, no existen razones económicas para no hacerlo, y sí cientos de razones humanas y médicas para hacerlo. Cualquier enfermo de diálisis le cuesta al estado más dinero que toda la heroína para un año de esas 500 personas.

Evidentemente, este planteamiento está pensado nada más para los que ya son adictos, pero fueron claras las repercusiones en cuanto a la aparición de nuevos adictos: un 92% menos.
Siempre habrá alguien que pueda conseguir un poco de cocaína, heroína o anfetamina, pero si en algún momento el consumo de alguna persona pasase a ser de esporádico a crónico, esta persona pasaría a las manos de un programa semejante, dejando de ser una fuente de ingresos para las mafias y alejándose de todo entorno criminalizante.

Casi se podría pensar que ante esta situación, se daría la paradoja de que fueran las propias mafias las que tendrían que hacer campañas en favor de un consumo esporádico, moderado y ocasional, de forma que esos clientes que por falta de uso no accediesen a estos planes, pudieran seguir siendo una fuente de ingresos... ¿o alguien pagaría por algo que puede tener gratis y mejor?

Por supuesto, en los años que duró el tratamiento del doctor Marks, los camellos de esas drogas, buscaron otros lugares donde poder hacer negocio, y en el momento en que terminó, volvieron a satisfacer la demanda de esas 500 personas que durante 5 años habían atisbado lo que era una vida normal gracias a un programa médico hecho con la cabeza.

¿Hasta donde nos dicen la verdad cuando hablan de preservar la salud pública?

El próximo día traduciré un texto del propio Dr. John Marks que plantea los graves obstáculos que se anteponen a esta idea, y a la libertad del individuo.

15 comentarios:

Maxim dijo...

¡Hola amigo! Te comento.
Como bien has indicado la metadona es un derivado de la morfina con similares, pero más potentes, efectos fisiológicos. Se utiliza en programas especiales para el tratamiento de la dependencia a la heroína, debido precisamente a que su similitud química estructural permite su sustitución en los receptores opioides humanos a los que ambas se unen. Aunque muy parecidas, existen ligeras diferencias en las acciones de estas sustancias. La metadona no posee los efectos euforizantes de la heroína, con lo cual, con su uso lo que se intenta es disminuir el factor de “dependencia psicológica” y al mismo tiempo conseguir evitar la aparición del síndrome de abstinencia que crea la heroína. Claro está a costa de que se desarrolle, como en el caso de todos los opiáceos, una dependencia a la metadona, por lo visto menos grave y más fácil de tratar que la de la morfina o la heroína. Además, la metadona es un fármaco con una vida media en el organismo más larga que la de sus congéneres, por eso es suficiente con la administración de 2 o 3 dosis semanales, lo cual facilita el tratamiento, aunque su permanencia en el organismo, lógicamente, es mayor.
En cuanto a los efectos adversos de la metadona no son mucho peores que los del resto de opiaceos. Como no me cabían aquí te envio una “detallada” relación en la que como veras no se detectan grandes diferencias entre ellos. Estos datos hablan por sí mismos. Por eso, personalmente no veo que sean peores los efectos adversos de la metadona.
Sólo comentar que estoy de acuerdo contigo en que el tratamiento con metadona no parece ser el mejor, pero lo de tratar a un heroinomano con heroína me parece que es como “rodar indefinidamente la rueda”. Quizá se tenga en cuenta también el aspecto económico (indice coste /beneficio) al considerar un tratamiento u otro. De todas formas hay otro analgésico opiaceo que se está utilizando hoy en dia como alternativa a la metadona, aunque no esta muy experimentado, que es la buprenorfina (buprex) con menos riesgo de crear adicción. Creo que lo que hay que hacer es potenciar la investigación y el desarrollo de este tipo de sustancias.
Hasta otra, un saludo compadre.

Symposion dijo...

Hola Maxim.
Te quería hacer una puntualizaciones sobre tu comentario.
Para empezar, la metadona NO es una derivado de la morfina, y estructuralmente no comparten prácticamente nada.

Lo segundo, es la falsa idea de que tratar un síndrome de abstinencia de metadona es más fácil o llevadero que el de morfina o heroína es una falsedad sobradamente conocida por los usuarios de estas sustancias.
La única ventaja, si es que eso es una ventaja, es que apenas tiene efectos euforizantes. Tal vez para un adicción yatrogénica eso tenga sentido, pero es un enfoque erróneo a la hora de abordar el problema de una persona que consume opiáceos precisamente por esos efectos, entre otros.

No he recibido esa relación que dices me has enviado, pero supongo que sabrás que aparte de la adicción y el estreñimiento, los opiáceos como la heroína o la morfina carecen de hepatoxicidad, cardiotoxicidad o neurotoxicidad, y que son las drogas "mas sanas" en cuanto a daño fisiológico nos podemos referir.

En cuanto a que tratar a un heroinómano con heroína es rodar indefinidamente la rueda, no deja de ser verdad en la medida que es lo mismo que hacerlo con metadona, pero con la seguridad de que al recibir el paciente la sustancia que realmente desea, se le saca del mercado negro, y se le puede reintegrar en todos los aspectos con muchísima mas facilidad.

Otra cosa es la pretensión, obviamente fallida, de que los consumidores se vuelvan abstemios. Pero si existe esa posibilidad, que depende de factores personales, es más probable que lo intenten cuanto más alejada esté su vida de los círculos de marginalidad a los que les condena el uso de un fármaco ilegal.

En cuanto al índice económico, creo que queda claro el coste de producir heroína farmaceútica, que sería el mismo que el de la codeína de los jarabes para la tos. Esa aproximación nunca justificaría el uso de metadona en un mercado real, cuando el coste estaría por debajo de un euro al día en heroína para los casos con más dependencia.

El tema de la buprenorfina viene a plantear lo mismo que el de la metadona. Además en este caso ese fármaco funciona como agonista/antagonista, y eso puede ser problemático cuando se combinan sustancias (en búsqueda de esa euforia no obtenida).

De acuerdo contigo en que hay que potenciar toda investigación, pero creo que antes de eso, hay que atender a los casos más urgentes y son los que actualmente son usuarios con problemas.
Y creo que el ejemplo de los resultados de la clínica del doctor Marks, hablan por sí mismos, y no sólo en el ámbito médico o fisiológico.

Me hubiera gustado conocer tu opinión sobre el conjunto de resultados obtenidos, y no simplemente que dar heroína al heroinómano es mantener la rueda.
Además, seguro que caes en la cuenta de que las terapias con metadona, se llaman terapias de mantenimiento, no de erradicación.
Si de eso se trata, que lo hagan bien y con los mejores resultados para todas las áreas de la vida de los pacientes.

Maxim dijo...

Efectivamente la metadona (deriv. de 3,3-difenilpropilamina) no es un derivado (perdon), es un análogo de la morfina(deriv del fenantreno o de la 4-fenilpiperidina)y estructuralmente ambas comparten una disposición en forma de T de sus anillos (eso es mucho compartir)que es la que confiere la capacidad de unirse al mismo tipo de receptores . Si no existiera esta similitud ¿como podria ocurrir esto?

Symposion dijo...

¿Análogo? ¿Ni más ni menos que análogo de la morfina?
La única analogía que comparten es que ambas actúan sobre receptores opioides, pero a nivel químico, no comparten mas.
Creo que vale con echar un vistazo a ambas moléculas para que el profano se haga una idea.

Morfina:
http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Morphine-2D-skeletal.png

Metadona:
http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Methadone.svg

En cuanto a que actúen sobre los mismos receptores, no lo puedes explicar realmente como si fuera una cerradura en la que encaja una sola llave.
Los receptores son complejas estructuras proteicas donde diferentes compuestos encajan en diferentes zonas de los mismos, activando o desactivando determinadas funciones.

En el caso de los receptores opioides hay varias sustancias que actúan sobre ellos, y la lista sería casi interminable. Sustancias tan dispares estructuralmente, como por ejemplo el fentanil (vease http://en.wikipedia.org/wiki/Image:Fentanyl.svg ) o la mitragina (vease http://en.wikipedia.org/wiki/Image:MitragynineHigh.svg ) activan receptores opioides en diferente forma y medida.

Otro claro ejemplo, más conocido estructuralmente, es el receptor GABA. Y en el actúan desde barbitúricos, benzodiacepinas, alcohol y otros muchos compuestos que nada, absolutamente nada, tienen que ver estructuralmente entre ellos.

Llegar a decir que metadona y morfina son análogos, suena más al sueño de algún legislador de los USA que trabaje en la DEA y pretenda que cualquier sustancia que este compuesta por carbonos, hidrógenos y oxígenos pueda ser susceptible de incluirse en la ley de análogos para su persecución, que a la realidad de alguien que se moleste en observar (y sin necesidad de conocimientos específicos) ambas moléculas.

Para quién quiera una mejor comprensión de la relación entre receptores y moléculas, que se centre en GABA.
Un buen libro divulgativo que explica de forma accesible a cualquiera muchas de estas cuestiones, tocando otros temas amenos, es "El gen y los 7 pecados capitales" de John Medina, que al mismo tiempo que dota de unas nociones básicas de este tema, deja claro lo poquísimo que sabemos realmente en cuanto a la razón por la que funcionan o no los milagros de la química y la genética humana.

Maxim dijo...

Hola querido amigo. Como tengo información al respecto acerca de tu último comentario, te la proporciono porque a mi me ha aclarado muchas dudas. Como ya te dije en mi e-mail, no sé mucho acerca de estos temas pero recopilo información para unos amigos y no tengo inconveniente en pasártela.

Los receptores biológicos son componentes moleculares específicos de un sistema biológico con los cuales interactúan sustancias de distinta naturaleza para producir cambios en la función del organismo. Los hay de muchos tipos, pero me centraré en los receptores   farmacológicos y en los de neurotransmisores.

Por lo general existen receptores específicos para determinados grupos de sustancias con similar estructura química, por ejemplo, receptores nicotínicos, receptores muscarínicos, receptores histamínicos, receptores adrenérgicos, receptores colinérgicos etc. Es lo mismo en el caso de los receptores opioides. El grupo de moléculas denominadas sustancias opiaceas u opioides, es un grupo químico con unas características especiales de estructura química. Las referencias que tú nos das de las estructuras químicas de morfina y metadona procedentes de la wikipedia, muestran una estructura “plana” de estas moléculas que NO permiten ver la similitud estructural de la que hablo. Para ello deberiamos ver imágenes tridimensionales. Aunque yo tengo esas imágenes “en papel”, no he podido encontrarlas en la red. Lo más significativo que he encontrado ha sido esto .
Una sustancia no se une exactamente a su receptor según un modelo de “llave-cerradura” aunque muchos libros  lo describen asi. En realidad en el receptor, que es una proteína, hay puntos de unión o sitios de unión a los que se unen las moléculas implicadas, pero que para poder ser reconocidas por el receptor deben tener una estructura química “mínima” determinaday una disposición espacial adecuada. Al conjunto de todas las moléculas que poseen esta estructura se le denomina “análogos estructurales”. En el link anterior  (fig 5) se puede apreciar muy bien esa estructura mínima básica (Phenytheptylamines) existente en todos los opiaceos u opioides, que alcanza su máxima similitud en su disposición tridimensional. La palabra “analogía” en bioquímica se refiere a la “correspondencia en la función de dos órganos o sustancias que tienen diferente estructura u origen”. Puesto que como hemos visto morfina y metadona son dos sustancias con diferente estructura química (aunque con similitudes) que provocan una muy similar respuesta fisiológica en el organismo, podemos decir perfectamente que son “análogas”.

El GABA  , es uno de tantos neurotransmisores cerebrales, que transmiten la señal nerviosa siendo liberados por una neurona y excitando a la contigua por unión a receptores específicos.
En cuanto a los receptores GABA  que citas como ejemplo de receptores biológicos, estos son un tipo “especial” de receptor biológico bastante complejo que contienen sitios de unión para moléculas con distintas estructuras químicas (benzodiacepinas, barbitúricos, etanol …).

Espero poder ofrecerte más información en otra ocasión y que al final podamos resolver nuestras dudas. He, he. Un saludo afectuoso.

José Moldavia Barón dijo...

Por favor Symposion, ¿tienes información(links) sobre los resultados de la investigación del Dr. John Marks? Me interesa el tema y te agradeceríoa que me lo pasaras.

Symposion dijo...

Voy a procurar ser breve en la respuesta, Maxim, porque me da la impresión de que más que interés en tratar el tema que la entrada propone (soluciones) tengo la impresión de que el interés va por otro lado, y no precisamente el académico a pesar de la apariencia.

No me importa decir, que te contesto a sabiendas de que sé que eres algún tipo de troll, o de personaje que busca producir una distorsión en los temas o simplemente llamar la atención.

Pero también te digo desde ya mismo, que cambiarte el nick que usas para postear, no evita que se sepa quien eras antes.
Así que como consejo, te invito a que busques otro lugar para parasitar, porque aquí, mientras se te detecte, se procurará eliminar cualquier intervención tuya. Acepta esto como una cordial despedida, y parafraseándote: "He,he. Un saludo afectuoso".

Y ahora, por si alguien ha estado siguiendo el tema, voy a aclarar las cosas que has confundido.

- Que copies textualmente una definición de receptor de uno de los links que has puesto (el de la revista de Dermatología Peruana...), y a continuación pretendas hacer una distinción entre los receptores de fármacos y los receptores de neurotransmisores, deja patente que o no tienes mucha idea o hablas por hablar, ya que si un fármaco cualquier produce un efecto, es porque hay un receptor sobre el que actúa, y el cuerpo no fabrica receptores para fármacos externos: si funciona un fármaco, está actuando sobre/contra/a través de un receptor endógeno. SIEMPRE.

- Sigues agarrándote a una estructura molecular para explicar una función sobre un receptor, y como te las di planas, dices que ahí no es posible ver la disposición (en T...) de la que hablas.
No es posible verla (la similitud) en ningún caso entre morfina y metadona PORQUE NO LA TIENE, ni en 2D, ni en 3D, ni en su configuración electromagnética molecular, que es lo que final y en último caso tiene un efecto sobre el receptor.

- A pesar de agarrarte a una inexistente analogía estructural para explicar la función sobre el receptor, en los propios links que das, tienes las series de aminoácidos que conforman los diferentes opioides endógenos. Y estas series, que en algún caso como en el de la beta-endorfina tiene más de 30 aminoácidos en su composición, son péptidos o incluso proteínas cuyo tamaño y estructura comparados con los de las moléculas anteriores (morfina y metadona) son como comparar un monopatín con un trailer de 18 ruedas.
Realmente es muy jodido explicar como dos sustancias con esas diferencias de tamaño y estructura, comparten también esa "analogía estructural" que tú pretendías hacer ver entre morfina y metadona, por similitud en su efecto.

- Aunque tu argumentación se basaba en la estructura, acabas diciendo lo mismo que te conteste en mi segunda respuesta:
"La única analogía que comparten es que ambas actúan sobre receptores opioides, pero a nivel químico, no comparten más."
Esa fue mi frase cuando se te ocurrió llamar a a metadona, "análogo de la morfina".

Y finalmente terminas diciendo tú:
"La palabra “analogía” en bioquímica se refiere a la “correspondencia en la función de dos órganos o sustancias que tienen diferente estructura u origen”. Puesto que como hemos visto morfina y metadona son dos sustancias con diferente estructura química (aunque con similitudes) que provocan una muy similar respuesta fisiológica en el organismo, podemos decir perfectamente que son “análogas”."

Es decir, FINALMENTE RECONOCES QUE AUNQUE NO TIENEN UNA ESTRUCTURA COMÚN, SON ANÁLOGAS POR SUS EFECTOS.
¿Para qué tanto esfuerzo en argumentar su similitud estructural si vas a terminar aceptando que no la tienen?
Y tras dos post intentando argumentar que químicamente son análogas, no te queda más recurso que recurrir a una definición de análogo, que no es química, sino biológica.

Finalmente acabas por decir, con mucho mas barullo y en mitad de alusiones y referencias a datos que no acabas de comprender, lo mismo que yo te dije en cuanto a su supuesta analogía.

- Para terminar, no tienes mejor idea que decir que el ejemplo que te puse en cuanto a estructuras y funciones en un receptor, el GABA (el receptor, no el neurotransmisor ácido-gamma-amino-butírico), ese ejemplo no vale porque es "especial" y "complejo".
Lo único que tiene de especial es que se le conoce mejor que a la mayoría de receptores, y es por eso el mejor ejemplo de que la metáfora de llave/cerradura vale para explicarla a niños de 14 años, pero no para la biología real.
Eso sí, tenías que desacreditarlo de alguna forma, o se te venían abajo todas esas teorías.

Como despedida, Maxim:

Llegaste aquí (con este nick) diciendo primero que la metadona era un derivado de la morfina.

Para tapar la ocurrencia, se te ocurre decir encima que no es un derivado, sino que es un "análogo de la morfina".

Y creo que por si no bastaban con esas dos, el rollo que te has montado y que no se sostiene, para acabar diciendo lo mismo que ya se te había dicho, pero además fusilando argumentos ajenos con objeciones como que el receptor GABA es especial y complejo.

Toda una mente lógica y científica la tuya...

Ya se vio tu plumero, chico.
Para mi ya ha bastado.
Lo único que me molesta es no haberme dado cuenta antes.

Así que busca otro lado para tus "He, he". Y si realmente no eres un mal tipo, un buscajaleos en internet, piensa que no pasa nada por reconocer una equivocación, en lugar de construir castillos sin base para maquillar un orgullo que no acepta que le corrijan... aunque al final acabes diciendo lo mismo que tu interlocutor.

Eso sí, yo me equivoqué no viéndolo a tiempo. Lo reconozco.
Espero que no vuelva a pasar.

Symposion dijo...

Jose Moldavia:
Siento no poder darte ningún link que no puedas encontrar tu mismo con google.
Aparte de lo que he encontrado en la red antes de escribir sobre este caso, mis fuentes de información al respecto, eran un par de libros que comentan el caso bastante por encima, y que daban algunos datos que no se encontraban en la red, pero que no son relevantes y además ya los he puesto en el artículo.

Lo siento, pero exprime google, que posiblemente puedas encontrar referencias a los estudios publicados en revistas científicas, y tal vez sea esa la forma de conseguir la mejor información al respecto, mediante esas revistas.

Symposion dijo...

Una buena comparación la de la cocaína y la escopolamina, siendo los dos tropanos de muy parecida estructura y uno actúa sobre los mecanismos de recaptación de la dopamina (inhibiéndolos) y el otro sobre los receptores de la acetilcolina.
Y para que hablar de sus efectos...

Otro gran ejemplo de la no-relación directa y absoluta entre una molécula y sus dianas, sería la MDA y su compañera metilada N-Metil-MDA o MDMA.
No tienen tolerancia cruzada.
Tienes razón en que le he dedicado demasiado tiempo a Maxim, DDAA, pero sinceramente pensé que era alguien que tenía ganas de aportar algo, o de establecer un debate interesante sobre el tema.

No se si el calificarlo como troll es excesivo, pero sus "He, he" (además del discurso sinsentido) me hacen pensar que le gustaba más la burla que la conversación.

Y en otro lado no sé, pero aquí no se viene a que nadie quede sobre nadie. Y esa impresión me dio finalmente.

De todas formas, no volvió a escribir.

Aprovecho para preguntarte DDAA si has recibido mis emails, porque no tengo contestación tuya, ni tampoco de Johny Lingam. Y tampoco recibí lo que este sujeto decía en sus comentarias haberme enviado, pero eso no me sorprende tanto.

Haciendo pruebas, recibo sin problemas.

Dime si prefieres que te escriba a otro lado, o desde otro lado. Tal vez por usar el dominio drogoteca(.)com sea enviado a la cuenta del spam.

Anónimo dijo...

Actualiza, compadre, que no puedo más!!!!!

Symposion dijo...

Señor Anónimo: No sé si te has fijado que tras esta entrada en la que comentas, hay otras dos, o si te refieres a que ya hace que no pongo una nueva desde la que escribí sobre el suicidio.
Si es así, ¿por qué me dejas el mensaje en esta entrada de hace casi un mes y no en una de las nuevas?

Y ya que pides más, podrías darme alguna idea o expresar alguna preferencia, que me sirva de musa para escribir.

De todas formas, gracias por el apoyo, y espero escribir algo en un par de días.

Hijo Ilegítimo del Cuchu dijo...

Saludos. Soy un joven estudiante de Psicología, y aunque en esta carrera tocamos poco la biología y la quimica de las drogas, si estudiamos de lleno sus efectos a nivel emocional y social, y son mucho mas profundos y complicados de lo que pudiera parecer.

Solo posteo para deciros que acabo de dar con el blog y pretendo seguirlo aunque sea como un lector silencioso, ya que muchas cosas que tratais me superan a nivel químico, y por ello queria elogiaros.

Un saludo.

Symposion dijo...

Hola hijo ilegitimo del cuchu....

Encantado de que te pases por aquí y de que al menos tengas ganas de informarte.

Por desgracia, conozco bien los temarios de psicofarmacología de varias universidades, y a cada cual peor.

Pero aquí al menos tendrás un lugar donde pedir informaciones opuestas, otros estudios, más estudios, más enfoques, más...

Es decir, tendrás más argumentos para decidir y pensar.

Bienvenido.

Anónimo dijo...

Es imposible que no exista relación estructural alguna entre la Metadona y la Morfina, cuando la Naltrexona, un antagonista puro de Morfina oralmente administrado, induce un síndrome de abstinencia grave en el espacio de unos pocos minutos si es administrado a una persona que esté consumiendo Metadona consuetudinariamente, y que sólo se resolverá en un hospital.

Veinticinco miligramos de Antaxone oral, clorhidrato de Naltrexona, por ejemplo, dados contra sesenta miligramos de Metadona administrados diariamente en régimen de Mantenimiento por vía oral, inducen un síndrome de abstinencia repentino, tan grave, que sólo se resolverá, como ya he dicho anteriormente, con una hospitalización.

El síndrome de abstinencia que induce la Metadona, pese a lo que se dice, no difiere en absoluto, ni cualitativa ni cuantitativamente, del que produce la Morfina, salvo en lo que respecta a su prolongación, que en el caso concreto de la Metadona, dura hasta veintiún días o incluso un mes. Es decir, que es aún mucho más grave y notablemente mucho más insidioso en proporción.

Esto que aquí describo sólo puede suceder si existe una similitud estructural.

Reciban un cordial saludo.

Symposion dijo...

Muy bonito todo su razonamiento y toda su explicación, pero si tanto sabe sobre lógica proposicional... apliquela correctamente y vaya cambiando sus "base de conocimientos".

Le vale con poner morfina, y luego metadona, en google, ir a wikipedia, y ver las imágenes de su estructura química.

Carecen POR COMPLETO de cualqueir similitud estructural.

Así que, su conclusión no es válida, y además está rebatida por algo no opinable: hechos.
Y por algo mucho más estático: estructuras químicas.

Lo siento, pero por más que me diga que todo lo que se mueve es parecido, no hay relación alguna entre un tanque y un patinete.